jueves, 10 de julio de 2014

Oscuro

Mi cuerpo ha empezado a marchitarse. Me desvanezco con el anhelo de escapar y oponerme a todo, esto que siento está dentro de mi frío corazón. Entonces, encerré las tentaciones y los deseos dentro de un prohibido infierno sangrante, mientras observaba el ocaso en espera, anhelando cada uno de los inesperados momentos impuros que viví hace tiempo, siendo yo la extraña pieza que no encaja en este puzzle desmontado, investigan que demonios puede ser lo que yo tengo que ver, lo miran y lo vuelven a mirar, sin siquiera explicación encontrar.
¿A caso debo ser yo la culpable? Quizás es solo que vivÍ engañada en esta jaula de mentiras y falsas promesas que un día creí reales, es por eso que cuando pienso en nuestro primer beso me imagino algo irreal, ¿quién es el culpable de que el ocaso fuese empapado de sangre oscura y contaminada? ¿Seré yo? ¿Esto es a lo que llaman venganza? ¿O solo es traición amarga que discurre por el mar que me arrastro hasta la profundidad donde casi no se puede respirar?

Quizás la historia que muchos vieron no sea real, me siento rodeada de extraños, todos me miran y murmuran. “Lo saben” ¿a quién le importa? Solo imagínate un mundo donde la persona que amas es la misma que te está matando, piensa exactamente eso, piensa que sentirías en esos instantes, ¿de quién es la culpa ahora? ¿Es mía? ¿De él? O quizás de los dos, por simplemente quedarnos aquí, encerrados de esta ilusión que no existe ni para ellos ni para mí.

Recuerdo claramente esa mirada, psicótica y peligrosa, sonriendo con una daga entre las manos, preguntando ¿cómo se siente la daga cuando estás en el extremo receptor y no el que empuña? Y de nuevo, soy yo la que se pregunta ¿acaso es culpa mía? Yo provoque esto con mis propias manos. ¡Eres un asco! ¡Eres una porquería! Quizás es por eso que yo estoy aquí, bañada en sangre en este edificio ardiendo, sucumbiendo bajo las estrellas, hundiéndome…

Un mundo sin ti, eso sí que sería hermoso.

Como pesan mis párpados, arrastrados de forma que ni yo misma controlo, mis ojos van perdiendo brillo y la contaminada sangre de infidelidad corre por el suelo bañando sus piernas, mientras él llora, llora a mi lado, echándome de menos. ¿Por qué? ¡Ya no aguanto más! ¡Maldito seas! ¡Todos saben que me has matado! Deja de fingir cara de niño bueno, porqué simplemente me miras con esos asquerosos ojos llenos de “perdón” desaparece, al menos deja que lo último que mis ojos miren sea el cielo estrellado y no tu maldita cara, es oscuro este deseo de venganza, pero… el infierno se helará y tu acabarás siendo perseguido, queda poco… queda poco, tú morirás… El vacío te perseguirá… ¡Oh cariño, esto es tu culpa! Y la sangre bañada en esta oscura noche trazará el asesinato que has cometido, las pistas te señalan. ¡Muere! ¡Muere! ¡Deja que los espíritus te cojan! Deja que te atrapen entre sus manos llenas de odio, ¡no mereceré el perdón de tu amor! No seré la persona fiel a la relación, pero yo no deje que te matases a ti mismo antes de que pasara esto, simplemente espera. ¡Nadie te perdonará la enfermedad que has sufrido…! ¡NADIE!
Cuesta respirar en esta tormenta de dolor, mientras sigue y sigue clavando cuchillos, la sangre vertida mientras intento controlar mis ganas de gritar, no merezco que me salven, aunque ya nadie pudo hacerlo… Pero él, simplemente pagará con la moneda del mismo infierno congelado al que nuestras podridas y oscuras almas permanecerán, hasta entonces. Buenas noches, oscuro monstruo pecador.
¡EL VACÍO TE PERSEGUIRÁ!

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