domingo, 10 de abril de 2016

Todo

Otro día más

Las mismas preguntas...

-¿Qué te pasa?- preguntó.

-Todo.

-¿Qué es todo?

-Todo.

-Pero… ¿todo será algo, no?

-Todo es todo.

-Pero todo… ¿todo lo qué?

-Todo, la vida.

Se paró unos segundos a sollozar. Secándose las lágrimas y escondiendo su cabeza entre su larga cabellera y sus brazos.

-Mi vida- aclaró.

-Pero, en tu vida, como hay cosas malas, también las hay buenas… ¿es qué no te lo pasas bien con tus amigos?

-Eso no tiene nada que ver con todo.

-Si, porque es todo. Forma parte de todo, de la vida, de tu vida.

-No. Porque no importa como lo mires, todo es todo, todo soy yo, porque todo es mi vida, lo que me rodea. Es mío, soy yo.

-No, corazón, tienes que ser positiva, todos tenemos malos días, pero se superan.

-Estoy cansada de todo. De que intentéis buscarle respuesta y solución a todo, a veces no la tiene, otras veces la tiene y está a la vista y otras, como ahora, no es tan fácil como queréis hacerlo ver.

Se quedó en silencio, intetando encontrar las palabras para revatirla de manera aplastante, de intentar ayudarla.

-A veces, un día, te levantas y ya no recuerdas que pasó ayer ya que, hoy, no sabes como encontrar luz en tanta oscuridad.

-Creo que se debe a que estás de regla que estás mucho más sensible, todo puede arreglarse. Es una mala racha.

-No. Que tú seas una ciega y no te des cuenta de que todo me consume, no es mi problema. Por una vez pensé que necesitaría un abrazo, pero ahora… ahora ya no necesito nada. Solo que se acabe.

-¿Qué se acabe qué?

-Todo.

Todo.

Todo...