miércoles, 13 de julio de 2016

Siendo fui

Soy lo que un día siendo fui.
Porque siendo lo he sido,
Y siendo ahora no fui.

Huí lejos de aquí,
Con los ojos tapados,
De vendas y cristales opacos.

Porque fui, y he sido
Lo que nunca nadie en mí vio
Fui y soy, más no entiendo que soy.

Soy un soplo,
Y siendo fui aire,
Mi corazón de cenizas, fuego desterrado
Aire incondicional, simplemente azulado.

Porque soy de este modo,
Y siendo fui,
Lo que nadie en mí fue.

viernes, 1 de julio de 2016

Ansiedad



La ansiedad, para mí, es algo que se hace constante cuando el agobio sube por mi espalda, empieza convirtiéndose en una dolorosa sensación que me hace creer que no respiro y, termina, conmigo llorando en una camilla mientras sufro un ataque de pánico, haciendo que todo el mundo me mire con lástima.

Sufro ataques de pánico, haciendo que todo el mundo me mire con lástima. Sufro algo que no conozco y se propaga con imágenes invisibles para los demás ojos, todo concentrándose con mi padre o con la gente que se avergüenza de mí. Y ahí, empieza el miedo, no puedo estar rodeada de gente que me asusta, huyó, acto siguiente, de ese lugar. Llorando con fuerza y corriendo, pidiendo soledad y diciéndoles a todos y a mí misma...


ESTOY BIEN.

La confusión se apodera de mí y me convenzo de que necesito ayuda, que estoy realmente mal y de pronto, todo se para y siento que me muero, que voy a morirme en el sitio sin haber hecho algo importante, trato de pensar en algo bonito, pero acaba siendo lúgubre, y lloro más, hasta que comienzo a hacerme daño físico sin controlarme, me clavo las uñas, se me entumecen las manos y las piernas y no las siento, mi cabeza comienza a estallar y me provoco moratones con golpes que ni soy consciente de que me he dado, llegando a tener en mi blanca piel, pequeñas manchas negras o rastros de uñas y arañazos. 

Entonces alguien que adoro se acerca a mí, una amiga o un amigo, alguien con quien en el fondo si me siento a gusto y aprecio hasta la médula, me abraza. Y mi ataque desaparece. Hasta que, me altero de nuevo, sintiendo que me mareo y que me estoy volviendo loca, las caras comienzan a distorsionarse, y, aunque ellos estén preocupados y hablándome asustados, yo solo puedo ver asco en sus ojos y cansancio en sus palabras. 
Aprieto la cabeza y cierro los ojos. 

Lloro y grito que me dejen sola, sin embargo, como me quieren permanecen allí, abrazándome y diciéndome que todo está bien, que pasará. 

Busco mi ambiente seguro, mi lugar tranquilo y estable que me trasmitirá serenidad, pero no hay forma de encontrarlo, porque se desconecta todo y mis sentidos no captan más que ilusiones y un mundo no real. 
Mis nervios se crispan y los ojos me escuecen, creo no poder llegar a más y mi corazón comienza a palpitar más rápido de lo normal. Taquicardias molestas que hacen que mi mundo caiga encima de mí sin saber como detenerlo. 

Quiero atención. Quiero soledad. Quiero amor. Quiero morirme. Quiero llorar. Quiero reír. Quiero y no quiero. Y no se que deseo. 

La boca se me seca hasta que creo que mi voz cambia por completa a una gutural y primitiva, dejo de hablar por vergüenza y empiezo a sudar frío, tiemblo y tengo calor, tiemblo y tengo frío, deseo que frenen, arrojarme lejos de todo, y quiero cercanía. 

Sufro miedo, pienso que me atacaran y el malestar debajo del pecho, comienza a pitar, pinchazos propagados por mi estómago, las ganas de vomitar, el mareo me invade y comienzo a pensar. ¿Tendré algún problema mental? 

Y cuando parece que me relajo, me paralizo y evito moverme, no hablo y empiezo a intentar salivar para que mi boca vuelva a su estado original, los temblores aumentan y el nerviosismo aumenta. 

No quiero comer, pero bebo para intentar volver a ser yo, me golpeo la cara como si estuviese soñando o en una pesadilla y me insulto por causar problemas, mi mente empieza a llorar y con ella, empiezo yo. 

Y entonces, para mí se acaba la luz, acabo cayendo hacia atrás. No sé que pasa, solo sé que estoy más relajada. 

Me he desmayado.