sábado, 14 de febrero de 2015

Sola

No hay nada peor que saber que, mañana despertaré y no podré escribirte. No hay nada peor que saber que yo soy la culpable de que esto me suceda.

Lo peor, quizás, es que nunca sabré que he echo mal, que nunca conoceré los motivos por los que te alejaste de mí.

Ahora, me debato entre dormirme o escribirte y sé que, ninguna de las opciones me lleva por buen camino.

Comprendo que no soy la mejor, ni siquiera me valoro yo para que me valoren los demás y, en estos momentos solo quiero hundirme en mis penas, porque, no hay forma de que cambies de parecer y, me despierte de esta pesadilla que es tan real.

Ayudame a salir de esta soledad que me invade. Ayuda a que no me sienta sola.

Porque, en estos momentos, podría rezarle a quién fuese, para que me diga que lo de que me dejas sola, es una broma.

jueves, 5 de febrero de 2015

Karakuri Brust

Karakuri Brust: se hace referencia generalmente a una muñeca con la que puedes jugar y controlar, una especie de autómata. En esta pequeña historia se intenta expresar que es una muñeca controlada por el Rey para seguir sus órdenes sin revelarse y oponerse.

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Mi cuerpo se para en frente de la casa de aquella mujer, tanta sangre resvalando por las ventanas, mi vista incapaz de apartarse.

¿Quién habrá hecho tal atrocidad?

Mis pasos siguen hacía otro lugar, ignorando la gran masacre que dejé atrás, ya no se podría hacer mucho más...

Estaba completamente sola. Sola en esa ciudad, mientras por mis ojos las lágrimas caen, tanta sangre se derramó en este lugar. Este lugar que parece nunca haber existido.

Nadie pudo salvar esas almas que trataron de escapar.

Me siento mareada.

Caminando por la villa, esa gente que ayer vivía hoy ya nadie escucharía.

¿Quién ha sido capaz de hacer algo así?

Esos niños y niñas, esas mujeres que yacen en sus casas. Sin vida.

Ensangrentados y sin malicia. Muertos en sus casas. Nadie vivos los hallaría.

¿Quizás un mercenario? ¿Un Karakuri Brust?

Destruyeron todo rastro de vida, extinguieron el pueblo en su malicia y avaricia. Por sus propios intereses.

La noche cae, mientras me derrito ante la escena, hoy es el día más triste en este vacío pueblo.

Las nubes lloran, por esta pérdida que se extinguía.

¿Habrá algún motivo? ¿Algo que diga por qué sucedió esto?

¡Ya es la hora!

Hora de moverse y dejar esta villa perdida. Moverse tan rápido para coger a los guerreros, los esposos de las mujeres, los revolucionarios que regresan. Esos que al pueblo protegen...

Ahora cuando lleguen, la tristeza se alzará en sus rostros de forma oscura. Finalmente sus vidas yacerían en este maldito pueblo sin vida.

¿Quién sujeta ahora lastimosamente mi espada? ¿Por qué esos hombres me miraban con espanto?

Venganza.

Mis manos temblaban, es hora de jugar.
Hora de matar.

¿Qué paso aquí?

Alguién levantó  mi espada, por la que, un liquido rojo circulaba.

¿Quién la usó?

Mis manos solas se movían, ya era hora de acabar el trabajo.

¿Quién lo hizo?

Esos hombres muertos que de una guerrilla venían, habían perdido la guerra y habían decepcionado al Reino. No vencieron a los revolucionarios, no destruyeron sus vidas, ellos perdieron.

Faltaron al respeto del rey, por ello, un castigo el rey les mandaba; por eso, este pueblo otras mil muertes presenciaría.

Clavaron en los hombres, mi espada, hasta desmiembrarlos, hasta rematarlos.

¿Quién levanto mi arma?
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Una vez que todo esto acababa, mis manos yo miraba. Ensangrentadas mis ropas, mi cara, mi alma, mis palmas...

¿Quién había derrotado a los soldados? ¿Quién los había matado cuando al pueblo habían entrado?

Mis ojos se dirigen al cielo estrellado, reflejando las estrellas esta oscura alegría.

"DESTRUIRÉ, ACABARÉ CON TODOS ELLOS, ESTE IMPULSO NO ES DETENIDO, FRÁGILES Y DÉBILES, ASÍ SOIS LOS HUMANOS. NO SOIS MÁS, QUE UNOS PEDAZOS DE BASURA CAÍDA. CON ESTA ESPADA DESHARÉ A CUALQUIERA QUE SE OPONGA AL REINO"

Las risas que salían de mis labios, enfermas y en mal estado. Mi mente había enloquecido con la sangre vertida en mis manos, el mundo desvanecía sus pecados.

¿Cómo van a juzgar a la acusada asesina vil si, la ley la mandaba?

Karakuri Brust, entrenada. Pues para esto su espada desenvainaba. La ley y la locura, ella era la ley sagrada.

Nadie impediría su matanza... El rey corrupto lo mandaba.

lunes, 2 de febrero de 2015

Flor

Corrió a casa feliz, muy feliz, casi podíamos decir que estaba siendo embargada por felicidad. Que ella misma era la felicidad.

Apenas tenía preocupaciones, la máxima que debía tener, quizás, era impresionar a su madre escribiendo bien y sabiéndose la lección del colegio, impresionar, leyendo perfectamente, a sus padres. Que ellos se sintieran orgullosos de ella, porque el orgullo de sus padres era el que mantenía el suyo propio.

Ahora estaba correteando por la casa, jugando con un peluche, alguien a quien le contaba todo, orgullosa de si misma, diciendo que tenía novio, el novio más bueno del mundo. Eso era, posiblemente, lo que más le había alegrado la mañana.

Su novio, de su misma clase, por una fecha tan singular, le había dado una targeta y unas flores. Unas flores hermosas conocidas como rosas. Diciéndole con ilusión, que la querría hasta que marchitase la última flor. 

Incluso aunque ella no entendiese que era lo que sentía, que no supiera explicar o dibujar eso que intentaba expresar, sabía que era el mejor. Estaba feliz. Muy feliz. A cualquiera le hubiera alegrado el día al enseñar su sonrisa enorme.

Correteo de nuevo, dejando al peluche en su cama, gritando al oir a su madre llegar a casa diciendo, vamos a empezar a comer.

Bajo las escaleras, tratando de no caer por ir corriendo. Iba sonriendo como loca e increíblemente feliz de que, su novio era el mejor, que le había felicitado con belleza el día de los enamorados.

Su madre le regalo una suave sonrisa al verla traer sus flores.

'Mamá, ponlas en agua'

Así lo hizo. Dejaron las flores en un hermoso jarrón, mientras su madre miraba atenta una de las flores, ¿qué miraría tanto de las flores que él le había entregado? La niña no era a capaz a entenderlo.

Se sentaron a la mesa poco después de acabar de colocar bien la flor, con suavidad, la madre preguntó qué tal había ido el colegio. La niña sonrió y comenzó a contarles todo lo que había hecho.

Las preguntas del padre no tardaron em bombardear a la niña, cuando mencionó las flores y a su novio. Tan protector para ser tan pequeña, y ella no podía entender porque tanta escenita si su papá ya tenía a su mamá.

'Él me dijo que, me querra hasta que la última flor muera'

Su madre sonrió enternecida y susurró algo que no pudo escuchar. Había sido un susurro bajo y dulce, con sus ojos cariñosos en ella.

Qué lindo es el amor en los niños pequeños, pues, nadie entiende mejor el amor que ellos...

Un niño le regaló flores a una niña y le dijo: 'Te querré hasta que la última flor muera'. Una era de plástico."