viernes, 1 de julio de 2016

Ansiedad



La ansiedad, para mí, es algo que se hace constante cuando el agobio sube por mi espalda, empieza convirtiéndose en una dolorosa sensación que me hace creer que no respiro y, termina, conmigo llorando en una camilla mientras sufro un ataque de pánico, haciendo que todo el mundo me mire con lástima.

Sufro ataques de pánico, haciendo que todo el mundo me mire con lástima. Sufro algo que no conozco y se propaga con imágenes invisibles para los demás ojos, todo concentrándose con mi padre o con la gente que se avergüenza de mí. Y ahí, empieza el miedo, no puedo estar rodeada de gente que me asusta, huyó, acto siguiente, de ese lugar. Llorando con fuerza y corriendo, pidiendo soledad y diciéndoles a todos y a mí misma...


ESTOY BIEN.

La confusión se apodera de mí y me convenzo de que necesito ayuda, que estoy realmente mal y de pronto, todo se para y siento que me muero, que voy a morirme en el sitio sin haber hecho algo importante, trato de pensar en algo bonito, pero acaba siendo lúgubre, y lloro más, hasta que comienzo a hacerme daño físico sin controlarme, me clavo las uñas, se me entumecen las manos y las piernas y no las siento, mi cabeza comienza a estallar y me provoco moratones con golpes que ni soy consciente de que me he dado, llegando a tener en mi blanca piel, pequeñas manchas negras o rastros de uñas y arañazos. 

Entonces alguien que adoro se acerca a mí, una amiga o un amigo, alguien con quien en el fondo si me siento a gusto y aprecio hasta la médula, me abraza. Y mi ataque desaparece. Hasta que, me altero de nuevo, sintiendo que me mareo y que me estoy volviendo loca, las caras comienzan a distorsionarse, y, aunque ellos estén preocupados y hablándome asustados, yo solo puedo ver asco en sus ojos y cansancio en sus palabras. 
Aprieto la cabeza y cierro los ojos. 

Lloro y grito que me dejen sola, sin embargo, como me quieren permanecen allí, abrazándome y diciéndome que todo está bien, que pasará. 

Busco mi ambiente seguro, mi lugar tranquilo y estable que me trasmitirá serenidad, pero no hay forma de encontrarlo, porque se desconecta todo y mis sentidos no captan más que ilusiones y un mundo no real. 
Mis nervios se crispan y los ojos me escuecen, creo no poder llegar a más y mi corazón comienza a palpitar más rápido de lo normal. Taquicardias molestas que hacen que mi mundo caiga encima de mí sin saber como detenerlo. 

Quiero atención. Quiero soledad. Quiero amor. Quiero morirme. Quiero llorar. Quiero reír. Quiero y no quiero. Y no se que deseo. 

La boca se me seca hasta que creo que mi voz cambia por completa a una gutural y primitiva, dejo de hablar por vergüenza y empiezo a sudar frío, tiemblo y tengo calor, tiemblo y tengo frío, deseo que frenen, arrojarme lejos de todo, y quiero cercanía. 

Sufro miedo, pienso que me atacaran y el malestar debajo del pecho, comienza a pitar, pinchazos propagados por mi estómago, las ganas de vomitar, el mareo me invade y comienzo a pensar. ¿Tendré algún problema mental? 

Y cuando parece que me relajo, me paralizo y evito moverme, no hablo y empiezo a intentar salivar para que mi boca vuelva a su estado original, los temblores aumentan y el nerviosismo aumenta. 

No quiero comer, pero bebo para intentar volver a ser yo, me golpeo la cara como si estuviese soñando o en una pesadilla y me insulto por causar problemas, mi mente empieza a llorar y con ella, empiezo yo. 

Y entonces, para mí se acaba la luz, acabo cayendo hacia atrás. No sé que pasa, solo sé que estoy más relajada. 

Me he desmayado. 

sábado, 25 de junio de 2016

Haz de luz

Constantemente me he recordado a mí misma que no sirvo de mucho para la Sociedad. Por diversos motivos o por ninguno en concreto, solo sé que es así. Jamás me había sentido tan fuera de lugar como el momento que comencé el curso de 2016 y tan insulsa para ganarme un puesto importante en el mundo.

Otro año más en un lugar en el que no quería estar.

Resultará ridículo, quizás un cliché, pero odiaba profundamente el instituto. Me arrepentía de las asignaturas que había escogido, me arrepentía por no haber estudiado más el curso anterior, por no haberme arriesgado en otras cosas que me llamaban desde siempre y por dejarme avasallar por los criminales que intentaban mancillarme. Y lo más importante para mis sentimientos, me arrepentía de dar a quien no se lo merecía y recibir maldad cuando no la merecía.

Desde luego que no esperaba lo que se me venía encima…

Para mí, mi vida solo consiste en una serie de acontecimientos ridículos, cada cual,  más de telenovela que el otro, cada cual más doloroso. Os relataría un poco sobre lo que cambió, pero para ello debería remontarme al principio de una historia que ya quedo atrás.

Quería a mis amigas anteriormente, no puedo negar que las apreciaba hasta el punto de que eran como mi familia. Sin embargo, este año, cambiaron muchas cosas, me despegué de la mayoría, unas tóxicas y otras indiferentes, y me quede sola.

Si, estaba completamente sola.

Porque da igual cuanta gente me rodease, cuantos me hablasen, cuantos me hiciesen sentir querida, si no saben llegar a ti, si no saben conocerte, es imposible que te sientas rodeada de calidez, y te sentirás sola en este mundo devastado. Preguntándote que has hecho mal y porque nadie está a tu alrededor o te conoce cuando más lo necesitas…

A mediados de la primera evaluación, comencé a juntarme con un grupo conocido por “zorrxs”, ellos me enseñaron muchas cosas sobre mi misma que no conocía, como que, si me quedaba callada mucho rato, agobiaba a la gente porque mi voz era importante para ellos. El mundo que desde hace mucho me habían ocultado, era, para mí, como un haz de luz que brillaba donde antes había oscuridad. Ellos me apoyaron cuando nadie lo hacía y me demostraron todos los lados buenos que nunca había visto, con sus caracteres múltiples, apoyándome en mi ansiedad y preocupándose por mí. Siendo únicos y anónimos, revelándonos cosas que a nadie le revelamos completas.

Me sentí… viva.

Más tarde encontré a alguien que había estado en mi vida antes, de una forma poco profunda, una taekwondista que antes no me caía bien, pero tampoco me caía mal. Comenzamos a hablar en clase como algo habitual, solo por una canción y desde entonces, algo cambio para mí. Un nuevo grupo de amigas fiesteras…

Era diferente.

No es que antes me sintiese excluida de mis grupos pero era muy diferente el hecho de que me necesitasen y me llamasen, que me frecuentasen y me buscasen, era como… nuevo para mí, aunque no hubiese tema de conversación nos reíamos y nos aceptábamos, nos buscábamos cuando nadie más lo hacía.

Nos escuchábamos y nos respetábamos.

Nadie nos aplastaba y cuando había problemas, los hablábamos. No importaba cuanto tiempo pasase sin hablarnos, era completamente igual a lo que siempre había deseado. Unos amigos como ellos. Dulces, amigables, simpáticos, únicos e incapaces de quedarse callados.

Este año de mierda, tal y como había comenzado, me ahogaba de forma inimitable, me sentía perdida entre esas sombras tortuosas que me ataban, solo con mis escritos y mis juegos.
Gracias porque, por muy mierda que fuese este año, al final salió el sol.


Gracias por convertir, esta oscuridad, en un haz de luz. 

domingo, 12 de junio de 2016

Define belleza

Belleza sin sentido y sin igual. Hermosas caricias de piel y uñas de hermoso cristal, dientes perlados y cuerpo informal.

Belleza eres tú.

Con tu sinfonía y tu cara singular, cascadas de agua y cabello de ángel que caen en ti, hermosas gotas de dolor y felicidad. Todo combinado en un retrato sin final.

Belleza soy yo.

Una extraña mezcla de fealdad, con chispas electrizantes que me aturden, con rizos ardientes y un caparazón dolorido.

Somos belleza.

Todos, todos. Los mundanos, puro oro, somos distintos, inquisitivos, puramente instintivos. Recíprocamente embelleciéndonos, conociéndonos.

Define belleza.

Las buenas personas, sí, ellas son bellas.

Eras

Eras cielo, cuando tocábamos nuestras manos, enlazábamos el firmamento. Eras infierno, quemándome en discusiones, arropándome y extasiándome con ira, pero se pasa cuando tú me miras.

Eres aire, escapándote por mis sábanas, dejándome a caladas.

Eras todo y al mismo tiempo nada, una imagen en nuestra misma cama. Eras mis marcas de caricias congeladas. Mi única perdición en este mundo de fríos, corazón. Coordinamos canciones de besos, de nubes que invaden el cielo, éramos todo y al mismo tiempo la nada, una enorme y al mismo tiempo pequeña reminiscencia que inundaba mis recuerdos.

Eras agua, que se escapa por mi alma, que transpira mi cuerpo con cada roce de sus dedos.

En cualquier sitio, lloraba mi cuerpo, sudor de tus sueños, eróticamente hablando eras mi orgasmo. Eras fantasía e imaginación, una cabellera de pelo suave, sedoso entre nuestra eterna y helada era. Quería todo lo que eras, lo que ser y no ser somos, porque juntos éramos, el amor de nuestra época, porque juntos somos invenciblemente hermosos.

Eras fuego, que me quema por dentro, eres ardiente, un sol intrascendente.

Cosquilleos indebidos, suspiros escapándose de mi ardiente boca, tus labios me provocaban espasmos, paralizando hasta mis sentidos y mis llantos helados, mis firmes manos entrelazando con uñas y dientes tu espalda y cuello, eras todo, fusionado conmigo, en sobrecargas de electricidad, de enorme corriente transmitiéndose por mí, y así, donde se me escapa el aire, llegas a atarme.

Eras tierra, mi soporte innato, mi firmeza. Eras lo que me aguanta en terribles tormentas

Corazones que se unen y se hacen uno, en la cama ambos, desnudando nuestros temores. Eras dulce, tan sabrosamente bajo mis labios, tan azucaradamente bueno que mis dientes se ablandan. Eras mío, mío. Mi corazón y mi sol, lo único que necesito en estos momentos.

Éramos uno solo. Solo uno. Uno.

Eras aire, escapabas y allí yo sola me quedaba.

Triste

Una minifalda,
un top,
unos taconcitos que vas a mandar,
esta noche triunfabas.

Lágrimas por tus mejillas
todas resbalan.
tus ojos marchitos
insultos que te cargan

Tus ojos decían que sí,
ellos hundieron con nos,
tú te creías guapa.

Ellos te hicieron sentir mal.
puta Sociedad ilustre
Juzga maldad,
a ti, con tu mente y tu alma.

Utopía peligrosamente dañina.
y entonces estás aquí en la barra
bebiendo y llorando sin más
dulces palabras que engañan.

Para sus chistes te usaban
a ti, que salías a triunfar.

Pues todos somos hermosos
sin embargo te matan.
la ilusión que un día te daban.

Dulces sueños
Mil dagas
Ocho cubatas
Tirada estabas.

Hoy que has muerto
por dentro entera
ellos se escapan
con responsabilidad en sus hombros
no aceptaban.

Ya no eras nada.
que malos los humanos
que juzgan sin mirar

Aquí llorando sola…
y sin ningún holas
que nunca más  podrás dar.

Sujetabas el bote
con mucha ansiedad latente
tu muerte caía en mi mente
nadie más pensó en ti...
más no sales de mí.

Tú que eras hermosa
terminaron contigo sin temer
y ahora estás sola
en mi reflejo contenida.


Jamás podría olvidarte.

martes, 10 de mayo de 2016

Dos en uno

En medio de este caos interno… me pierdo en la intensidad de mi sufrimiento.


Vagando entre las sombras de tormenta, de negativas emociones, perdida entre los llantos y las voces. Los gritos de la gente haciéndome sentir cada vez más sumida entre las hondas turbias y opacas, que no me dejan ver más allá de lo que yo no quiero creer que es mi realidad. 

El destino que se me hizo presente, clavándose como espinas oscuras. Me torturó. Destruyó lo bueno. Oh matador infierno, doloroso fuego quemando mi ser, alejándome de todo. De todos. 

Destrozada. 

Odiándome. 

El mundo se derrumbó encima de mí. Como si fuese lo más horrible de mi pesadilla. Creía poder vencer aquellos monstruos que me atormentaban, creía que podía salvarme, tenía tanta fe en mí y…
La perdí. Perdí mi propia batalla.

Con miles de emociones alcanzándome, corriendo tras de mí, aprisionándome con cadenas invisibles que se hacían más y más profundas y pesadas, no avanzaba, me retenían, me aplacaban.
En la inmensidad de aquel lugar llamado mundo, corriendo y huyendo, perseguida por los demonios, muriendo un poco más por dentro. 

La luz se apaga, me atrapa, me apresa y me daña. Me devora y mis mayores temores agranda.

Vencen la batalla. 

Un mundo

Cada persona es un mundo.
  
Se supone que todos sabemos como somos, que sabemos cual es nuestra forma de ser y que nos identificamos en algún lugar de lo que denominamos adjetivos. 


Me siento fuera de lugar. 

No sé definirme, no sé que es lo que me abate de forma tan desesperada, tampoco sé lo que soy ni cuales son mis aspiraciones, no sé nada. 

  
Como dijo Sócrates, yo solo sé, que no se nada. Yo solo sé que cambio como el mar, pero con piedras que la vida me ha dado, piedras que me perturban me cambian.

Yo no sé quien soy...