sábado, 6 de junio de 2015

Confesiones Nocturnas.

¿Por qué me siento siempre la peor de todas?

He defendido lo que he creído, no ha servido de nada. Siempre salgo yo mal parada, estoy harta. Harta de ser yo la mala, siempre acabo llorando y los demás riendo. Siempre acabo sufriendo los demás divirtiéndose. Siempre me equivoco y soy yo la que se arrastra para remediar lo que ambos deberíamos solucionar. Pido perdón,n sin tener motivo para hacerlo, reconozco mis errores, pero no tengo derecho a equivocarme. Las lágrimas saliendo de mis ojos, sintiendo mi despecho, mi mundo derrumbándose.

Maldigo la sensibilidad que tengo, porque siempre soy yo la que de mis palabras me detengo, acabo siendo yo quien tienta a la suerte, quien negocia y trata de ser fuerte. Estoy aquí, desahogando mis ganas de llorar. Intentando tratar este dolor que me acaba de inundar, sintiéndome la peor, abandonando mi suerte, por un error de comprensión.

Y lloro. Y vuelvo a llorar.

Siempre soy yo la injusta, la tonta, la que se arrastra, la que no despega. Soy yo quien llora, quien siente su mundo caer, la que se siente excluida y la que paga las cosas de los demás. Y por encima, yo, trato de arreglarlo y me lo cierran por banda. Siento muchas veces que no hai forma de continuar.

El primer enfado. El primer grito. No quiero más. Quiero irme de aquí, no regresar jamás.

Dicen que al final, las joyas acaban reluciendo, que a las rocas siempre alguien le encuentra lo bello. Yo he perdido todo el brillo, todo lo que me da importancia, lo que me caracteriza. Solo soy una piedra común, una piedra que jamás tendrá importancia. No soy la bella piedra, que inundó el mundo de los demás.

Estoy llorando. Estoy sufriendo, sola en silencio. Sin nadie que comprenda mis sentimientos.

Por lo tanto, solo lloro. Y lloro. Y mis ojos se quedan sin agua que soltar.

Y sigo aquí, sola, la música lenta y triste inundándome, sola. Pensando en como puedo arreglarlo. ¿Cómo puedo lograrlo?
No sé que hacer, apenas se que decir.

¿A quién le importa lo que me suceda?  ¿A quién en este planeta? ¿Debería callar mis palabras? ¿Cerrar la boca y esfumarse mi brillo?

Sigo aquí, con mil lágrimas. Sin respuesta. Lamentando todo lo que me sucede. Lamentando absolutamente lo que embarga mi corazón.

La cosa que destrozó mi ilusión.

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