domingo, 25 de mayo de 2014
No es alegría, siempre.
Sonaban las campanas, la alegría parecía instaurarse como si fuese contagiosa, como obsesos que fingen para quedar bien. ¿Quién se creería tal sarta de mentiras? Solo fingían la alegría. No eran conscientes de nada, no eran presentes de lo que sucedía, ¿por qué sonaban las campanas? ¿Por qué hoy lloraban las nubes? ¿A caso ellos lo sabían? Acudían a la plaza, ya que siempre sonaban las campanadas, el alcalde los llamaba, en la villa todo era alegría, incoscientes de la vida, no todo podía ser alegría.
Nada más llegar todos juntos y en piña, se horrorizaron, muertes y desdichas, no todo era alegría...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario