Vagaba sin rumbo,
Entre las sombras se perdía,
Caminaba con su alma vacía,
Y el tiempo, a su paso, se detenía.
Vagaba sin esperanza,
Con dolor.
Sin un motivo, mucho menos una razón.
Vagaba triste, sin fuerza, en su alma.
Con sus bonitas facciones congelaba,
Con su triste figura, lentamente caminaba,
Entre las más oscuras sombras,
Entre las más frondosas formas.
Ahí, donde el tiempo se para,
Donde su mirada desaparece.
Donde su corazón y su alma se mecen...
Llenas de dolor, con mucha ansiedad, para ella acaba.
Ahí, siguiendo ese camino,
Poco a poco vagando.
Tristemente con dolor maldecido.
Todo a su paso se iba apagando.
Parece no tener fin,
El camino que la llevo ahí,
Perdida casi sin fuerzas,
Sin ganas de vivir.
En ese lugar,
donde los colores no existen.
Donde las flores no marchiten.
En este lugar, que no tiene final.
Y con las sombras devorando su forma,
Su cuerpo que la llevo a lo tumba.
Ahí donde la oscuridad toca la luna.
Las fuerzas mudaron a sombras.
Sombras que absorven el dolor,
La desorientación.
Sus ganas de seguir.
Porque eso... ya no tiene fin.
Ahí, donde se perdió.
Su alma quedó,
Atrapada en la espiral de perdición.
Con dolor y sin más dilación.
Su fin llegó.
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