miércoles, 19 de octubre de 2016

Corazón

¿Oyes eso? Un sonido particularmente desagradable…
Eso, eso ha sido mi corazón rompiéndose

-Adry Sakamaki.

Y ese tic-tac cuenta los segundos que ha estado ahí.

El incesante sonido no deja de hacerse presente, se manifiesta en dolor, apretándose un nudo en tu garganta, mientras silenciosas lágrimas resbalan, se manifiesta en escozor, pica el pecho y pican tus ojos, manifestándose también, se deja ver la indiferencia al mundo que la rodea.

Aunque mantiene los ojos abiertos y llenos de vacío interior, se puede ver en ellos el gran dolor.

Arrastra por su cuerpo, una enorme cadena y unas finas sogas, que se aprietan y se enlazan entre ellas, podrían perforar cualquier cuerpo si ejercían presión, podían mutilar sin ningún problema o devoción. Podrían acabarla, pero solo ejercían cierto tirón.

Se esfuerza por mantener en pie su vida, pero todo está patas arriba.

Su corazón llora, llora lágrimas sangrientas y suplica silenciosamente un final rápido. A esas alturas no había nada más fácil que hundirse, la miseria rodeando y atascando su entorno, las brechas de pintura negra que discurren por las paredes agrietada, las manchas de tristeza en cada poro de su piel.

Oyes perfectamente como se está destrozando.

Muchos lo han visto, esos ojos sonrientes y que hablaban por si solos. Muchos lo habían visto, las sonrisas eternas que portaba y como poco a poco dejó de portarlas. Como se hundió en su miseria tratando de convencerse de que era una vida con una mala época.

Como poco a poco sus ojos quedaron sin vida y su vida quedó sin alma.


¿Oíste eso? Sí, ese era el sonido de su corazón rompiéndose en más trozos irrecuperables.

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