miércoles, 9 de diciembre de 2015

Mi querido hijo


Eres como un soplo de aire fresco inundando mi caliente cuerpo,
Sin embargo, no creo poder expresarte eso, no creo poder hacerte entender esto.
Eres más que mi luz, mi mundo, eres mi pequeño trozo de cielo,
El simple modo de mirarme me retira el aliento,
Porque te quiero inmensamente, más que nada en este mundo inerme.
Me tienes con escasez de amor propio, ya que todo lo que tengo te lo daré a ti.
Mi dulce y querido hijo, todo lo que tengo te lo daré a ti. 

Dices y mientes

.
..
...

Me gustas, me susurra.
¿Te gusto?, le pregunto.
Me encantas, me afirma.
Y yo sé, que es mentira.

Me quieres, lo dices.
Te quiero, me pides
Lo ignoro, te enfadas.
Me odias por eso me engañas.

Y juegas, lo sabes.
Y con la mirada me fulminas.
Me mientes, ahí asientes.
Me repugnas.
Imbécil.

...
..
.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Rota, rota, está rota.

Ojos marchitos que miran vacíos. Piel sin color, con un tono que destruye hasta tu más firme valor, acabando con tu corazón al observarla.

Ella era tan linda, pero estaba completamente destruida.

Esa sensación al mirarla, ese temor a cortarse al tocarla, ella era la más hermosa, la chica que con sus ojos los corta, sin preocuparte por nadie más, solo centrándote en ella, quien a si misma se provoca histeria.

Está rota, está rota.

Su rostro de muñeca se ha vuelto feo, triste, echo “harapos”, con esa piel y esos ojos que la enfean, con sus tristes pestañas largas y mal arregladas. Sus mejillas están completamente golpeadas.

Está rota, está rota, completamente rota.

Demacrada, en un hogar que lanza llamas heladas. Cargando con el peso de ser la mejor y siendo horriblemente golpeada y sin limitación. Solo sirve como saco, un saco de la frustración.

Solo es el dolor. El dolor de una rota chica.

.Muy rota.


.Está rota.

Siendo presionada, siendo utilizada al antojo de ese ser que la maltrataba. Y llora, llora, por no ser capaz de gritar ayuda.

Y duele y duele.

Porque cada vez que abre los ojos escuece.

Su realidad permanece, no fue un sueño.

Mustia

Guardo en esta caja sin valor, algo que me da la vida y al mismo tiempo me la quita. Pisoteado fue dicho objeto, sin importar ni media mis sentimientos. Fue horriblemente despojado de su caja, además de aplastado. Y yo quedándome sola, con la amargura extendiéndose sola.

Ahí tirada en el barro, con lluvia mojando mis manos, sin dicho objeto me encontraba, con ojos mustios los miraba…

La gente a mi lado pasaba, con los ojos asqueados me observaban, pasando de largo atajaban, dejando mi existencia abandonada.

Mustia y rota. Llorando me encontraba.

Entre las jocosas nubes burlándose, entre el dolor en mi pecho acumulándose, vacía por dentro y por fuera. Empapada de agua que se reía de mi ser marchito. Insignificantemente me llamaba, una voz que apenas recordaba, y sin embargo seguía tirada. En el sucio suelo manchada. Inmóvil y tranquila reposando, sin apenas fuerzas quedarse.

Confusión a mi mente embargando.

Doliendo a mi alma gritando.

                                                        Muerta por dentro,           
                              

Ahora también por fuera. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Sé mía.

Su textura su sabor, su olor, todo era incluso mejor que el plato más sabroso del mundo.

Le gustaban sus hermosos y finos labios, que besaban su cuerpo sin tocar, porque cada vez que ella hablaba lo hacía fantasear, con el sabor de ese exquisito manjar. Sin siquiera haber probado su hermosa boca, ya tocaba el cielo y al jardín del Eden. Pues con sus perlados y brillantes dientes, por su sonrisa singular y su atrevida lengua, nadie podría desear algo más.

Ella tenía lindos ojos, una forma sensual de mirar, de esas a las que ningún mortal podría resistirse, es por eso que le gustaba, porque cuando ella lo miraba, era una diferente forma de mirar. Lo miraba cargada de sentimientos, de amor, con un toque de diversión, con la felicidad intensa y reflejando sus sentimientos hacía él. Quizás le gustaba la transparencia que le daban sus ojos.

Su perlada y pálida piel destacaba, profundamente atrayente al ser tan descomunalmente diferente. Parecía que acababas de salir de la tumba, aun así, te caracterizaban hermosa por tu rostro fino y similar al marfil. Con tus facciones delicadas, como si de una muñeca de porcelana te tratases.

Con tu cuerpo delgado y bastante esbelto, con esas pequeñas curvas y tus pechos pequeños, con tus piernas delgadas y torneadas, una figura de cien, que destaca por delantera y trasera, todos observándote a tu paso, con tu faldita de colegial, con caras de babosos, deseando poseerte, pero nadie puede hacerlo. Tan inalcanzable siendo una flor que se abre cada cien años.

Y definitivamente no vas a ser de ellos.
Vas a ser mía.

Desde un montón de tiempo te observo, sé dónde vives, que te gusta hacer, y que no, también sé que te disgusta y como besas a tu profesor de clases particulares cuando tus padres se van, veo como ese degenerado mayor que tu introduce su asquerosa mano debajo de tu suéter.

Y yo no quiero ver.

Despídete de él.

Ese hombre que solo te quita la inocencia es un obstáculo entre tú y yo. ¿Lo sabes verdad? Solo de mí te quiere alejar, celoso y envidioso de que eres mío. Fíjate en mí, pues mañana no estará y de nuevo a mis brazos correrás.

¿Una vez que él se vaya tú serás solo para mí, verdad?

Estaba claro que tú solo podías mirarme a mí, él te confundió, se aprovechó de que tuve que alejarme… pero tranquila, voy a tenerte de nuevo al lado, puedes estar con calma.

Nadie te tocará.

Entre las sombras me cuelo, acabando con todo sin consuelo, quiero regresar a tu lado pronto, saber que haces en estos momentos, pero tengo hambre y sed de dolor, por lo tanto, debo saciarme antes de perder mi control.
Y cuando llego, lloras, tus ojitos lindos que tanto cautivan tiran pequeñas lagrimillas, sollozando a pleno pulmón, en el colegio viendo como todos te miran diciéndote lo “zorra” que eres por tirarte a un hombre mayor, lo siento cielo, pero, la traición que cometiste hacia mí merecía un castigo. Todos te juzgan con ojos llamándote inmoral, llamando inmoral al hombre con el que ayer te besabas, cometiendo desfachateces en mi cara.

¿A caso no te doy lo que quieres? Puedo mejorar. Te lo prometo.

Tu lloras más, gritando cosas que desgarran mi interior, la gente reuniéndose, todos viendo sangre en el suelo, el cadáver de ese sujeto colgado en aquel perchero. Los profesores, los guardias, todos alertándose, tú cada vez más llorando y recibiendo acoso policial, para simplemente preguntar si alguna vez abusó de ti.

Responde que sí.

Responde que te forzó cuando tú me amabas solo a mí.

Sin embargo lloras, te limitas a llorar, no respondiendo la pregunta que determina cual será tu final.  

Pero con bondad te consolé, abrazándote entre los brazos de esta desesperación. Dame las gracias, amor mío, tan benevolente soy, que te he hecho ese favor, con mi falso apoyo, deseando guardarte en mi armario con las demás, plastificada, siendo mi muñeca perfecta. 

Por favor, por favor, por favor.

Conviértete en mi princesa. 

La séptima en mi colección de hembras. 

Sé mía.

Solo mía.

Si no eres mía, no quiero que seas para nadie más, aceptando mi abrazo, llorando y alimentando tu perdición. Di que me amas. Di que me amas… Di que soy único para ti, que tus ojos solo me ven. Tanto cariño me tienes, tan enamorada estás que te has cegado hasta en tu final.

Te acompañó fuera de este salón, escuchando tus ruegos y tus suplicas de amor, ansioso por oír tu declaración hacia mí, ansioso por escuchar cuanto me quieres y solo a mí. Caminando hacia otro salón, otra habitación de está inmunda escuela que no merece tu linda presencia. Caminamos juntos. Juntos hasta tu final si respondes mal la siguiente cuestión. 

¿Me amas?


Dilo.

Dilo antes de que te mate. 

Tras el libido

Eres aquel que me hace perder la razón.
Porque un buen amor, nace en el corazón y termina sin ser consciente de la razón.

Tortuosamente se ha colado entre mis mantas,  un invasor que no quise en mi cama,  ese hombre con ojos de color tierra que desde tanto tiempo había extrañado, me abrazaba como si fuera su más preciado objeto, tratándome como la princesa de un cuento que para mí, jamás existió.

Peligrosamente se ha acercado, a mi cuerpo y a mi alma. Haciéndome imposible resistirme siquiera a su olor. Porque todo él es una enorme tentación que me incita a desear más de su prohibido libido.

Esos labios gruesos y firmes, sosteniendo los míos, mordiéndolos como si fueran un triste e infeliz bocado. Mientras nos miramos fijamente, devorándonos, con tu boca, con la mía, acaparando  con la tuya, mi lengua, y, haciendo que se intensifique el calor de aquella habitación.

Sus manos paseándose por mi cuerpo y recordando nuestro deseo, nuestro único objetivo en llevar rienda suelta nuestra pasión. Tus ojos enfocándose en cada centímetro que tus manos recorren, para llevarme a otra dimensión. Con mis cinco sentidos alerta de por dónde avanzan tus traviesas y pícaras manos, donde se posan tus labios y donde recaen las caricias.


¿Vamos a disfrutar de este hermoso éxtasis de placer manchado de prohibiciones religiosas?


Me he preguntado tantas veces si nací exclusivamente para amarte, pues nuestros cuerpos encajan mejor que cualquier otro, que cualquiera que lo intente, sé que te gusta que te haga, se por donde tengo que comenzar, vamos a llevar a cabo esta inmoralidad católica, vamos a pecar fuera de matrimonio.

Disfrutando seriamente de la impureza que sale por nuestros poros, no te dejaré escapar sin chuparte hasta que tus fuerzas y pensamientos se agoten, hasta que te remate, hasta que te acabe, de esta cama, créeme, no sales.

Y cuando menos me lo espero, entre nuestras despojadas ropas entre las sabanas arrugadas, entre nuestros sudorosos cuerpos chocando, la química que ambos experimentamos se convierte en un hermoso placer de chocolate consumado. Una vez que nuestras manos comenten el pecado, y nuestros cuerpos asirse mutuamente aceptando cada muestra deseosa y suculenta, el libido aparece, deslizándose entre nuestras desnudas y cálidas pieles.

Hace tanto tiempo que te había deseado,
Que ya no sé si esto es un sueño o es real.

Pues nada más despertar, en mi cama vacía amanecer, de tu sudoroso y suculento cuerpo no había encuentro.
No estabas aquí.

¿Eres tal vez un sueño?  

miércoles, 14 de octubre de 2015

Borrar

Puedes eliminarme.
Puedes borrarme.
Si quisieses podrías matarme.

Prueba y aniquila,
Aquí es donde yace la condena
de una hermosa flor marchita.

¿Quieres matarme?
Prueba a torturarme.
Hoy donde no encuentra un lugar,
mañana no encontrará consuelo que la revivirá.

¿Quieres acabarme?
Prueba a dispararme.
Porque si realmente de tu vida quieres quitarme
Para ello debes matarme.

Con tus recuerdos de mí,
Con nuestras risas ahí.
No puedes del todo sacarme.

Yo estoy ahí,
A ver, ¿realmente podrías borrarme?
Prueba suerte.
Porque, lo sabes, no puedes acabarme.

De tu memoria no desaparece
Pues lo sabes.
Yo estoy presente en tu mente.

Si realmente quieres matarme,
De tu mente, puedes eliminarme.