jueves, 20 de noviembre de 2014

Me estoy muriendo en tus ojos

I'm diying in your eyes...

Podría expresarlo de mil formas, pero ninguna de esas formas sería correcta. Contemplaría las posibilidades y lo chillaría una y otra vez, tan celosa, tan molesta, tan enamorada. Y nadie sería capaz de entenderlo…

Hoy no quiero morirme otra vez, otra vez en la boca de fresa que tienes, hoy no quiero congelarme en el frescor de tu voz, porque hoy siento como si me faltasen fuerzas, ¿acaso es por ti? ¿No puedo vivir sin ti?

Ahogarme en la selva de tus ojos, tensarme en tus labios de hilo fino, caminar con mis manos por tu espalda. Simplemente me muero en tus ojos y no podría ser capaz de decirlo bien. Decirte te quiero, entrelazar tu sonrisa, atarte entre mis brazos, no me dejes hoy, no me dejes mañana. 

No sé qué sentir, no sé qué pensar, tus ojos me hacen temblar, esa selva que los ocupa podría ser el Amazonas, ese poder tan inmenso es la gravedad, eso que me atrae se llama el romance.  

Y simplemente me estoy muriendo en tus ojos.

Pasarme años observándolos, cada emoción, cada tonalidad, memorizando sus detalles, sin poder retirar la vista, y entonces me muero, muero en tus ojos, en tu sonrisa, en ti. No soy capaz a dejarlo. Hoy, mañana y pasado. Podríamos irnos lejos, pero tendría que mirarte a los ojos, quiero asegurarme que esos ojos solo me miran a mí, si no, no estaría muriendo en tus ojos. 

Yo no sé qué haría, la vida me daría una paliza, no soy comparable a ti. No tengo tus ojos.


Y por última vez callo un suspiro, mientras mis manos cierran las tuyas, puedo morirme de nuevo, porque es en tus ojos en este momento.

martes, 11 de noviembre de 2014

Te quiero.

Has tintado mis manos de tu sudor, con tu olor, con tu fragancia masculina.

Has revolucionado mis hormonas. Me has quitado lo que según todos es lo más valioso. Me has hecho mujer.

Tú y tus sentidos alteran mi rumbo. Cuando pienso que te he olvidado, regresas a cambiarme el mundo.

Has venido. Te has apoderado de todo.

De mi sonrisa.

De mi corazón.

Hoy quiero escribirte el poema más hermoso del mundo, porque tú me has capturado con todo tu esplendor.

Tus ojos han hechizado los míos, esos ojos tan claros y valiosos. Mentirosos. Poderosos.

Hoy he gritado y he reído. He dicho tantas cosas que ya se me olvido porque escribo esto. Hoy te he visto de nuevo. Y tan rota como siempre me rompí a mí misma el corazón.

Y una vez más, con mi corazón en la mano camino rápido hacía ti.

Te quiero. Te quiero.

¿A quién engaño? Te quiero.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Bloqueo

Se escapó entre mis manos, como una dulce traición por su parte, me dejo una marca, tan fuerte, como un imposible perdón.

Dejó que las cadenas aumentarán lo máximo posible y no las soltó, pero aun así, me dejó allí, tan sola y desamparada como lo que nunca recibiría. Salvación.

Mirando las paredes manchadas, me pasé el tiempo tan callada, callada y adolorida por lo triste que era la situación.

Y no solté esas lágrimas de desolación, que aprisionaban este frágil corazón, entonces con preguntas que quizás nunca tendrían respuestas, quise decir adiós.

Empapadas de enfado, teñí las expresiones de mi cara, sin embargo, no sabía a quién se las mandaba.

Y miré a traves del espejo, una pregunta tan simple como lo era el porqué, sin poder responderle al reflejo o sin poder decírselo aquí a él.

Sé que estoy aquí por algo, más, aun no encuentro ese algo, no soy capaz a describir lo que significa encerrarse en este lugar, pues puede que nadie me haya encerrado.

Quiero salir de aquí y mirar a algún lugar lejano, aunque no sea posible, puede ser con esfuerzo, aunque dudo que ese esfuerzo llegué a mis piernas y lo permita.

Apreté mis manos y cerré los ojos, no sé porque lo hago.

Y escapándose entre mis labios el sonido, callé, callé un verso que quizás nunca tuvo derecho a salir. Salir entre mis labios y tintarlos de nuevo, parecía que estaban totalmente secos.

Incluyéndome en estúpida, cerré mi boca. Y cuando le ví llegar, me senté, no quise salir.

Después de tantos años, como podría salir de este encierro que nadie libero a tiempo....

Dulce~

Cuando tu boca devora la mía
Entro en un sin fin de emociones
Cuando tu lengua calla mi día
Tu corazón embarga mis sentidos.

Tus suspiros callan en mi nuca,
Entre las finas sabanas oscuras.
Caricias que mi espalda surcan,
Bañadas en placer y dulzura.

Vigilo tu sed de amor cargada de tentación,
Podría incluso cantarte sobre eso en la canción.
Entre mil sencillos versos,
Decido contarte sobre esto.

Esto encierra amor,
Una fuerte presión,
cargada de emoción.
Un fuerte temor que acompaña mi corazón.

Este sentimiento es fuerte,
Como una copa de vino hervido.
Como un disco coleccionable de vinilo.
Como nuestras manos entrelazándose.

Quisiera explicarte lo que siento,
Es un sentimiento más alto que el cielo,
Quisiera contarte esto.
Con palabras que mueran en tu boca de hielo.

Sabes al dulce caramelo,
A mi más fuerte deseo,
Tan dulce como el pastel,
Más que cualquier chocolate.

Entre tus brazos podría dormir.
Y al mundo de los sueñor querria ir.
Y entre nuestros besos,
Perderme sin nigún mapa de regreso.

Hoy quiero que seamos dulces.
Dulces perdiciones.
Dulces tentaciones.
Dulces que nunca amarguen.

Quiero besarte hoy sin prisa.
Con mucha firmeza en este buen día.
Hasta que resequen tus labios.
Hasta que marchiten.

martes, 4 de noviembre de 2014

Sin sonido

Hoy las campanadas intentan tocar
Una canción que no sabe sonar,
Mientras las lagrimas caen,
El tiempo hace que mi cuerpo no avance.

Hoy mis manos están manchadas,
De un rojo tan puro,
como la sangre pura.
Hoy grito fuerte, desde este cuarto oscuro.

Hoy he venido a matar,
El tiempo que para mi dejo de avanzar.
Hoy he deseado tocar,
La melodía que dejo de sonar.

Y con las manos empapadas.
La sangre me congelaba.
Mientras desplazo mis dedos
En las teclas del piano.

Hoy entre llantos he dejado de gritar.
Muda estoy, ante la sangre que brilla.
Mientras mi cuerpo me deja muerta...
Y mi alma muerta, marcó esta Guerra.

Hoy las canciones apagaron la razón.
La razón de vivir del mundo.
La razón de llorar que nunca me deja avanzar.
Algo que nunca libre me dejará.

Y entre truenos y relámpagos,
Suena está triste melodía que sin sonido queda.
Sin siquiera parar sigue tocando sin más.
No hay nada que pensar.

Tormenta de silencio,
Embargas mi mente.
Embargas mi consuelo, es indecente.
Embargas este corazón, frío, tan frío.

Hoy las campanas siguen sonando sin más.
Nadie las oye...
Suenan como si me llevaran al más allá.
Y sin sonido resuenan en el valle de los caídos.
Parece ser el final...