Te consumes.
Siempre lo has hecho, no lo entiendes, duele y no te habías dado cuenta hasta ahora. Siempre te habías esforzado para abrir tus horizontes y creer que eso no estaba pasando, que eso no era real, lo reprimías.
Y te diste cuenta.
Al final, te explota en la cara, con fuerza, revienta y te duele. Se prolonga.
Acabas sin darte cuenta que te estás muriendo porque pare, porque piensas que lo mereces. Quieres entenderlo, entenderte, quieres hacerlo y no puedes.
Preguntas en silencio.
No hay respuesta.
Consumido.
Mueres por que alguien lo escuche, piensas a gritos y callas tu voz, nadie puede oirte, pero yo te oigo.
Te veo desde hace tiempo.
Te entiendo. Lo entiendo. Lo vivo.
Lo siento.
Lo vi y lo escuche alto y claro, crees que eres fachada, que nadie llega a ti, que te entienden, pero no lo hacen, o eso te dices, y en seguida despiertas…
Te conozco.
Tan bien, que te asusta, te pone ansioso que alguien lo descubra porque ni tu mismo eres capaz a descubrirlo del todo. Nadie es consciente de lo mucho que te angustia, de lo mucho que te molesta.
Y te sorprende que te alivie.
Porque lo hace.
Te alivia. A mi también.
Oh, joder, si simplemente te hubieses dado cuenta antes…
Me hubieses enfrentado.
Y ahora que tus voces son escuchadas, tomas mi mano deseando que eso no se acabe nunca, que lo entiendas por completo, que lo asumas al 100%.
Oh, bebé.
Ojalá me hubieses visto antes de todo este daño.
Y ahora que me enfrentaste, te sientes libre… te sientes más tú y menos máscara, ahora que lo entiendes… te sientes menos atado aunque te sigues apretando.
Ahora que estás vulnerable, me abrazas, a mí, que no soy nada. A mí, que soy triste, a mí y solo a mí, porque dependes de mí.
Y aunque la dependencia es mala, déjate llevar por mis manos y palabras.
Te escucharé cuanto haga falta.
Te oigo sin falla.
Ahora que te diste cuenta.
No sufras solo, no calles nunca más...
Déjame escucharlo
Déjame escucharlo
No hay comentarios:
Publicar un comentario