domingo, 19 de julio de 2015

Memorias suicidas

Ojala fuese más fuerte.

Levante mi cabeza, mis ojos brillando de emoción, ahí estoy, con mil y una lágrimas en los ojos, quisiera poder aguantar todos los golpes que me dan y que me doy, porque no importa cuántas veces tropiece, sigo sin ser capaz de esquivar esa estúpida piedra, porque a mi caminar, siempre se encuentran esas piedrecitas. Multiplicándose a cada paso que doy.

¿A caso hay forma de huir de este ciclo sin fin?

De llantos por las noches, de falsas sonrisas por la mañana, de silencios en los pasillos y de odio en la mirada, ¡qué yo no comprendo nada de vosotros pero vosotros tampoco me entendéis a mí! Jamás os vais a dar cuenta de pequeños detalles como, que, cuando estoy estresada me retuerzo el pelo, que cuando me aburro fumo, que para calmarme veo anime, escucho música y luego escribo, no entenderéis porque me gusta morderme las uñas en ataques de pánico, siento como que, al morder cada uña se va simplificando el problema y se queda en nada. Porque tampoco observáis las caras de asco de cuando me miro en el espejo, y tampoco veis que para sentirme cómoda conmigo misma llevo ropa ancha, porque me gusta y me siento más cubierta. No entendéis porque no hablo mucho, porque me rió tan poco en casa y mucho fuera, no os dais cuenta de lo que quiero escaparme de esta casa pero al mismo tiempo no os dais cuenta de lo mucho que deseo quedarme. A menudo juzgais mi comportamiento, yo también juzgo el vuestro, luego sola, juzgo el mío, me arrepiento, me orgullezco y me callo lo que siento. Dando todos vosotros por sentado que soy fuerte.

¡Y una mierda soy fuerte!

Lloro como todo el mundo, y absolutamente nada me da igual, es mi fachada, mi caparazón para no sufrir más, no necesito añadir un problema más a mi lista, no necesito que cada vez que hago algo mal me habléis como si fuera la peor pesadilla del universo, que me hagáis sentir, “indirectamente” (porque obviamente vosotros nunca hacéis nada a mal, claro), la oveja negra de la familia, la vergüenza, la irracional, porque soy la mala siempre, y todo lo que hago, digo, es la cosa más horrible del mundo, me hacen sentir como que este no es mi sitio, como que sobro, como que ya no sirvo para nada más que para cagarla, e, incluso cuando trato de cambiarme a mí misma, me oigo cinco minutos después diciéndoos lo mucho que os odio, o discutiendo porque no hay comida que me gusta o porque me estáis interrumpiendo.

Vosotros luego ya decís que si puedo hacerlo, que si puedo cambiar, al menos un poco, pero lo siento, no es así.

Me rompéis en trozos constantemente y luego yo termino la tarea, me destruyo, me odio, me encierro en mí misma, ¿qué tengo mi propia burbuja?, Pues sí, porque es la única forma que tengo de vivir feliz al menos unos instantes, demasiados problemas, dilemas, delirios, suicidas, debilidad. Porque yo solo soy la ilusa que piensa que todo puede cambiar, ¡porque yo no me esfuerzo! Pero reconoced de una vez que vosotros habéis dejado de intentarlo.

Fingís conocerme. Porque si me conocierais de verdad, sabríais que constantemente necesito abrazos, apoyo moral, que aunque no estéis de acuerdo con mi punto de vista, primero me deis la razón y que, cuando me calme me digáis la realidad que no quiero ver, una opinión sincera, creyéndoos muchísimo mejores desde ahí arriba, diciéndome constantemente con los ojos que soy una desilusión, que soy la peor.
Soy aún más débil que vosotros, con mis sueños rotos.

Os pensáis que yo hago todo a mal, os pensáis que todo va con la intención de joder, soy joven, cometo millones de errores, pero eso es lo único que puedo hacer, cometerlos, no cometerlos más y quizás, volverlo a cometer, porque de eso se trata, pero me hacéis sentir tan mal a veces, que me cuesta mantenerme firme. No os merecéis mis lágrimas, como, si vosotros decís que yo soy mala y os hago daño, yo no me merezco las vuestras. Que somos un desastre, pero siempre vais a ponerme a mí por encima, porque muchas veces siento que avanzó sola hacia mi perdición, pero cuando me habláis siento como prácticamente me empujáis a ella.

Ya sé que sois mejores, que no erais como yo, que nunca lo seréis y que soy una vergüenza, que siempre estoy jodiendo todo, pues sabes, lo siento. No voy a cambiar, lo sabéis, lo sé, todos lo sabemos, es por eso que a veces pienso darle una salida, atravesar las venas con un cúter, o quizás, darme un tiro, coger una cuerda y colgármela en el cuello y el extremo al techo. Porque, incluso siendo como soy, sé que todos estarían más felices sin mí.

Y, si os creéis que para mí es fácil ser yo, no lo es. Tengo muchísimas complicaciones, siempre doy problemas, pero soy así. No voy a excusarme ante vosotros porque no serviría de nada, porque se repetirá, una y otra vez, si no es en lo real, es en el mundo de los sueños, incluso puede llegar a ser el de los recuerdos.

Que no pienso pediros más, a veces es mejor dejar las cosas tiradas que recogerlas, porque por muchas piedras que tires al río, se verá igual, pero esa piedra… esas piedras que tiraste, seguirán en el fondo, y eso lo destruirá desde dentro, así es que estamos. Podridos, llenos de piedras. No somos capaces a aguantar. Porque en el fondo, ni yo creo que me queráis.

¿Cómo podríais hacerlo?

De todos modos, eso ya no importa. Es una especie de despedida, porque siempre voy a amargaros la vida incluso desde los recuerdos.


Adiós, adiós de parte de la suicida de vuestra hija. 

domingo, 12 de julio de 2015

Deja tu alma dormir, apóyate en mí.

Se me corta el alma a trozos cuando te veo llorar, porque lágrimas no merecidas salen de tus hermosos y cristalinos ojos.

Me duele el alma al oírte en silencio gritar, porque nada puede hacerlo cambiar, y la persona que puede hacerlo posible, no se dará cuenta jamás y tampoco rectificará.

Que hay cosas efímeras y tristes por ahí, sin embargo miniaturas te hacen caer. Y ojala pudiese ser tu soporte, más a mí no me dejarás ser, me alejarás y no permitirás que entre.

Que, me enfadas. Me enfadas con locura y me haces querer sacarte de aquí a patadas, para que vuelvas donde eres feliz, aunque aquí me dejes a mí.

Que esos ojos tan dulces no lloren más, por cosas que no deben importar. Ojala mirases al mundo con esa sonrisa con la que miras tu hogar, y dejases a todos a sus anchas campar, sin problemas, sin llantos sin nada que te haga llorar y gritar.

Que aunque me enfurezcas, que aunque no sepa que decir, y te esfuerces en sentirte peor pidiendo la cruda realidad, siempre te podrás apoyar en mí. Aunque sabía y sabías que todo esto pasaría, pero no esperaba que tan pronto llorarías y nuestro muro crecería.

Dices que te cambie, espero que al menos lo sea para bien, que mirar a la nada no conseguirá arreglar lo que te destrozó y desmoronó, por favor. Hazme caso, deja tu mente dormir, y por dios, que en estos días en tu estancia aquí, dejes de llorar y empieces a reir.

Porque no hay tortura más grande, que ver a una persona sufrir. Y menos , que te mereces sonreír.

domingo, 5 de julio de 2015

Refugiándome del exterior

No lo entenderías.

Todas mis frases empiezan por ahí, porque no lo entenderías, no, no lo harías aunque te lo explicará, te enfurruñas y me echas el sermón sin saber los motivos o las razones que tengo para estar ahí, en casa, encerrada con mis cosas y sola. No lo entenderías. No sabrías la razón por la cual prefiero quedarme en casa, en mi cama a salir por ahí con los >>amigos<< que tengo, no es que esas comillas signifiquen odio, rencor, desconfianza, que son falsos, es solo que, nadie va a entender lo que mi cabeza está formulando, lo que la Sociedad me está dando, nadie podrá comprender cuales son mis sentimientos, porque nadie será empático por una persona como yo.

¿Quién va a entender los delirios de alguien como yo?

No es como en los libros, no es una película, no es una serie de televisión y tampoco un manga o un anime, no son dibujos de pinceladas artísticas, que retractan un hermoso cuadro y con un profundo significado, no es nada inventado, es la vida real, es mi desastrosa vida crujiéndose una y otra vez. Nadie va a empatizar, a simpatizar por alguien que constantemente se rompe en trozos, cortando todo lo que hay a su alrededor.

¿Quién soy yo para pedir que alguien se corte con mis cristales?

No quiero salir, quiero quedarme encerrada aquí, con mis libros, leyendo hermosas palabras, la historia de amor soñada, quiero seguir ahí, pasando las hojas de una preciosa historia, sin preocuparme por cómo va a escribirse la mía. Solo quiero que dejen de interrumpirme y dejen de decirme que debo salir a que me dé el aire, porque yo solo quiero una cosa, evadirme entre esas maravillosas historias. Yo no quiero vivir algo que nunca he deseado, la pesadilla comenzando, yo no deseo salir y oir los comentarios a mi paso, yo no quiero sentirme otra vez así…

¿Y para qué mentir? No quiero sufrir.

Una y otra vez mirando las mismas historias, mirando shojos a todas horas, mirando series de fantasía, consideradas niñerías, yo no quiero salir sin ver el próximo capítulo de este original anime, quiero quedarme en la cama, mirando la pantalla, para saber que hizo Tachibana Mei, quiero ser la fuerte y poderosa Chaika, que, a pesar de estar ahí con su sonrisa tan dulce, superó las dificultades de la vida, y continuó aun con el dolor que tenía dentro de su triste corazón. Me gustaría tanto ser como Sonic, ágil, veloz y correr por todo el mundo sin control, yo también quiero ser como Maka, valiente, audaz, enfrentando cualquier adversidad, meterme al Shibusen y estudiar con ellos, vivir mi propia aventura, en un lugar donde todos me vean por dentro, en donde todos sepan lo que siento, quiero que comprendan esto que crece en mi alma, que vean lo que está marcando mi mundo. Quiero ir a dentro de algunos animes, meterme dentro y conocer a Kira, firmando en su Death Note el nombre del criminal más buscado, quiero meterme en Amour Sucré y conquistar a Castiel, vivir mi vida de forma otaku, donde yo me paso el día en la cama vageando. Ya no quiero sentir la presión en mis hombros, no quiero salir. Quiero quedarme aquí, con mis series frikis, siendo una Geek.

Quiero quedarme aquí, en este cuarto, sin nadie que me presione para vivir.

Quiero quedarme ahí, con mi móvil, visitando Fanfiction y leyendo eses fics sobre personajes insólitos que me encantan, quiero abrazarme a la lectura, a conocer por internet música y cultura, quiero estar conectada a la red inalámbrica, mientras el mundo y el día pasan, porque ya no quiero estar ahí fuera, donde el sol me hace daño y la gente a mi paso se comienza a reir.

Por favor, no me obligues a salir.

¿Qué haré yo ahí? Mi mundo se desmorona a cada paso que doy, sintiéndome un ser inferior, ¿a dónde tengo que ir? Sintiendo como mi alma se hace pedazos. No sé salir, pero creo que no quiero hacerlo. Miro el espejo, lloro por dentro, veo anime, juego a la Nintendo. Ahí estoy, escapando de mi realidad, con ayuda de quien me puede salvar, sonriendo hacia la pantalla, sintiéndome complementada, no estoy tan sola, estoy bien acompañada, no quiero pensar más en lo que debo hacer, no quiero contentarte a ti, solo quiero sentir que al menos mi vida tiene sentido.

No me comprendes como lo hace el Word.

Coge el bolígrafo, escribe mi nombre en una hoja, rómpela y hazla pedazos, así está mi corazón cuando no tengo donde expresar el dolor. Coge el papel y míralo bien, las palabras se borran para siempre por culpa de la tinta del gel, la humedad borrando mis palabras, el Internet dejará huella para siempre, contará la historia que nunca fue contada. Conoce cada detalle de mí, escrito por mí, cada pequeño detalle, cada indirecta, cada historia, ahí estoy yo, lloriqueando hacia el ordenador, expresando mi dolor, diciendo que, aunque lo entiendas, no puedes sentirlo y no puedes decirme que, por experiencia propia, se me pasará.

Una racha no dura 3 años.

Como dolía mi corazón cuando esa aguja me atravesó sin pudor, como dolía mi cabeza, cuando veía a la gente que me observaba y ridiculizaba. Aún recuerdo las risas, las burlas, las lágrimas escapándose de mis labios, la culpa de no ser lo que todos querían que fuese, la culpa por no ser como debía ser, la mezcla de rabia y el sentimiento de obsesionarme con algo que no podía cumplir.

No soy buena. Pero creo que tampoco soy mala.

Mis gestos, mi ser, mi forma de parecer, mi cara, mis ojos, mi cuerpo, mi vida, ojala pudieran cambiarse, porque si me diesen la oportunidad lo modificaría todo, eliminaría estos horribles ojos, tan transparentes que dejan ver el dolor, tan llamativos que no merecen mi perdón. Si pudiera cambiar esa sonrisa lo haría, tan falsa y tan llena de mentiras, mis gestos bruscos, mi enfado con el mundo. Pero no es que este enfadada contigo, querido mundo, solo conmigo misma, por no poder cambiarme de pies a cabeza.

Me he llegado a odiar tanto, que me he hecho daño.

Y aquí, llorando a moco tendido, sin ganas de seguir aquí, quise abrir mis alas, salir de aquí, y aquí, sin ganas de vivir, quiero huir. Dejar las palabras y el olvido fluir.


Al menos, déjame vivir aquí, entre cuatro paredes en una pequeña habitación, donde no tendré que volver a sentir dolor. 

--------------------------
Vocabulario:
Shojo: Es un género japones para los mangas (en España conocidos como comics) que se dirige especialmente a público femenino, suelen contener romance y temas relacionados con ello. Este género es para adolescentes.

Tachibana Mei: Es la protagonista de un anime(vulgarmente e incorrectamente llamados "dibujos animados") y manga shojo llamado Suki tte Ii na yo (en español la traducción sería Dime te amo).

Shonen: Los shonens son un género japonés para los mangas y animes que se dirigen, especialmente, a público masculino y para gente joven, o sea nosotros los adolescentes. 

Chaika: Es la protagonista de un anime shonen llamado Hitsuki no Chaika, que descubre que su vida es una mentira y que todo por lo que ha luchado solo es un experimento que organizó un desconocido que se hizo pasar por su padre.

Maka Albarn: Protagonista de Soul Eater, anime shonen y sobrenatural. La protagonista se infravalora porque cree que ella es débil y que jamás podrá compararse a los "héroes" que son sus amigos, y que, nunca, superara su debilidad.

Shibusen: Instituto al que asiste Maka en Soul Eater.

Sonic: Creo que todos conocemos al erizo azul de SEGA, que hasta salió en un cartelito de los Simpsons.

Death Note y Kira: Kira es el protagonista de Death Note, un humano que juega a ser dios. Y la Death Note es una libreta en la que, si apuntas el nombre de una persona esta muere automáticamente. 

Amour Sucré: Un juego otome, francés, de citas.

Castiel: Uno de los chicos del juego otome de citas.

Otaku: Una forma japonesa de decir frikis, pero tiene una terminología mayor y con un significado más amplio. 

sábado, 4 de julio de 2015

Monstruo

Cuéntame que es lo que ves cuando tú me ves.

 Esa imagen que te dio el espejo, sabes que no eres tú, es obvio porqué estás tan segura, estás podrida por dentro. Toca la superficie del espejo, paseando sus finos dedos, ¿quién inventó el mentiroso espejo? Nadie sabe lo que esconde debajo de ese reflejo...

Una reacción en cadena, una muerte asegurando la condena que llamamos vida, mira tus ojos, mira atentamente la destrucción y la desolación que has causado, mira hacia atrás. Tú eres la culpable. Todos temiendo tu fusión nuclear, el choque de átomos, y tu molde hecho de furia, eres un ser que no tiene cordura. Cada fibra de ti, cada membrana de ti, las neuronas conectándose en un proceso sin fin, mírate chica desastre, eres quien destruyó todo lo que ellos querían.
Nadie más se quiere, nadie más lo ve bien, tan culpable como delgada, tan criticada como añorada… Todo lo que tocas lo destruyes, todo lo que miras se marchita, sabes que no eres nada, tan inútil, tan destructiva. ¿Me han creado solo para matar? Porque soy odiada incluso sin hacer nada.

Heme aquí llamada, ser denominado monstruo.

Ni por mucho que me busquen, ni por mucho que me digan cambiará, porque contaminada hasta la médula se quedará, mi ser tan marchito, tan prejuzgado sin pararse, enhorabuena nosotros nos destruimos, y la culpa me la llevo yo, un ser que jamás quiso esto.

El mundo me observa, se ríen, me adoran, me odian. Soy la causa del sufrimiento, soy horrible.
Mis lamentos heridos no llegan a ningunos oídos, aquí estoy, encerrada en este mundo, en esta Tierra, creada porque sí, con intereses en común, con el afán de unir, pero solo ha pasado la destrucción. Soy un ser superior. Soy un ser que supera la amabilidad y la pisotea.

Así soy yo, vieja.

Fea.

Basura.

Alegría.

Un capricho de unos seres que manipulan estos hilos hasta que no quede nada.

Grítame y sácame de está, impídeme que destruya todos los seres débiles que intentan florecer en su primavera. Yo no quiero que todos me hagan quedar de mala…

Yo quiero volver a ser como era antes.

Estoy aquí, siendo cambiada, siendo utilizada, encerrada en un mundo sin control, que empeora cada vez más, soy yo. La causante de su dolor. Y tranquilo mundo, seguirá e irá a peor. Ya no pudo parar.
La reacción en cadena me destruyó.

Soy el monstruo llamado Sociedad.

  Soy la pesadilla que destruyó a los débiles con prejuicios y módulos de perfección y dolor, soy yo, quien mató la bondad de los corazones.

Corrupta.

Dolorosa.

Se acabó.

Soy un monstruo.

Me llamo Sociedad, y mi historia aún no ha empezado y ya terminó el cuento feliz, ya nada es fantástico para la historia, me han jodido, me he jodido.


Soy un juego que destruirá todo a su paso llenándolo de atrasos.  

viernes, 3 de julio de 2015

Adiós a la mujer perfecta.

Te encontré…

Se llamaba sueño, los sueños son sueños, no son reales, es por eso que les llaman sueños, son imágenes que nuestro cerebro produce aun cuando estamos descansando, inconscientes… cuando nosotros no estamos percibiendo la realidad. Solo son sueños.

Pero hoy mismo, daría lo que fuera para que no fuesen sueños. Daría lo que fuese para que de nuevo fueras real. Me iba a la cama a las 7 y media de la tarde, tras acabar mis deberes y estudiar volvía a dormirme, soñando una y otra vez contigo, con tu mirada, tu sonrisa y tus dulces y afectivas palabras.

Siempre quise encontrarte…

Ella era parte de mi cabeza, la imagen de la persona perfecta para mí, sonreía con dulzura, me acunaba con grande alegría y siempre me felicitaba sin perder un segundo, apoyaba cada uno de mis deseos y me corregía si algo no funcionaba bien.

Estuve tanto tiempo perdido en mis propias inseguridades, alejando a todo ser humano que se pasease lindamente por delante de mí, buscando llenar mi vacío, tratando de encontrar mi atención y molestándome cuando intentaba buscarte de nuevo, pase tanto tiempo en la oscuridad de la depresión, que ni siquiera me di cuenta de que habían pasado seis meses…

Ahora que te encontré, no voy a dejarte de nuevo.

Aquí nada puede hacernos daño, ya nadie puede separarme de ti, porque aunque lo intenten, siempre volveré a ti por la noche, te llevaré conmigo a un paraíso mejor que el de Alicia, te serviré exquisitas tazas de té, y está vez te juro que lavaré los platos, las tacitas y las cucharillas que usemos. ¡Lo prometo!

Jamás volveré a decirte “te odio” o a discutir contigo sobre si puedo salir o no, te juro que jamás volveré a desobedecerte cuando me digas que no cruce la calle sin mirar, nunca más volveré a contestarte mal, te abrazaré a pesar de tener diecisiete años y avergonzarme, porque mañana, podrías no aparecer de nuevo en mis sueños, podrías abandonarme como lo hiciste en la realidad. Te doy mi palabra entristecida de que, jamás te dejaré ir y está vez, aunque sea en sueños, atesoraré tu sonrisa y todas esas maravillosas cosas que haces por mí.

Ahora que no voy a poder abrazarte de nuevo en la realidad, voy a cuidarte en mis sueños.

Porque, aunque hayan sido seis meses desde que me dejaste. Yo no decía en serio lo de “muérete, las cosas serían mejor si no estuvieses”. Siento profundamente lo que hice, discutir sobre una gilipollez como ir o no a casa de Logan a una fiesta sin supervisión al otro lado de la ciudad, donde no podías protegerme… Siento no haber sido un buen hijo.
Siento tanto abrir mi boca y cargar mi ira contra ti, sabiendo que luego no sé cómo disculparme y arrepintiéndome… No quiero sentirme así, no quiero seguir experimentando este dolor.

Quiero que vuelvas, mamá.

Te necesito, te necesito tanto… ¡Tengo tantas cosas por las que agradecerte! ¡Tantas promesas que aún no cumplí! ¡Tantos recados que hacer por ti!

 ¡¿Por qué tuvisteis que quitármela?!

Al menos, ahora la tengo en sueños… Porque, jamás voy a olvidar el rostro de la persona que me ama tanto que, daría su vida en mí.


Jamás voy a dejar de castigarme en sueños, por ser un mal hijo y no saber actuar tan bien como tú lo hiciste…  Jamás voy a perdonarme haberte perdido sin demostrarte lo que vales…

Adiós mamá, de la realidad.
Nunca podré agradecerte todo lo que me das, 
ahora en el mundo de los sueños, 
te lo compensaré. 

Ahí, donde todo acabó

Vagaba sin rumbo,
Entre las sombras se perdía,
Caminaba con su alma vacía,
Y el tiempo, a su paso, se detenía.

Vagaba sin esperanza,
Con dolor.
Sin un motivo, mucho menos una razón.
Vagaba triste, sin fuerza, en su alma.

Con sus bonitas facciones congelaba,
Con su triste figura, lentamente caminaba,
Entre las más oscuras sombras,
Entre las más frondosas formas.

Ahí, donde el tiempo se para,
Donde su mirada desaparece.
Donde su corazón y su alma se mecen...
Llenas de dolor, con mucha ansiedad, para ella acaba.

Ahí, siguiendo ese camino,
Poco a poco vagando.
Tristemente con dolor maldecido.
Todo a su paso se iba apagando.

Parece no tener fin,
El camino que la llevo ahí,
Perdida casi sin fuerzas,
Sin ganas de vivir.

En ese lugar,
donde los colores no existen.
Donde las flores no marchiten.
En este lugar, que no tiene final.

Y con las sombras devorando su forma,
Su cuerpo que la llevo a lo tumba.
Ahí donde la oscuridad toca la luna.
Las fuerzas mudaron a sombras.

Sombras que absorven el dolor,
La desorientación.
Sus ganas de seguir.
Porque eso... ya no tiene fin.

Ahí, donde se perdió.
Su alma quedó,
Atrapada en la espiral de perdición.
Con dolor y sin más dilación.
Su fin llegó.

¿Mi historia se terminó?


¡Y ahí estás ser humano que apenas tiene sangre en las venas!

Cantando y persiguiendo una historia que jamás comenzó… Escribe en las páginas del libro para que cuando lo abras este vacío. Redacta la historia que se esconde bajo las mentiras de aquel ser cruel, de aquel lugar llamado MUNDO, hemos vuelto a un punto llamado “sin-retorno”.

Vengo aquí en busca de contar una historia, amordazando mis manos, mi boca… y estoy sola, aquí, llorando el silencio que debo someter. ¡Ya no puedo hacer más que pensar! ¡Ya no puedo chillar lo horripilante que fue nuestra vida! ¡Ya no puedo confesar los pecados que esa gente cometió ante mi frágil rostro!

Vivimos en un mundo llamado mentira, llamado opresión, llamado el reino de los seres superiores, donde yo no mando por no tener más que el triste rostro desfigurado… por no ser más que una persona sin gobierno ni poder, por ser una niña que no vale ni un grano.

Yacemos condenados a la muerte del cuchillo, impactando una y otra vez sobre nuestros candados cerrados a presión, porque nadie escuchará nuestros llamados, ya nadie oirá nuestra suplica sin ser sancionado, este rey a penas lo está notando y yo aquí, entre la oscuridad y la noche, me estoy ahogando.

Saqueando mi casa, pobre y sin alma, me han quitado lo que un día me han dado, solo por diversión, por oponer una extraña opresión. Por el simple hecho de creerse superior. 

¡HEY TÚ! ¡No callarás mis suplicas!

Ni siquiera cantando, en melodramas tan hermosos y preparados, ya no se podrá oir su voz, ni la protesta de su roto corazón, porque nos han quitado la razón, la libertad de expresión y el sueño de nuestra opresión. A mí me lo quitaron todo…

Sin embargo a mí, no. ¡No me callarás!

Viviendo en una cruel mentira, perseguida por la vil realidad, me sigue a todas partes, apenas me quedan días… Ya falta poco para que acabe. ¡Dejemos este prólogo mal contado y pasemos a las verdaderas intenciones!

Comenzó con una manzana envenenada, con un hombre enmascarado y un funeral mal pagado. ¡Salió en los periódicos! Un rostro tachado, una opresión en mi pecho se despierta, un frío viento maltratando mi cuerpo en el suelo.

Han ignorado mis palabras, aumentando la corrupción, la revolución del pueblo, de nuevo las muertes comenzaron, la venganza sin sentido, el rencor en los corazones… así he acabado yo.

El malicioso cuchillo aparece... para echar fuera la hipocresía de Dios.

¡Despierta y mira tú realidad! El reino comenzó a arder bajo las palabras calladas, bajo la pobreza que invadía nuestra aldea mal pagada.

El cuchillo impacto contra mi cuerpo, quitándome lo que un día mi madre y mi padre me dieron.
El candado se abrió, porque nada me haría decir las palabras mágicas.

Y ahí está, la chica color sepia, transparente y como un fantasma, quejándose de este dolor al que fue sometida por una mala decisión, ahí está, la chica que se aferra a la magia de los milagros, recibiendo un castigo de Dios, pagando por algo que ni siquiera ella cometió.

¡Y las verdades duelen!

¿Quién entiende a lo que se refiere?

Soy una chica color sepia, vagando entre la vida y la muerte, hemos vuelto a la opresión y al dolor, a los tiempos en los que se ponen desafíos que nos quitan lo que nos dan.
Exageremos las cosas, todo acabará mal.

¿Y ese rostro tachado? Es el mío, en los periódicos fue confinado, ni siquiera salgo bien en la foto, más importante mostrar que los partidos fueron ganados. ¿A quién le importa un asesinato?
Se prohíbe nombrarme, se prohíbe cantarme, adorarme, extrañarme, ya nadie puede volver a hacer uso de mi verdad, porque el Dios que nos mandonea lo prohibió.

Me llamo Liberty, 
Tal como cuando se demuestra un asesinato el hombre o mujer en cuestión son sancionados, el nombre de asesinos les queda sellado, nadie cambiará eso. Lo que conlleva que, al ser yo quien soy, mi vida siempre será dictada por mí.
¡Y jamás me callaré!
Aunque mi historia se parece haber acabado...


 Ni siquiera es una queja, ni siquiera es una ofensa.
Mi historia se terminó.
Por culpa de una triste orden del manda-más.


Digámoslo así, aquí termina nuestra historia de mierda...
Una historia por la que muchos pelearon y otros destruyeron. 


.....

Aclaración: Las partes en rojo, son traducción de una canción.