domingo, 28 de septiembre de 2014
Atados.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Amnesia.
Podría asegurar que nada era normal, que todo lo que sucedía a su alrededor era falso. Un espejismo que mentía.
Tal vez ella también era una burda falsificación, una falsificación que poseía una chispa de racionalidad en medio del caos que mentía y engañaba. Ella era, quizás, la única que no encontraba sentido a nada o a todos los sucesos que se abrían ante ella. Piezas de puzzle que no encajaban.
Pestañeo varias veces mientras se miraba al espejo, ¿esa qué veía acaso era ella?
Su mano se posó en la lisa superficie cristalina del espejo. A su mente venían, cada demasiado tiempo, unas imágenes, borrosas, solo era capaz de verse a ella. Ella en compañía de alguien, ¿quién era? Quería verle el rostro... se concentró para lograr ver a través de aquel borroso recuerdo, pero no era posible, la persona que la acompañaba no tenía cara. No era capaz de verlo o identificarlo. ¿Cómo le pediría ayuda si no era capaz de verle el rostro o recordarlo?
No tardó ni dos segundos en sentirse agotada, por el esfuerzo de rebuscar algo, qué, parecía no existir en ella.
-Siento que va a estallar- se dijo, mientras sujetaba su cabeza frente al espejo.
Giro su cabeza de forma veloz, viendo aquella extraña habitación.
El mundo era de locos. ¿Dónde estaba ahora ella? ¿Quién era exactamente? ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo se identificaba ella?
Esas preguntas resonaban una y otra vez en su cabeza, pero había una más importante.
¿Podría resolverlas?
Endemoniada.
El mundo está lleno de maldad.
De gente cruel que maltrata o se aprovecha de otros, gente que asesina por placer, que roba por avaricia, que lo único que hace es dañar la vida de la Tierra.
Fue hace unos meses que apereció alguien, alguien que todos amaban, que adoraban, la cuál, comenzó a acabar con todos aquellos que amenazaban sus vidas o causaban problemas. O al menos, todos los humanos la tomaron como su salvadora propia.
Pero... no se esperaban que tras acabar con las personas que hacían daño, ella enloqueciese. Así es, todos se lo tomaron con que tanta muerte, destrucción y guerra acabó con su querida justiciera.
Esa persona, acabo siendo la peor asesina de todas, no podías mirarla y saludarla, te mataría. No podías dar la vuelta al verla, morirías. Ni te plantees mirarla a distancia, te detectaría y te mataría. Si la ves, hombre o mujer muerta. Daba igual, ella no quería a nadie vivo. Había perdido la razón, todos los días moría una cantidad inmensa de gente.
No hay forma de salvarse.
Su justiciera adorada era la asesina endemoniada.
...
La noche de un día cualquiera, ella estaba sola. Sola entre la nada. Con sus negros y largos cabellos agitados por la suave brisa, calmada...
Ella estaba sola, entre un montón de cuerpos sin vida. Todos habían malinterpretado a esa endemoniada criatura, no era una justiciera buena sino, la muerte, una muerte manifestada en un cuerpo, con el único propósito de condenar a esa inutil raza.
La raza humana.
Tú, tú que estás leyendo esto...
Quizás seas el siguiente...
Aprende bien la lección que quiero darte, no te fíes de las apariencias, y aprende la lección, nadie vendrá a salvarte de tus problemas...