Algún día, vendrá alguien a tu vida.
Alguien que hará que seas incluso más feliz de lo que eres, con quien sobrarán las palabras y que solo hará falta una mirada.
Ese día, simplemente no podrás apartar tus ojos de la persona y solamente pensarás en verla otra vez más, querrás estar con la persona todo el tiempo, el que puedas, incluso más que eso.
Cuando llegué querrás que todo esté bien, complacerla en todo, dar más por ella que por ti, preocuparte por todo lo relacionado con ella, por sus gustos, por sus aficiones.
Intentarás ser mejor persona por ella, comportarte lo mejor posible, hacer cosas que nunca habrías hecho por ella.
Ese día, verás lo que yo hice por ti.
Te dí todo, tú nunca me diste nada, no recibí ni un cuarto de lo que trate de ofrecerte, de lo que quise darte. Ese día comprenderás cuanto te amaba, cuanto deseaba que estuvieras bien, cuanto quería que todo saliera a pedir de boca para complacerte.
Cuanto me esforce.
Por ti. Por tu felicidad. Solamente por tu sonrisa, porque para mi no había nadie más importante que tú.
Ese día, verás todo lo que yo quise darte.
Y quizás te arrepientas tanto como yo me arrepentí de perder el tiempo con alguien que no lo valía.
Pero ya no importa. Da igual. Todo está bien.
Ya no importa, porque, algún día sentirás lo que yo sentí, mientras yo estaré feliz. Sin ti.