¿Y
si este fuese el infierno de otro planeta?
Había olvidado cualquier rastro de felicidad grabado en
su mente, ya no había nada más que un enorme vacío que se hacía más grande con
el tiempo, y, aunque cerrase los ojos o los abriese, solo veía la estancia
totalmente libre, libre de recuerdos, libre de pensamientos positivos, libre de
todo lo que ella creyó alguna vez tener.
Y buscó ayuda, donde alguien la ayudase a refugiarse,
pero no sabía si ese era su lugar.
No había nadie que le tendiese la mano, entre miradas y
pequeñas gotas resbalando por la tristeza del alma, existía ese lugar que
buscaba, más sin embargo no lo encontraba y nadie facilitaba el acceso, el
intento de encontrarlo se veía tan imposible como pedirle a alguien que la
ayudase a encontrar aquello que un día perdió.
Desesperada.
Vacíos interiores en los que no encontraba algo, en los
que su lugar se había perdido, como las llamas del supuesto infierno, sin caer
en cuenta de que nada podía estar más quemado, que el paraje por el que sus
pies andaban. Y entonces no sabía, no comprendía, no entendía, no quería abrir
los ojos para ver aquella negrura que solo ella veía, nadie la escuchaba.
Y lo ignoraba, continuando aquel camino que no
encontraba, aquellos momentos que nadie encontraba, en el cual los suspiros se
helaban en aquel abrasador fuego de aire, con aquel temblor interno… lo
buscaba.
¿Y dónde estaba?
Ese paraje espejismo que tanto desaparecía, que tanto
anhelaba encontrar. El lugar que perdió, dejándose llevar. Por aquellas sombras
que lentamente consumieron su luz interior, que su alma poco a poco absorbió,
quedándose con ella y quemándola en vida.
Asustada.
Tan fácil permanecer en las buenas, pero no en las malas,
sintiendo el abandono creciendo en su pecho, sin entender que no recordaba, que
el abismo la helaba, que sus mundos no se conectaban, que el paraíso no se
encontraba en aquel lugar.
Que nadie la entendía y sus abismos se multiplicaban.
Y nadie encontraba el lugar en el que refugiarse, porque
otras personas sus brazos tendían, mientras tu caminas sola y lloras, nadie lo
entiende, solo tú, que estás rota, nadie te ayuda, soluciones tontas,
soluciones buenas, pero no.
No es lo que buscas.
Solo te das cuenta de que, este mundo es
solo un infierno más y no hay donde refugiarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario