Mi cuerpo ha
empezado a marchitarse. Me desvanezco con el anhelo de escapar y oponerme a
todo, esto que siento está dentro de mi frío corazón. Entonces, encerré las
tentaciones y los deseos dentro de un prohibido infierno sangrante, mientras
observaba el ocaso en espera, anhelando cada uno de los inesperados momentos
impuros que viví hace tiempo, siendo yo la extraña pieza que no encaja en este
puzzle desmontado, investigan que demonios puede ser lo que yo tengo que ver,
lo miran y lo vuelven a mirar, sin siquiera explicación encontrar.
¿A caso debo
ser yo la culpable? Quizás es solo que vivÍ engañada en esta jaula de mentiras
y falsas promesas que un día creí reales, es por eso que cuando pienso en
nuestro primer beso me imagino algo irreal, ¿quién es el culpable de que el
ocaso fuese empapado de sangre oscura y contaminada? ¿Seré yo? ¿Esto es a lo
que llaman venganza? ¿O solo es traición amarga que discurre por el mar que me
arrastro hasta la profundidad donde casi no se puede respirar?
Quizás la historia
que muchos vieron no sea real, me siento rodeada de extraños, todos me miran y
murmuran. “Lo saben” ¿a quién le importa? Solo imagínate un mundo donde la
persona que amas es la misma que te está matando, piensa exactamente eso,
piensa que sentirías en esos instantes, ¿de quién es la culpa ahora? ¿Es mía?
¿De él? O quizás de los dos, por simplemente quedarnos aquí, encerrados de esta
ilusión que no existe ni para ellos ni para mí.
Recuerdo
claramente esa mirada, psicótica y peligrosa, sonriendo con una daga entre las
manos, preguntando ¿cómo se siente la
daga cuando estás en el extremo receptor y no el que empuña? Y de nuevo,
soy yo la que se pregunta ¿acaso es culpa mía? Yo provoque esto con mis propias
manos. ¡Eres un asco! ¡Eres una
porquería! Quizás es por eso que yo estoy aquí, bañada en sangre en este
edificio ardiendo, sucumbiendo bajo las estrellas, hundiéndome…
Un mundo sin ti, eso sí que sería
hermoso.
Como pesan
mis párpados, arrastrados de forma que ni yo misma controlo, mis ojos van
perdiendo brillo y la contaminada sangre de infidelidad corre por el suelo
bañando sus piernas, mientras él llora, llora a mi lado, echándome de menos.
¿Por qué? ¡Ya no aguanto más! ¡Maldito
seas! ¡Todos saben que me has matado! Deja de fingir cara de niño bueno, porqué
simplemente me miras con esos asquerosos ojos llenos de “perdón” desaparece, al
menos deja que lo último que mis ojos miren sea el cielo estrellado y no tu
maldita cara, es oscuro este deseo de venganza, pero… el infierno se helará y
tu acabarás siendo perseguido, queda poco… queda poco, tú morirás… El vacío te
perseguirá… ¡Oh cariño, esto es tu culpa! Y la sangre bañada en esta oscura
noche trazará el asesinato que has cometido, las pistas te señalan. ¡Muere!
¡Muere! ¡Deja que los espíritus te cojan! Deja que te atrapen entre sus manos
llenas de odio, ¡no mereceré el perdón de tu amor! No seré la persona fiel a la
relación, pero yo no deje que te matases a ti mismo antes de que pasara esto,
simplemente espera. ¡Nadie te perdonará la enfermedad que has sufrido…! ¡NADIE!
Cuesta respirar
en esta tormenta de dolor, mientras sigue y sigue clavando cuchillos, la sangre
vertida mientras intento controlar mis ganas de gritar, no merezco que me
salven, aunque ya nadie pudo hacerlo… Pero él, simplemente pagará con la moneda
del mismo infierno congelado al que nuestras podridas y oscuras almas permanecerán,
hasta entonces. Buenas noches, oscuro monstruo pecador.
¡EL VACÍO TE PERSEGUIRÁ!
No hay comentarios:
Publicar un comentario