miércoles, 9 de septiembre de 2015

Por su fuego, ella condenada

-En cualquiera de los casos, no voy a dejar que te lleven-

Arrastrado por aquellas acciones,
Muerto por todas las devociones,
No tiene sentido la vida,
¿La muerte les daría la alegría?

Portando un arma en mi mano,
De sangre mi abrigo manchado,
Inservible, contaminado…
Mi mente colapsó bajo su mando.

Creada para destruir.
Matar,
Envenenar.
Creada para un solo fin.
El de ser un muñeco del reino que está sin ti.

Vamos, dispara…
Aun puedes terminarla,
Vamos, mata…
Ya puedo acabarla.

Y aunque surquen lágrimas de mis ojos,
Quiero acabar con todo.
>>Mátale, acaba con ese dolor<<
¿Quién cree que soy?

-¿Qué haces cuando el ser que amas está detrás de ese gatillo?-
En una habitación oscura, sombría
Donde no existe la luz, ni el día.
En esta habitación marchita
Donde no pasa una gota de vida…

Érase una vez esa niña sin alegría,
Que en la habitación vivía.
Una muñequita, que maldecida yacía
Siendo odiada y encarcelada por las pueblerinas…

Una niña que muriendo vivía,
En uno de esos días, con mil rosas existía
Cuando el último pétalo caiga,
Ella eliminada sería.

En esa habitación oscura,
Solo nace la locura
Una niña quemada moría
Fue condenada por bruja sin magia.

En esa oscura habitación, sombría,
Ahora vacía.
Una niña yació sin vida en sus penosos días,
En esa habitación una niña que no fue bruja,
Fue quemada viva.

Y sus ojos quemándose ante la escena
En frente de la amada se encontraba.
Mientras ella moría quemada
Por su fuego, ella condenada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario