miércoles, 28 de septiembre de 2016

Él y ella

No sé cuándo me enamore de ti, pero ahí, estaba el amor más imposible del mundo.

No había sido bendecido por Dios, de eso estaba seguro.

Jamás había sido consciente de mi mala suerte hasta que comencé a verla a ella, solo hace unas semanas de esto, pero cuanto más hablaba con ella, más me daba cuenta de que esto no era una buena señal, sobre todo, porque podía estar volviéndome loco o quizás, y solo quizás, ella si existía y era el único que podía verla.

-       Hola- dice con una sonrisa calmada.

No respondo, continuó escribiendo y haciendo mis deberes.

No tengo tiempo para lidiar con ella ahora. No puedo hacerlo justo en estos momentos, no puedo mirarla porque sé que jamás voy a volver la vista a mis trabajos y quehaceres. Ella siempre me distrae y me mueve a un mundo más hermoso y feliz, pero ese mundo… no es real para nadie y debería ser consciente en vez de confiarme y querer marcharme con ella, lejos, muy lejos de aquí.  

-       No sabía que te habías vuelto un maleducado- dice. –Desaparezco unos días y me ignoras, creo que lloraré.

Ruedo los ojos por su ironía y me rindo, no puedo trabajar con ella aquí.

Mi concentración va, desde la curva de sus labios en la sonrisa, a su pose exótica y tranquila, desde su calma y su calidez que desprende a su sonrisa más profunda, va desde lo que me atrae, a lo imposible, va desde ella, hasta el infinito y se pierde en sus enormes y profundos ojos.

-       Tengo que trabajar- digo.
-       Estoy segura de que esos trabajos los tienes que entregar dos semanas más tarde, así que pon tu atención completa aquí- se señala y se sienta en mi escritorio, impidiendo que pueda siquiera reaccionar ante su cercanía.

Respiro con fuerza y me dejo caer entre sus palabras.

Sabe que tiene control sobre mí y sé perfectamente que no puedo controlar lo que siento sobre ella. Al mismo tiempo, tiene consciencia de que es la primera antes que mis estudios porque jamás podría dejar de admirarla incluso aunque tuviese que entregar un trabajo de ochocientas páginas mañana y aun no hubiese empezado.

-       ¿Qué quieres?- respondo, tratando de hacerme el duro y de resistir a sus hermosos encantos.
-       A ti- ríe.

La observo fijamente y sé que miente.

Juega con las palabras y emociona a mi corazón, con tales ojos que iluminarían galaxias infinitas y lejanas, ella sabe que me tiene y no le cuesta nada conquistar cada pedazo de mí, porque si ella me lo pidiese, le entregaría todo mi ser.

-       Solo he venido a ver como estabas- dice. –Veo que como siempre, señor estudioso.
-       Estoy bien- repito.

Incluso sé que estoy mejor ahora que antes, porque ella se encuentra en mi habitación, con aquello que ella denomina, cuerpo normal, lo que no sabe es que ese cuerpo no es normal, provoca en mí, cosas que jamás me había producido un cuerpo normal. Ella sabe que tiene un cuerpo mágico y atrayente, tiene que saberlo. Tiene que saber que con todo y con nada, es lo más hermoso y cautivador que he visto en mi vida.


Pero ella también lo sabe y yo también lo sé, que no puedo sentir lo que siento, por la Muerte, que pasea por mi habitación tratando matar mi alma. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario