Te encontré…
Se llamaba sueño, los sueños son sueños, no son reales, es
por eso que les llaman sueños, son imágenes que nuestro cerebro produce aun
cuando estamos descansando, inconscientes… cuando nosotros no estamos
percibiendo la realidad. Solo son sueños.
Pero hoy mismo, daría lo que fuera para que no fuesen sueños.
Daría lo que fuese para que de nuevo fueras real. Me iba a la cama a las 7 y
media de la tarde, tras acabar mis deberes y estudiar volvía a dormirme,
soñando una y otra vez contigo, con tu mirada, tu sonrisa y tus dulces y
afectivas palabras.
Siempre quise
encontrarte…
Ella era parte de mi cabeza, la imagen de la persona perfecta
para mí, sonreía con dulzura, me acunaba con grande alegría y siempre me
felicitaba sin perder un segundo, apoyaba cada uno de mis deseos y me corregía
si algo no funcionaba bien.
Estuve tanto tiempo perdido en mis propias inseguridades,
alejando a todo ser humano que se pasease lindamente por delante de mí,
buscando llenar mi vacío, tratando de encontrar mi atención y molestándome cuando
intentaba buscarte de nuevo, pase tanto tiempo en la oscuridad de la depresión,
que ni siquiera me di cuenta de que habían pasado seis meses…
Ahora que te encontré,
no voy a dejarte de nuevo.
Aquí nada puede hacernos daño, ya nadie puede separarme de
ti, porque aunque lo intenten, siempre volveré a ti por la noche, te llevaré
conmigo a un paraíso mejor que el de Alicia, te serviré exquisitas tazas de té,
y está vez te juro que lavaré los platos, las tacitas y las cucharillas que
usemos. ¡Lo prometo!
Jamás volveré a decirte “te odio” o a discutir contigo sobre
si puedo salir o no, te juro que jamás volveré a desobedecerte cuando me digas
que no cruce la calle sin mirar, nunca más volveré a contestarte mal, te
abrazaré a pesar de tener diecisiete años y avergonzarme, porque mañana,
podrías no aparecer de nuevo en mis sueños, podrías abandonarme como lo hiciste
en la realidad. Te doy mi palabra entristecida de que, jamás te dejaré ir y
está vez, aunque sea en sueños, atesoraré tu sonrisa y todas esas maravillosas
cosas que haces por mí.
Ahora que no voy a
poder abrazarte de nuevo en la realidad, voy a cuidarte en mis sueños.
Porque, aunque hayan sido seis meses desde que me dejaste. Yo
no decía en serio lo de “muérete, las cosas serían mejor si no estuvieses”.
Siento profundamente lo que hice, discutir sobre una gilipollez como ir o no a
casa de Logan a una fiesta sin supervisión al otro lado de la ciudad, donde no
podías protegerme… Siento no haber sido un buen hijo.
Siento tanto abrir mi boca y cargar mi ira contra ti,
sabiendo que luego no sé cómo disculparme y arrepintiéndome… No quiero sentirme
así, no quiero seguir experimentando este dolor.
Quiero que vuelvas,
mamá.
Te necesito, te necesito tanto… ¡Tengo tantas cosas por las
que agradecerte! ¡Tantas promesas que aún no cumplí! ¡Tantos recados que hacer
por ti!
¡¿Por qué tuvisteis
que quitármela?!
Al menos, ahora la tengo en sueños… Porque, jamás voy a
olvidar el rostro de la persona que me ama tanto que, daría su vida en mí.
Jamás voy a dejar de
castigarme en sueños,
por ser un mal hijo y no saber actuar tan bien como tú lo hiciste… Jamás voy a perdonarme haberte perdido sin
demostrarte lo que vales…
Adiós mamá, de la realidad.
Nunca podré agradecerte todo lo que me das,
ahora en el mundo de los sueños,
te lo compensaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario