domingo, 15 de diciembre de 2019

¿Este es el momento en el que esperamos que algo cambie?






Despiertas en la desesperación de la noche, donde las cumbres se esconden en nubarrones.

Tus ojos se abren, el cuarto está oscuro. Tienes tantas cosas que decir, tantos sentimientos que expresar, sin embargo lo sabes, nadie más que tú lo vas a escuchar.

Cualquiera puede decirte que es fácil, cualquiera puede dar un consejo y tratar de entenderte, ¿pero qué van a saber ellos del dolor que sientes? ¿Qué crees que se creen para atreverse si quiera a decir “solo es un problema pequeño hay cosas más graves”?

Sabes eso.

Sabes que solo es un problema, pero podría esfumarse o acabar contigo. Puede destruirte, incluso puede hacerte más fuerte. Solo es un problema, quizás lo solucionarás o quizás aprenderás a vivir con ello. Y lo sabes, tan claramente como la luz de la luna.

Lo sabes.

Sabes que podrías huir de él y enterrarlo en lo más hondo de tus recuerdos, donde no salga. Incluso te imaginas que puedes pasarlo, que podrías acabar muriendo por la tristeza, lo sabes tan bien que ya no sabes que hacer. Y solo esperas.

Esperas a que todo cambie.

De una manera u otra, esperas que todo mejoré, que se resolverá o se extinguirá. Solo quieres que se termine.

Pero estás débil.

Que horrorosa pero hermosa palabra. Tan débil que no ves  la luz que resplandece tras la oscuridad, en aquella noche que podría ser la noche que todo lo cambiará.

Y esperas. Esperas a que algo suceda, mientras cristalinas lágrimas se desbocan, mientras todo el dolor quema por dentro, sin embargo parece imposible.

Y te das cuenta que esperar, la mayor parte de las veces, es de hipócritas. Que si quieres que las cosas cambien solo tienes que actuar.

Hacer algo.

Pero… ¿cuándo es el momento indicado? ¿Cuándo podemos lograrlo?
No lo sabes, pero esperas que esté sea tu momento.