Acunaría entre mis brazos el dolor que soportaste, aquellas lagrimas que te tragaste. Si por mí fuera, eliminaría esos resquicios que consumieron tu sonrisa, si por mí fuera desquebrajaría los cimientos de tu abatimiento, si por mí fuera, eliminaría la apresión de tu mundo, si tu me dejas, ayudaré a construír esa felicidad que se esfumó. Déjame ayudarte. Déjame entrar, nunca esta de más pedir ayuda. Para mí es un placer tenderte la mano cuando caigas, ayudarte a levantar, te necesito, te quiero y tu sonrisa es el tesoro que he de recuperar para poder conquistar ese mundo del que tu eres el dueño. Déjate ayudar, yo lo haré igual, encerraré entre paredes quien se atreva a provocar el ahogado llanto de tus hermosos ojos, saladas tus lágrimas que limpian tus ojos, dejame curarte la herida, impediré que te hieran, eres mi alegría y si estás triste me arrancaré mi alegría para que tu la uses cuando más lo necesites, por ti merece la pena.
Y te tenderé la mano cuando te caigas y te veneró desde lejos y te ayudo cuando puedo, solo te necesito, solo quiero tu felicidad. Tu eres mi única alegría.
martes, 1 de abril de 2014
Mi única alegría
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