Debería rendirme.
Decir que no, no torturarme el
corazón, debería decirme a mí misma que paré de sentir, que estos sentimientos
que invaden mi corazón dejen de controlar mis emociones. Debería cerrar mis
ojos, pensar en otros, no pensar en ti, que invades mi mente hasta en sueños.
Debería pensar solo en mi misma, no solo
en ti.
Cada vez mis sentidos se nublan más,
sueño contigo y sonrió al leer y escuchar tu nombre, tenga que ver o no contigo
tú siempre te las arreglas para encerrarte en mi mente y guardarte en mi
corazón.
Incluso en mis pesadillas eres el héroe
que viene a salvarme de la oscuridad, incluso en los bellos sueños eres el que
los hace sueños. Sin hacerte querer, llegaste a conseguir que solo seas tú el
que me importe a mí y a mi corazón.
Y es por eso que debería parar.
Debería parar de quererte.
Debería dejar de pensarte, de
extrañarte cuando jamás has estado a mi lado, que todas estas sensaciones
cesen, pues, mi sonrisa de idiota, mis manos temblando y mis mejillas ruborizándose
solo hacen que me acelere, que mi cuerpo se desespere. Por ti. Por tu atención.
Por solo un roce de tu piel, porque te rías para mí y para refugiarme en una de
tus sudaderas y en tus enormes brazos.
Porque sin darme cuenta, mi anhelo más
esperado era que cogieses mi mano, que me abrazases y me besases, que solo tus
ojos me mirasen.
Porque eso es lo que hago yo, desearte,
desear que tus ojos me invadan, tanto como los míos lo hacen contigo.
Y por eso debería dejarlo.
Debería dejar de anhelarte.
Porque no hay forma de que tú a mí me
ames. No hay forma de que sientas lo que siento yo. Y así solo me torturas el
corazón, haciendo que se desespere mi alma y haciendo que pierda el control,
porque cuando tú me hablas y cuando suena tu voz, mi mundo tiembla de dolor.
Lo único que llevo deseando desde hace
tiempo es tu atención, y por tu parte, jamás me has mirado como yo lo había deseado.
Y es por eso que duele.
Duele y me hace quererte de una forma
que jamás he querido quererte. Porque el amor es un invento del corazón y aquí estoy
yo, sintiéndolo con demasiada devoción. Y es por eso que yo no debería seguir.
No debería seguir mirándote así.
Con mis ojos ansiosos de amor,
deseando que algún día me mires como te miro yo. Porque tú jamás me has visto,
incluso sin que yo te lo haya dicho.
Incluso cuando sigo esperando, me
lamento por no habértelo comentado, porque tú jamás lo has escuchado. Tú jamás
has sabido, cuanto yo te amo. Cuanto te he deseado, y con tus labios aun
resonando en mi alma, te he estado esperando.
Aun así, no debería continuar.
No debería continuar amándote así.
Pero imposiblemente e
irremediablemente, me enamoré de ti.
Y aunque debería rendirme y dejar mis
sentimientos que poco a poco me matan de amor, aunque debería dejar de quererte
un poco más que ayer…
Debo seguir.
Quiero seguir amándote.
Debo seguir amándote.