miércoles, 22 de febrero de 2017

Estorba

Estorba. A veces lo hace.

Respirar se hace pesado y comienzas a temblar, las paredes caen, te sientes en medio, un montón de restos rotos, piezas que no encajan, las paredes se rompen del todo mientras gritas y lloras, solo quedan restos de lo que fueron y te dejas ir… 

Nada queda más de lo que una vez fue. Ocultas tu mirada y no buscas la realidad.

Impensable.

Incorrecto.

Rota.

Y estorba, estorba mucho cuando abres tus ojos y ves que no queda nada, nada queda, nada hay, nada parece encajar, nada te parece real… solo quedas tú, siendo aplastada por la triste y estúpida realidad. No importa como lo pintes o intentes verlo. Te estorban esos sentimientos de desesperación, cualquiera puede intentar reconstruirlo de nuevo, pero no todos lo lograrán… no hay nada más que una niña que colapsaba, solo quedaba yo. Yo en un mundo lleno de puntos, espirales que se destruyen las unas a las otras… que estorban. Todo estorba.

Tomas el camino fácil porque es lo único que se ve factible, real, algo real… no es posible que lo sea. Yo no quería hacer lo correcto, para eso ya no tenía tiempo…

martes, 21 de febrero de 2017

Normal

No hagas caso.


Estar cansada de oir las mismas cosas, una y otra vez, todos parecían idolatrar esas palabras y por eso se las ofrecían constantemente. Y estaba harta. Todo el mundo repetía sin dudar lo mismo cuando la veían, juzgando y obligando a satisfacer sus expectativas.

Porque para ellos eso no es normal.

Obligan con su ira, su odio, sus razonamientos “supuestamente correctos”.

Ellos se creen que porque soy diferente pueden mangonearme, como a mí a más personas, si piensas diferente eres el enemigo, pero luego yo soy liberal y de mente abierta. Creyendo que pueden simplemente decidir por ti, creyendo que pueden cambiarte, luego de insultarte obvio.

No es normal no tener una etiqueta “normal”.


Y ellos que saben. Sé cómo quieras ser, se quién eres, sé tú misma. Ser diferente siempre es mejor que ser una copia. 

lunes, 20 de febrero de 2017

Adriana

¿Quién es esa?

Su mundo estaba lleno de ignorancia y felicidad, cosas que deseaban para ella. Una sonrisa en ese rostro, esa vida llena de emociones, siempre pensando en positivo, tapándole con vendas las heridas y sellándolas en lo interno de su cuerpo. Nadie te hacía daño realmente si te niegas a verlo por ti misma.

No conocía.
Tampoco sabía.
No quería ver,
No quería abrir sus ojos y pensar en lo cruel que podía el mundo ser.

¿Qué tiene de especial, esa tal “Adriana”?

Nada. Ella no tiene nada, es solo una más.

Un montón de personas rodeándola, conociéndola, viéndola con superioridad. Era hora de destapar su verdad.

Ya no hay vendas, dejándola totalmente indefensa, sola y consciente del mundo pudriéndose ante sus ojos. Sus heridas sangraban, su dolor interno resurgió, un golpe mordaz agarrándose a su corazón, subiendo al cerebro, ya se acabó ser inocente.

Cayó.
Cayó en ese pozo.

Ellos la vieron caer, y sus oídos destaparon, los tapones le sobraron y se los quitaron, era hora de despertar. Sus ojos también fueron abiertos, gafas pusieron para que viese mejor la putrefacción.
Ella tenía que conocer el mundo oscuro que tan luminoso creía ver, ya era hora de madurar.

Todos son crueles en este mundo.

Ese sobresaltó, conocer el mundo que creías amar, oscurecerse de golpe, ya no era normal.

Ella no entendía.
No comprendía.
No quería.

¿Qué era eso que veía? Un sueño oscuro, una pesadilla que la golpeaba y la hacía caer, el camino de rosas rompiéndose ante sus ojos, ya no hay más, un mundo que se rompe en más pedazos, clavándose espinas en los pies, atada por cadenas.

Opresión.
Violencia.
Prohibiciones.
Restricciones.
Maltrato.
Oscuridad.
Caras ocultas.

¿Qué esperar?

Ella era una humana inocente, que terminó contaminándose como todos. Deseando no vivir de nuevo aquella obligación llamada vida. ¿Qué esperar? Pudriéndose el camino que avanzaba oscureciéndose el frente que tenía que alcanzar.

Ella no quería ver más.
Luchar, pelear, con manos sangrantes, luchaba por avanzar.
No hay marcha atrás una vez comienzas a caminar, no hay camino, no retrocede. No puedes volver una vez, que ves, al pasado que tanto amabas. Ya no puedes.

¿Quién es Adriana?

Solo una más, una más en este mundo, consciente del daño que nos hacemos los unos a los otros, limitaciones que impiden a todos, físicas, mentales, líneas imaginarias, cadenas, miedo, vergüenza, pánico a la no aceptación.

Miedo a no poder continuar. Los caminos se cortan, se cruzan, se enredan, ¿cómo? Avanza, pero... ¿cómo?
Un día llegará al final, como todo lo que extinguió entre sus manos.

Confianza, amor, vitalidad.

Adriana no es más que otra más, una más que no desea este mundo, esta vida. Ella no quiere ver, pero no puede impedirse a sí misma verse. Nadie le retirará los ojos, el cerebro porque ella ya es consciente.

Ella solo es ella.

Una persona más, una nimiedad. ¿Qué importa de todos modos quién es ella?


domingo, 19 de febrero de 2017

Impersonal.

Y la primera vez que te vi, me sentí un poco frustrada, evolucionaba hacia ti, poco a poco estaba dispuesta a querer envolverme en el amor porque eras la clase de persona dulce que necesitaba en esos momentos. Tenía la autoestima por los suelos, quería ser popular, conocida, llamativa, pero jamás destacaba, jamás atraía a los demás hacía mí.

Entonces me hiciste destacar.

Yo me dejé llevar y llegué a ti y a tu corazón, me dijiste la verdad, me quisiste y nos dejamos de visitar muy rápido, no era malo, éramos jóvenes e idiotas. Enfadados, resentidos por el amor frustrado, alejándonos y al mismo tiempo acercándonos.
Nuestros caminos se juntaron y poco después se separaron.


Evolucione y cambie, tú también lo hiciste, ahora no tengo interés en las tonterías de antes, ahora no eres inmaduro e irracional. Quizá en este momento de nuestra vida podríamos dejar esta relación impersonal y volvernos a amar...

No-vivir la vida.

Me llaman depresiva, porque no quiero vivir la vida.

¿Qué significa eso realmente?

Yo entiendo los puntos de vista, los entiendo realmente, y los respeto, los apoyo o no lo hago, pero jamás voy a decirte que tú estás mal por querer vivir la vida al límite o por hacer o querer algo que yo no quiero. Yo no voy a prohibirte querer algo con mayor o menor intensidad si esos son tus sentimientos. No soy nadie para hacerlo.

¿Qué significa realmente que yo estoy mal y tú bien?

Nada. No significa nada. Igual que tus palabras marchitas e insulsas, que no saben, que no expresan que no son reales. No son importantes, jamás lo serán, porque realmente no es más que una opinión de mis deseos o anhelos más profundos.

¿Crees que cambiaría algo?

¿De verdad crees que cambiaría algo que yo quisiera quedarme en este mundo?

No, porque no soy importante, solo soy una pieza más de esas que no encajan, inservible. Inútil. Nada cambiaría en el mundo si yo no existiese y esa es la realidad, no te obligaré nunca a quererme más o menos por mis decisiones.


Lo que digas no me importa.