martes, 9 de febrero de 2016

Consumiéndome

Nunca he sido muy fuerte.

Las cosas me superan y acaban torturándome de una forma que no os podéis imaginar. Me destruyen, incluso me matan por dentro.

Y me duele.

Me duele demasiado la forma en la que me consumen. No soy fuerte, y mucho menos soy valiente. Soy débil, impaciente.

Pienso demasiado que no me merezco sufrir y eso es mi perdición, porque cuantas más vueltas al asunto le doy, peor. Peor me pongo y peor vienen las demás cosas. Mi impaciencia me destruye, al esperar y que no suceda nada.

Me consume.

Y como me desespero porque mi corazón no se calma, me impaciento, me vuelvo una persona inestable, me convierto en alguien que pierde la fe, la confianza todo lo que me da fuerzas para seguir.

Soy mi propia ansiedad.

Mi destrucción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario