lunes, 17 de octubre de 2016

Un lugar donde refugiarse

¿Y si este fuese el infierno de otro planeta?

Había olvidado cualquier rastro de felicidad grabado en su mente, ya no había nada más que un enorme vacío que se hacía más grande con el tiempo, y, aunque cerrase los ojos o los abriese, solo veía la estancia totalmente libre, libre de recuerdos, libre de pensamientos positivos, libre de todo lo que ella creyó alguna vez tener.

Y buscó ayuda, donde alguien la ayudase a refugiarse, pero no sabía si ese era su lugar.

No había nadie que le tendiese la mano, entre miradas y pequeñas gotas resbalando por la tristeza del alma, existía ese lugar que buscaba, más sin embargo no lo encontraba y nadie facilitaba el acceso, el intento de encontrarlo se veía tan imposible como pedirle a alguien que la ayudase a encontrar aquello que un día perdió.

Desesperada.

Vacíos interiores en los que no encontraba algo, en los que su lugar se había perdido, como las llamas del supuesto infierno, sin caer en cuenta de que nada podía estar más quemado, que el paraje por el que sus pies andaban. Y entonces no sabía, no comprendía, no entendía, no quería abrir los ojos para ver aquella negrura que solo ella veía, nadie la escuchaba.

Y lo ignoraba, continuando aquel camino que no encontraba, aquellos momentos que nadie encontraba, en el cual los suspiros se helaban en aquel abrasador fuego de aire, con aquel temblor interno… lo buscaba.

¿Y dónde estaba?

Ese paraje espejismo que tanto desaparecía, que tanto anhelaba encontrar. El lugar que perdió, dejándose llevar. Por aquellas sombras que lentamente consumieron su luz interior, que su alma poco a poco absorbió, quedándose con ella y quemándola en vida.

Asustada.

Tan fácil permanecer en las buenas, pero no en las malas, sintiendo el abandono creciendo en su pecho, sin entender que no recordaba, que el abismo la helaba, que sus mundos no se conectaban, que el paraíso no se encontraba en aquel lugar.
Que nadie la entendía y sus abismos se multiplicaban.

Y nadie encontraba el lugar en el que refugiarse, porque otras personas sus brazos tendían, mientras tu caminas sola y lloras, nadie lo entiende, solo tú, que estás rota, nadie te ayuda, soluciones tontas, soluciones buenas, pero no.

No es lo que buscas.


Solo te das cuenta de que, este mundo es solo un infierno más y no hay donde refugiarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario