miércoles, 24 de septiembre de 2014

Amnesia.

Podría asegurar que nada era normal, que todo lo que sucedía a su alrededor era falso. Un espejismo que mentía.

Tal vez ella también era una burda falsificación, una falsificación que poseía una chispa de racionalidad en medio del caos que mentía y engañaba. Ella era, quizás, la única que no encontraba sentido a nada o a todos los sucesos que se abrían ante ella. Piezas de puzzle que no encajaban.

Pestañeo varias veces mientras se miraba al espejo, ¿esa qué veía acaso era ella?

Su mano se posó en la lisa superficie cristalina del espejo. A su mente venían, cada demasiado tiempo, unas imágenes, borrosas, solo era capaz de verse a ella. Ella en compañía de alguien, ¿quién era? Quería verle el rostro... se concentró para lograr ver a través de aquel borroso recuerdo, pero no era posible, la persona que la acompañaba no tenía cara. No era capaz de verlo o identificarlo. ¿Cómo le pediría ayuda si no era capaz de verle el rostro o recordarlo?

No tardó ni dos segundos en sentirse agotada, por el esfuerzo de rebuscar algo, qué, parecía no existir en ella.

-Siento que va a estallar- se dijo, mientras sujetaba su cabeza frente al espejo.

Giro su cabeza de forma veloz, viendo aquella extraña habitación.

El mundo era de locos. ¿Dónde estaba ahora ella? ¿Quién era exactamente? ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo se identificaba ella?

Esas preguntas resonaban una y otra vez en su cabeza, pero había una más importante.

¿Podría resolverlas?

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