viernes, 27 de octubre de 2017

Te extraño



Mis ojos siempre iban a él.

Lo recuerdo bien. 

Recuerdo a la perfeccion cualquier gesto que hacía, como bebía su café ardiente y, a los cinco segundos, comenzaba a sacar su lengua escaldada mientras abanicaba su boca para enfriarse, inutilmente. Me gustaba tanto verle dormir, verle concentrado, verle reír y oirle cantar en la cama, en la ducha, en la cocina, en el salón y a través de un teléfono por cam. 

Me gustaba, y me gusta tanto que me duele.

Y lo recuerdo perfectamente, te quiero. Y recuerdo increíblemente como decías que me querías. Lo recuerdo todo. Desde tu mirada y el tacto de tus caricias, desde el movimiento de tus manos y el toque de tus callos, desde como sonrías a como pronunciabas mi nombre.

Lo recuerdo bien. 

Recuerdo bien que harías una locura por mí, como hacer un viaje solo porque quería verte a las tres e la mañana por mí. Tus quejas al ver y tocar mi pelo, como con suavidad, a susurros, hablabas a mi oído para decirme lo mucho que me habías echado de menos.
Extraño tu risa, que acabes mi comida, que puedas hacerme reír con cualquier estado de ánimo que me invada, con tu color, tus ojos y todo tu amor. Me haces sentir bien, me sentía como en la cima de la ola, de la montaña. En lo más alto, me sentía segura, maravillosa, querida, necesitada.

Me sentía un poco mejor, solo un poco más feliz dentro de mi infelicidad.

Recuerdo como me sostenías, como me hacías desesperar cuando no parabas de hablar, como me abrazabas desde las 12 hasta las siete, como aunque me quejaba continuabas, y, aunque siempre voy a quejarme, lo extraño y te extrañaba.

Echo de menos que me llames.

Que me ames.

Que tus ojos me busquen en la estación, en el aeropuerto, en tu cama al despertar, como te quería y me querías, como te quise y me qusiste. Como te quiero y me quieres.

Te extraño.

Pero ten algo en claro…

Si te pasa algo hoy, moriré contigo hoy, mañana y ayer.

jueves, 12 de octubre de 2017

Vuelve

Y se extiende en mi cama, con su alma libre y dulcemente atrapada.
Mi amor la hace volver a mí y la siento encerrada,


Pero ella vuelve, vuelve y se va pero vuelve.


Vuelve a mí y me ama
Me ama a mí, y por eso vuelve.


Y me mira, me mira y la miro


Y nos miramos mientras me mira otra vez.
Y me derrito en sus ojos mientras sonríe una vez.


Y ya no estoy tan herido.


Pues por esos gestos, mis heridas cierran,
Mis manos la recorren
Y sus ojos libres me miran a mí


Y me ama.


Y por eso vuelve
Por un momento este mundo se detiene,


Y entonces yo sonrió y vuelvo libre,
Con ella.
Me siento libre.


Y aunque ella me haga volar y me impida marcharme
Merece la pena quedarme,
Quedarme y mis miedos y heridas alejarse
Con ella entre las sabanas quedarme
Y aunque ella va libre.


Vuelve.


Y yo vuelo a donde ella vuelve
Porque si me quedo
Libre vuelo
Y con ella, mereció la pena.

Soy


Soy lo que siendo, sin ser, no he sido al serlo.
Lo que siendo fui sin ser.
Lo que tanto he sido, antes, soy.


Soy eso que nadie ha sido siéndolo,
Lo que al ser siendo fui sin ser aquello…


Aquello que fui siendo soy.
Soy lo inentendible que es.
Lo que difícilmente ha sido escrito.
Eso que siendo fue una persona diferente al ser.


Soy lo que nadie en su vida fue.
Porque si fueran lo que fui y soy.

No sería yo.

jueves, 29 de junio de 2017

Levántate

Tiña medo.

Fai un tempo tiña medo. Vivía en constante ansiedade polo medo a non ser aceptada. Temía por mín e por quedarme soa, non podía pensar noutra cousa máis que eu sen ninguén ao meu carón. Pensando que, se decía, facía, me gustaba ou actuaba en consecuencia ao que me gustaba me xuzgarían e apartarían. Que me ETIQUETARÍAN como rara.

Por eso sempre fun moi adaptable, pero sempre me forcei a selo. Chegou un punto na miña vida que, estar en constante ansiedade e tensión por adaptarme as persoas coas que estaba se volveu unha característica máis. Ao final, saliu natural. A día de hoxe teño unha facilidade de cambio enorme, adaptome as personalidades dos que me rodean e aos temas que lles interesan. Sí, é certo, ao principio a gran mayoría non eran temas que a min me orixinaban pasión e amor, eses temas eran vacíos e circunstanciales, superficiales. Tamén é certo que, os meus intereses quedaban un pouco máis en segundo plano.

Avergonzabame de que me gustaran os 'debuxos animados' que se chama anime para os incultos, de clases de roupa axustadas que me houbese gustado poñer, avergónzabame de ser eu, e forzabame a rir sempre e sentirme despreocupada, cando puxen o meu primeiro piercing máis visible forceime en non sair chorando cando viñeron verme a miña clase como se fose un cuadro ou unha execución pública, e cando me armei de valor para responder forceime a baixar a cabeza cando me enfrontaron se quería vivir tranquila os meus días no instituto.

Non.

Nunca sufrin bullying hardcore, ninguén me acosou a cara e polo xeral sempre estaba ao marxe. Pero bueno, sí que o sufrín en certa maneira, sentía o que decían, facíanme insegura eles e os canons de beleza, sentíame pequena ao lado deles, inferior, que non servía e unha é outra vez deixaba que todos me pisaran e pasasen por encima.

Nunca me rebelaba, non coma cando tiven o primeiro 'amor', ahí eu non me sentía pequena, pero despois dos 15, cando a miña relación con él empezou...

A inseguridade aumentou.

Eu sabía e sei que os canones de beleza non engloban o meu corpo. Eu sei o que decía esa xente tan patética que non ten outra cousa que facer eran verdades a medias, non teño un corpo socialmente aceptado, e seino mellor que vos. Pero antes non era consciente de que dades igual, sodes unha infíma gota de merda no mundo e a vosa opinión non é máis importante ca miña. Os corpos son fermosos se os miras. Eu son fermosa. Moito máis que vos seres superficiales e horribles.

Eu sei que os que me insultan e me insultaban querían que rompese en anacos. E tamén sei que non lles dei o gusto de todo.

Pero xa non.

Esa personalidade adaptable que me forzastes a crear é moi útil, son capaz de analizar aos meus amigos de verdade e sacar temas e intereses comúns para facer a tarde mais entretenida e ser capaz a seguir coñecendoos. Son capaz a falar polos codos e entretelos, son capaz de ser eu con eles.

Acéptome a min misma.

Descubrindo cada día máis facetas de min, máis formas de sentirme a gusto, a miña sexualidade, que vos non sodes ninguén e que son cada día máis forte.

Moito máis.

Que nin ti nin ninguén me vai tirar.

Porque non hai ninguén máis grande ca ti mismo e nadie me vai querer como me quero eu, así, bonita e cos meus fermosos defectos.

Con persoas maravillosas na miña vida.

Conmigo.

Con eles.

Con todo o que somos e seremos. Merece a pena levantarse e facerlle frente.

lunes, 24 de abril de 2017

Absurdo Pais de las Maravillas

Es hermoso. Pensaste.


Es mejor, lo dijiste.


Te crees realmente las mentiras que cuelan en tu cerebro, pensar que está bien y conformarte con algo tan estúpido como eso, pensaste que podías entenderlo, que era normal, que era obvio, que simplemente merecía la pena.

Que iluso.

Tan iluso.

Este absurdo país de las maravillas, oculta la realidad y borra la justicia, influencian mentes y construyen lo que desean. Un absurdo país que juega y destruye, ¿te crees mejor? Qué idiota.

Que idiota.

Simplemente, que idiota.

Creyendo que algún día este paraíso dejará de corromperse, que algún día todo cambiará, que todo se desvanecerá y las cosas mejoraran. Creyendo que existe tal paraíso, que simplemente este absurdo país de las maravillas cambiará.
Si tú no haces el cambio, el país de las maravillas continuará siendo absurdo.

Nadie puede salvarse de lo nocivo, que la polución desaparecerá es una mentira, este absurdo país de las maravillas no es tan maravilloso, pero nos tapamos los ojos y dejamos que nos muevan con hilos. Qué patético y absurdo.



Tan absurdo como tú.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Estorba

Estorba. A veces lo hace.

Respirar se hace pesado y comienzas a temblar, las paredes caen, te sientes en medio, un montón de restos rotos, piezas que no encajan, las paredes se rompen del todo mientras gritas y lloras, solo quedan restos de lo que fueron y te dejas ir… 

Nada queda más de lo que una vez fue. Ocultas tu mirada y no buscas la realidad.

Impensable.

Incorrecto.

Rota.

Y estorba, estorba mucho cuando abres tus ojos y ves que no queda nada, nada queda, nada hay, nada parece encajar, nada te parece real… solo quedas tú, siendo aplastada por la triste y estúpida realidad. No importa como lo pintes o intentes verlo. Te estorban esos sentimientos de desesperación, cualquiera puede intentar reconstruirlo de nuevo, pero no todos lo lograrán… no hay nada más que una niña que colapsaba, solo quedaba yo. Yo en un mundo lleno de puntos, espirales que se destruyen las unas a las otras… que estorban. Todo estorba.

Tomas el camino fácil porque es lo único que se ve factible, real, algo real… no es posible que lo sea. Yo no quería hacer lo correcto, para eso ya no tenía tiempo…

martes, 21 de febrero de 2017

Normal

No hagas caso.


Estar cansada de oir las mismas cosas, una y otra vez, todos parecían idolatrar esas palabras y por eso se las ofrecían constantemente. Y estaba harta. Todo el mundo repetía sin dudar lo mismo cuando la veían, juzgando y obligando a satisfacer sus expectativas.

Porque para ellos eso no es normal.

Obligan con su ira, su odio, sus razonamientos “supuestamente correctos”.

Ellos se creen que porque soy diferente pueden mangonearme, como a mí a más personas, si piensas diferente eres el enemigo, pero luego yo soy liberal y de mente abierta. Creyendo que pueden simplemente decidir por ti, creyendo que pueden cambiarte, luego de insultarte obvio.

No es normal no tener una etiqueta “normal”.


Y ellos que saben. Sé cómo quieras ser, se quién eres, sé tú misma. Ser diferente siempre es mejor que ser una copia. 

lunes, 20 de febrero de 2017

Adriana

¿Quién es esa?

Su mundo estaba lleno de ignorancia y felicidad, cosas que deseaban para ella. Una sonrisa en ese rostro, esa vida llena de emociones, siempre pensando en positivo, tapándole con vendas las heridas y sellándolas en lo interno de su cuerpo. Nadie te hacía daño realmente si te niegas a verlo por ti misma.

No conocía.
Tampoco sabía.
No quería ver,
No quería abrir sus ojos y pensar en lo cruel que podía el mundo ser.

¿Qué tiene de especial, esa tal “Adriana”?

Nada. Ella no tiene nada, es solo una más.

Un montón de personas rodeándola, conociéndola, viéndola con superioridad. Era hora de destapar su verdad.

Ya no hay vendas, dejándola totalmente indefensa, sola y consciente del mundo pudriéndose ante sus ojos. Sus heridas sangraban, su dolor interno resurgió, un golpe mordaz agarrándose a su corazón, subiendo al cerebro, ya se acabó ser inocente.

Cayó.
Cayó en ese pozo.

Ellos la vieron caer, y sus oídos destaparon, los tapones le sobraron y se los quitaron, era hora de despertar. Sus ojos también fueron abiertos, gafas pusieron para que viese mejor la putrefacción.
Ella tenía que conocer el mundo oscuro que tan luminoso creía ver, ya era hora de madurar.

Todos son crueles en este mundo.

Ese sobresaltó, conocer el mundo que creías amar, oscurecerse de golpe, ya no era normal.

Ella no entendía.
No comprendía.
No quería.

¿Qué era eso que veía? Un sueño oscuro, una pesadilla que la golpeaba y la hacía caer, el camino de rosas rompiéndose ante sus ojos, ya no hay más, un mundo que se rompe en más pedazos, clavándose espinas en los pies, atada por cadenas.

Opresión.
Violencia.
Prohibiciones.
Restricciones.
Maltrato.
Oscuridad.
Caras ocultas.

¿Qué esperar?

Ella era una humana inocente, que terminó contaminándose como todos. Deseando no vivir de nuevo aquella obligación llamada vida. ¿Qué esperar? Pudriéndose el camino que avanzaba oscureciéndose el frente que tenía que alcanzar.

Ella no quería ver más.
Luchar, pelear, con manos sangrantes, luchaba por avanzar.
No hay marcha atrás una vez comienzas a caminar, no hay camino, no retrocede. No puedes volver una vez, que ves, al pasado que tanto amabas. Ya no puedes.

¿Quién es Adriana?

Solo una más, una más en este mundo, consciente del daño que nos hacemos los unos a los otros, limitaciones que impiden a todos, físicas, mentales, líneas imaginarias, cadenas, miedo, vergüenza, pánico a la no aceptación.

Miedo a no poder continuar. Los caminos se cortan, se cruzan, se enredan, ¿cómo? Avanza, pero... ¿cómo?
Un día llegará al final, como todo lo que extinguió entre sus manos.

Confianza, amor, vitalidad.

Adriana no es más que otra más, una más que no desea este mundo, esta vida. Ella no quiere ver, pero no puede impedirse a sí misma verse. Nadie le retirará los ojos, el cerebro porque ella ya es consciente.

Ella solo es ella.

Una persona más, una nimiedad. ¿Qué importa de todos modos quién es ella?


domingo, 19 de febrero de 2017

Impersonal.

Y la primera vez que te vi, me sentí un poco frustrada, evolucionaba hacia ti, poco a poco estaba dispuesta a querer envolverme en el amor porque eras la clase de persona dulce que necesitaba en esos momentos. Tenía la autoestima por los suelos, quería ser popular, conocida, llamativa, pero jamás destacaba, jamás atraía a los demás hacía mí.

Entonces me hiciste destacar.

Yo me dejé llevar y llegué a ti y a tu corazón, me dijiste la verdad, me quisiste y nos dejamos de visitar muy rápido, no era malo, éramos jóvenes e idiotas. Enfadados, resentidos por el amor frustrado, alejándonos y al mismo tiempo acercándonos.
Nuestros caminos se juntaron y poco después se separaron.


Evolucione y cambie, tú también lo hiciste, ahora no tengo interés en las tonterías de antes, ahora no eres inmaduro e irracional. Quizá en este momento de nuestra vida podríamos dejar esta relación impersonal y volvernos a amar...

No-vivir la vida.

Me llaman depresiva, porque no quiero vivir la vida.

¿Qué significa eso realmente?

Yo entiendo los puntos de vista, los entiendo realmente, y los respeto, los apoyo o no lo hago, pero jamás voy a decirte que tú estás mal por querer vivir la vida al límite o por hacer o querer algo que yo no quiero. Yo no voy a prohibirte querer algo con mayor o menor intensidad si esos son tus sentimientos. No soy nadie para hacerlo.

¿Qué significa realmente que yo estoy mal y tú bien?

Nada. No significa nada. Igual que tus palabras marchitas e insulsas, que no saben, que no expresan que no son reales. No son importantes, jamás lo serán, porque realmente no es más que una opinión de mis deseos o anhelos más profundos.

¿Crees que cambiaría algo?

¿De verdad crees que cambiaría algo que yo quisiera quedarme en este mundo?

No, porque no soy importante, solo soy una pieza más de esas que no encajan, inservible. Inútil. Nada cambiaría en el mundo si yo no existiese y esa es la realidad, no te obligaré nunca a quererme más o menos por mis decisiones.


Lo que digas no me importa.