Es en estos momentos cuando mi alma llora y grita por dentro. Cuando todo parece acabarse y sientes como algo quiebra en tu interior. Cuando te rompes y gritas que no puedes más, que no necesitas más dolor y más sufrimiento.
Ahora mismo solo sientes vacío, una desolación que atraviesa tu cuerpo con gran dolor, pensando que, quizás todo debería ser como antes y acabar con ello, romper aquella cosa que se formó en tu corazón. Un caos que no se va y quieres expulsar. Pero se va, se esfuma como el aire entre tus dedos. Como una brisa de primavera que te hunde y te lleva al fondo de todo.
Y no quieres salir. Solo llorar. Llorar. Llorar y llorar. Es doloroso el perder a alguien en el que siempre confiabas, y saber que jamás vas a recuperarlo, pero cosas así te hacen ver lo que hay a tu alrededor.
Y está. Finito. Sigues llorando. Nadie puede parar la espiral de llantos que está ocurriendo en tu interior. Porque todo tiene final. Unos llegan más pronto de lo que deberían y de la forma más estúpida posible. Y lo que nos separó, lo rompió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario