miércoles, 7 de diciembre de 2016

Shinigami

Muéranse todos, dijo esa voz,
Muérase la vida a mí son,
Desde lo lejos haré sonar
Las campanas que os dan el final.

Diles a todos que voy a por ellos
Que quiero que mueran
Que no sirve de nada escapar de mi fuerza...

Diles que escapen.
Me gusta jugar
Ellos no saben a lo que se van a enfrentar.

Y esas muertes me harán mejorar,
Este insano deseo de a los cuerpos amontonar.
Crecerá
Y no se dejará de multiplicar.

Diles que se vayan y sean prudentes
Pues sus pasos yo controlo desde mi mente.
Diles que se muevan
Si no quieren morir.


martes, 22 de noviembre de 2016

Soy eso, un simple cero

Y buscaba, entre las gruesas mantas, un lugar donde nadie le encontrase.


Donde caras y sentimientos se enterrasen.
Con silencio hipnótico que le guardase, los secretos más oscuros, del tiempo vivido en este integro mundo.

Con tantas cosas que proteger y una gran caja que ocultar.
Una llave, que muy lejos tirar, para que nadie más pueda abrir, vivía, y crecía.
Inclusive entre las mantas, arropada de preocupaciones, evaporándolas, la vida, no padece y tampoco siente.

Escape de la tierra, en la que las semillas fueron plantadas y unos árboles hermosos guardan.


Caminando por las frágiles calles, con números y almas que respiraban, puntuando y sumando, restándose cuando se alejan, dividiéndose cuando lo necesitan y un simple cero ocupando el lugar.
Miles de números que cantaban a su triste alredor, la melodía que jamás nadie quiso escuchar.

Con ochos numerosos y dieces que con superioridad le valoraban, las penas y las cadenas que se sujetaban.


Jueces innatos de los más tristes relatos. El cero sin valor paseando, con un vacío en su estómago y a lo lejos no se ve cuantas veces fue infravalorado.
Necesariamente innecesario, a veces útil otras pobre, quedando sin valor y destruyendo a quienes le trababan.

Importantemente destituido, de un cargo que no se le dio por no saber valer.
Y aquí, donde el mundo comienza, donde las vidas de aquellos numerosos árboles se sumergen, crecen... el cero seguía buscando un lugar donde refugiarse y perderse...

Yo, que observo, yo que lloro y me entristezco, solo puedo mirar... eses lugares, donde nadie, nunca más pisará, pues sus raíces ya se han plantado y no queda un lugar para un número sin valor adquirido para ellos.

Menospreciaba, la sociedad, a quien no cumplía los requisitos y las conductas.
Desamparado y triste, el cero corría y gritaba, aunque la voz no le daba.

Nadie escuchaba...

Y el cero siguió buscando. 


Toda una vida. Sin éxito... jamás nadie lo notó... nadie lo escuchó... pero jamás pereció.
En este cruel e injusto mundo hay tantos ceros, que un día invadirán el mundo, poblándolo de enclenques que nunca tuvieron  confianza para ver su valor.

Y el cero murió.
Se fue. Se escapó.
Ahí, nadie celebro, nadie lloró.
No había forma, nadie lo notó.

Y un hermoso árbol, creció sin semilla en el interior...

jueves, 20 de octubre de 2016

Tolerante

La tolerancia, siempre, desde que tenemos constancia, ha sido definida como la actitud de la persona que respeta las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas aunque no coincidan con las propias.

Una palabra hermosa en todo su esplendor y algo que desde siempre, muchas personas han amado y han intentado implantar en las personas que juzgan y prejuzgan en los demás.
El hecho de que esta gente se cree “tolerante”, es más bien un acto de hipocresía y, aun así, todos somos hipócritas por juzgar a aquellos que no son tolerantes. ¿Qué es más que hipocresía el hecho de que nosotros, los tolerantes, juzguemos, de una forma u otra a los que se creen como nosotros y no lo son?

¿Cuál es la finalidad de juzgar a los demás?

Desde luego que somos hipócritas, porque aún no hemos mejorado, porque un defecto muy claro es que no somos perfectos, no sabemos llevar al límite las cosas que nos impulsan y si tenemos que juzgarnos a nosotros mismos, nos daremos cuenta de que esto simplemente es algo que nos persigue.

En algún momento, hemos juzgado. Como juzgan ellos, que se creen tolerantes, a otros por decir cosas que, visiblemente no son correctamente aceptadas o difieren en puntos que, nosotros, creemos ciertos.

Respetamos muchos puntos de vista, pero no respetamos lo que hacen algunos de ellos que es, simple y llanamente, hablar de lo que ellos han pensado, les han inculcado, porque simplemente no es normal.

Nos creemos tolerantes sin serlo, porque acabamos juzgando.
Y eso, no es más que un defecto humano.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Corazón

¿Oyes eso? Un sonido particularmente desagradable…
Eso, eso ha sido mi corazón rompiéndose

-Adry Sakamaki.

Y ese tic-tac cuenta los segundos que ha estado ahí.

El incesante sonido no deja de hacerse presente, se manifiesta en dolor, apretándose un nudo en tu garganta, mientras silenciosas lágrimas resbalan, se manifiesta en escozor, pica el pecho y pican tus ojos, manifestándose también, se deja ver la indiferencia al mundo que la rodea.

Aunque mantiene los ojos abiertos y llenos de vacío interior, se puede ver en ellos el gran dolor.

Arrastra por su cuerpo, una enorme cadena y unas finas sogas, que se aprietan y se enlazan entre ellas, podrían perforar cualquier cuerpo si ejercían presión, podían mutilar sin ningún problema o devoción. Podrían acabarla, pero solo ejercían cierto tirón.

Se esfuerza por mantener en pie su vida, pero todo está patas arriba.

Su corazón llora, llora lágrimas sangrientas y suplica silenciosamente un final rápido. A esas alturas no había nada más fácil que hundirse, la miseria rodeando y atascando su entorno, las brechas de pintura negra que discurren por las paredes agrietada, las manchas de tristeza en cada poro de su piel.

Oyes perfectamente como se está destrozando.

Muchos lo han visto, esos ojos sonrientes y que hablaban por si solos. Muchos lo habían visto, las sonrisas eternas que portaba y como poco a poco dejó de portarlas. Como se hundió en su miseria tratando de convencerse de que era una vida con una mala época.

Como poco a poco sus ojos quedaron sin vida y su vida quedó sin alma.


¿Oíste eso? Sí, ese era el sonido de su corazón rompiéndose en más trozos irrecuperables.

lunes, 17 de octubre de 2016

Un lugar donde refugiarse

¿Y si este fuese el infierno de otro planeta?

Había olvidado cualquier rastro de felicidad grabado en su mente, ya no había nada más que un enorme vacío que se hacía más grande con el tiempo, y, aunque cerrase los ojos o los abriese, solo veía la estancia totalmente libre, libre de recuerdos, libre de pensamientos positivos, libre de todo lo que ella creyó alguna vez tener.

Y buscó ayuda, donde alguien la ayudase a refugiarse, pero no sabía si ese era su lugar.

No había nadie que le tendiese la mano, entre miradas y pequeñas gotas resbalando por la tristeza del alma, existía ese lugar que buscaba, más sin embargo no lo encontraba y nadie facilitaba el acceso, el intento de encontrarlo se veía tan imposible como pedirle a alguien que la ayudase a encontrar aquello que un día perdió.

Desesperada.

Vacíos interiores en los que no encontraba algo, en los que su lugar se había perdido, como las llamas del supuesto infierno, sin caer en cuenta de que nada podía estar más quemado, que el paraje por el que sus pies andaban. Y entonces no sabía, no comprendía, no entendía, no quería abrir los ojos para ver aquella negrura que solo ella veía, nadie la escuchaba.

Y lo ignoraba, continuando aquel camino que no encontraba, aquellos momentos que nadie encontraba, en el cual los suspiros se helaban en aquel abrasador fuego de aire, con aquel temblor interno… lo buscaba.

¿Y dónde estaba?

Ese paraje espejismo que tanto desaparecía, que tanto anhelaba encontrar. El lugar que perdió, dejándose llevar. Por aquellas sombras que lentamente consumieron su luz interior, que su alma poco a poco absorbió, quedándose con ella y quemándola en vida.

Asustada.

Tan fácil permanecer en las buenas, pero no en las malas, sintiendo el abandono creciendo en su pecho, sin entender que no recordaba, que el abismo la helaba, que sus mundos no se conectaban, que el paraíso no se encontraba en aquel lugar.
Que nadie la entendía y sus abismos se multiplicaban.

Y nadie encontraba el lugar en el que refugiarse, porque otras personas sus brazos tendían, mientras tu caminas sola y lloras, nadie lo entiende, solo tú, que estás rota, nadie te ayuda, soluciones tontas, soluciones buenas, pero no.

No es lo que buscas.


Solo te das cuenta de que, este mundo es solo un infierno más y no hay donde refugiarse.

Aquí no hay nada

Encuentra lo que ames, y deja que te mate.
-Charles Bukowski

Y ahí es cuando las cicatrices se abren.

Abres los ojos y aquella cálida luz que esperabas mantener desaparece, se vuelve pequeños destellos que ya no están, que desaparecen y se mueren como la chispa que te impulsaba a seguir viviendo, ignorando aquello, que te hunde en el abismo oscuro, que antes te atormentaba.

Y ahí, ahí ya no hay nada.

Tu pupila se abre y contempla un mundo tan feo como tú.

Te dices que no.

Que debes ignorar aquello que te empuja hacia abajo, no quieres caer otra vez, piensas en lo que sufrirán y te preocupas más por ellos que por curar aquellas cicatrices que están abriéndose poco a poco y escuecen con cada lágrima salada que resbala. No entiendes que te ha llevado a desearte lo malo, no sabes que te ha arrastrado a hacerte daño de nuevo, que es lo que volvió a desencadenarlo.
Solo despiertas en un lugar que no te gusta y sabes que te has engañado a ti misma.

No te quieres, es obvio que no lo haces, pero a veces queda mejor hacerles ver que lo haces, te esfuerzas por seguir el hilo de la sociedad, finges que estás bien, les dices con los ojos un silencioso e invisible socorro, pero ellos solo observan esa sonrisa falsa y esa vitalidad que te esfuerzas en crear para ellos.

Y te creen.

Creen una burda mentira que es falsa, completamente falsa.

Y lloras de nuevo, sin entender que es lo que te afecta.

Y aquí, aquí ya no hay nada.

Solo ese mundo que no te gusta y en el que te obligas a vivir.

Y miras tus muñecas, te cortas con ellas, cristales que has ido dejando, y nadie más ha pisado. Caminas descalza porque no encuentras unos zapatos y te abrazas a quien te quiere para hundirle también. No quieres hacerlo, pero le utilizas y drenas su energía hasta que no le queda más.

Le sumes en tu oscuridad y lo abandonas.

Sabes que no está bien, pero es tu método de defensa, quieres simplemente encontrar a alguien que comprenda tu caos y tu desorden interior, quieres que alguien te entienda y acabas haciendo daño, tomas la confianza necesaria para cortarle y clavarle el puñal, pero no para explicar por qué.

Y lo sabes, y te duele, y ya no hay nadie.

Y te encierras en ti misma.

Nadie tiene culpa de que tus piezas estén defectuosas, que para un muelle no haya un soporte, que para el tornillo no haya destornillador o quizás una pieza donde colocarlo. Ya no hay nada, no encajan, y sabes que es tu culpa por no buscar soluciones prácticas que no sean celo y tiritas para pegar.

Ya no tienes nada, solo aquella tristeza que no entiendes que hace aquí.

Nadie escucha las palabras que sueltas.

Y sabes que te evaporas, ya no quieres mirar a nadie, ya no quieres verlos…

Y aquí, ahora, donde se supone que todo funciona y tú deberías estar bien, donde las luces chocaban contra los cristales y rebotaban contra ti. Donde supuestamente la oscuridad no te alcanza, donde nadie puede verte y donde estás a salvo.

En ese lugar en el que todos te apoyan.

Ya no hay nada.
...

Simplemente estás sola.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Él y ella

No sé cuándo me enamore de ti, pero ahí, estaba el amor más imposible del mundo.

No había sido bendecido por Dios, de eso estaba seguro.

Jamás había sido consciente de mi mala suerte hasta que comencé a verla a ella, solo hace unas semanas de esto, pero cuanto más hablaba con ella, más me daba cuenta de que esto no era una buena señal, sobre todo, porque podía estar volviéndome loco o quizás, y solo quizás, ella si existía y era el único que podía verla.

-       Hola- dice con una sonrisa calmada.

No respondo, continuó escribiendo y haciendo mis deberes.

No tengo tiempo para lidiar con ella ahora. No puedo hacerlo justo en estos momentos, no puedo mirarla porque sé que jamás voy a volver la vista a mis trabajos y quehaceres. Ella siempre me distrae y me mueve a un mundo más hermoso y feliz, pero ese mundo… no es real para nadie y debería ser consciente en vez de confiarme y querer marcharme con ella, lejos, muy lejos de aquí.  

-       No sabía que te habías vuelto un maleducado- dice. –Desaparezco unos días y me ignoras, creo que lloraré.

Ruedo los ojos por su ironía y me rindo, no puedo trabajar con ella aquí.

Mi concentración va, desde la curva de sus labios en la sonrisa, a su pose exótica y tranquila, desde su calma y su calidez que desprende a su sonrisa más profunda, va desde lo que me atrae, a lo imposible, va desde ella, hasta el infinito y se pierde en sus enormes y profundos ojos.

-       Tengo que trabajar- digo.
-       Estoy segura de que esos trabajos los tienes que entregar dos semanas más tarde, así que pon tu atención completa aquí- se señala y se sienta en mi escritorio, impidiendo que pueda siquiera reaccionar ante su cercanía.

Respiro con fuerza y me dejo caer entre sus palabras.

Sabe que tiene control sobre mí y sé perfectamente que no puedo controlar lo que siento sobre ella. Al mismo tiempo, tiene consciencia de que es la primera antes que mis estudios porque jamás podría dejar de admirarla incluso aunque tuviese que entregar un trabajo de ochocientas páginas mañana y aun no hubiese empezado.

-       ¿Qué quieres?- respondo, tratando de hacerme el duro y de resistir a sus hermosos encantos.
-       A ti- ríe.

La observo fijamente y sé que miente.

Juega con las palabras y emociona a mi corazón, con tales ojos que iluminarían galaxias infinitas y lejanas, ella sabe que me tiene y no le cuesta nada conquistar cada pedazo de mí, porque si ella me lo pidiese, le entregaría todo mi ser.

-       Solo he venido a ver como estabas- dice. –Veo que como siempre, señor estudioso.
-       Estoy bien- repito.

Incluso sé que estoy mejor ahora que antes, porque ella se encuentra en mi habitación, con aquello que ella denomina, cuerpo normal, lo que no sabe es que ese cuerpo no es normal, provoca en mí, cosas que jamás me había producido un cuerpo normal. Ella sabe que tiene un cuerpo mágico y atrayente, tiene que saberlo. Tiene que saber que con todo y con nada, es lo más hermoso y cautivador que he visto en mi vida.


Pero ella también lo sabe y yo también lo sé, que no puedo sentir lo que siento, por la Muerte, que pasea por mi habitación tratando matar mi alma. 

martes, 27 de septiembre de 2016

Luz y Oscuridad






En cualquier dimensión paralela, sabía que estaba haciéndole daño. Inclusive aunque lo amaba desde el fondo de mi corazón, cuando lo tenía de frente, no podía hacer más que torturarle.

Quería dañarlo hasta que decidiese acabar con su vida. 

Si hiciese falta yo… yo lo mataría con mis manos solo para dejar de ver el amor en sus ojos.

Mi condición impedía que fuese amable con él, y eso que los lazos del destino nos apoyaban.

Los sombras no podíamos estar con la luz de forma permanente, nos burlábamos de ellos y estropeábamos su luz. Luego los desechábamos con maldad y rompíamos su inocencia. Éramos ying y yang, luna y sol y sobretodo bondad y maldad. Nos complementábamos y destruíamos, pero los sombras eran más poderosos.

Los vínculos surgían generalmente entre los elementos de la luz, como el agua, el fuego, la tierra y el aire. Jamás entre luz y oscuridad, pero siempre hay excepciones.

Generalmente los sombras estamos curados contra los vínculos establecidos por creencias populares, que son muy reales, sin embargo, habíamos sido maldecidos con la desgracia.

Lo conocí instantáneamente, mis ojos se conectaron a los de él y ahí lo supe, supe que jamás querría separarme de él, que lo conocía de antes y que estábamos hechos el uno para el otro. Nuestra relación cuajó de inmediato, hasta que mi poder real despertó.

Cambié.

Me volví horrible y fría, le destruía con toques y palabras y aunque me dolía lo disfrutaba.

Cuando unos días le amaba y otros le odiaba, el vínculo simplemente iba y venía en mí, los Sombras somos oscuros y no creemos en creencias ni en Dioses, por ello, en ciertos periodos del año, dejábamos de sentir los lazos del vínculo.
Hasta el punto de ignorarlo por completo. Y cuando eso pasaba, yo lo trataba como la mierda más grande del mundo.
Era un simple objeto, un hombre más y jugaba con él, me iba con otros en sus narices y, aunque solo permanecían sentados en mi habitación, le daba a entender que pasaban más cosas. Me observaba en silencio dando todo por mí y aceptándome, pues, cuando el vínculo existe, la pareja solo puede amarse hasta la eternidad y el amor será tan ciego y duro que nadie podrá escapar, hasta la muerte.

Haru me miraba y me idolatraba. Me veía como su mundo, pues así me veía porque sus lazos estaban fuertemente atados a mí, pero yo… yo cada vez sentía menos. La oscuridad se colocaba en mí y me destruía profundamente, hasta que mis lazos se desvanecían más por momentos.

Yo ya no tenía nada que querer pues yo solo pensaba en mí.

Nos separamos, con respiraciones agitadas, las paredes blancas, el techo lejos y un montón de ventanales abiertos. Hermosa escena y hermoso ser de luz a mi lado.

-       Ha sido… increíble, te amo-

-       Sí, me alegro de que seas un buen consolador humano, lucecita cursi, voy a irme ahora.

Me levante y cubrí con el albornoz que había dejado caer en el suelo horas antes.

-       No te vayas… por favor, te amo. De verdad que lo hago, sé que tú no tienes tu facultad entera pero da igual, lo haré toda mi vida.

-       Hm, lo dices como si me importara. Solo eres uno más, desaparece.

Y tras palabras como esas, que se calaban en el fondo de su ser, salía de su cuarto para dirigirme al mío y mirar al otro lado del espejo, aunque deseaba quedarme, no era capaz de controlarme.


Mi maldición no era Haru, era yo misma. Y aunque en el fondo quería su felicidad, no podía evitarlo, quería destrozarlo.

miércoles, 13 de julio de 2016

Siendo fui

Soy lo que un día siendo fui.
Porque siendo lo he sido,
Y siendo ahora no fui.

Huí lejos de aquí,
Con los ojos tapados,
De vendas y cristales opacos.

Porque fui, y he sido
Lo que nunca nadie en mí vio
Fui y soy, más no entiendo que soy.

Soy un soplo,
Y siendo fui aire,
Mi corazón de cenizas, fuego desterrado
Aire incondicional, simplemente azulado.

Porque soy de este modo,
Y siendo fui,
Lo que nadie en mí fue.

viernes, 1 de julio de 2016

Ansiedad



La ansiedad, para mí, es algo que se hace constante cuando el agobio sube por mi espalda, empieza convirtiéndose en una dolorosa sensación que me hace creer que no respiro y, termina, conmigo llorando en una camilla mientras sufro un ataque de pánico, haciendo que todo el mundo me mire con lástima.

Sufro ataques de pánico, haciendo que todo el mundo me mire con lástima. Sufro algo que no conozco y se propaga con imágenes invisibles para los demás ojos, todo concentrándose con mi padre o con la gente que se avergüenza de mí. Y ahí, empieza el miedo, no puedo estar rodeada de gente que me asusta, huyó, acto siguiente, de ese lugar. Llorando con fuerza y corriendo, pidiendo soledad y diciéndoles a todos y a mí misma...


ESTOY BIEN.

La confusión se apodera de mí y me convenzo de que necesito ayuda, que estoy realmente mal y de pronto, todo se para y siento que me muero, que voy a morirme en el sitio sin haber hecho algo importante, trato de pensar en algo bonito, pero acaba siendo lúgubre, y lloro más, hasta que comienzo a hacerme daño físico sin controlarme, me clavo las uñas, se me entumecen las manos y las piernas y no las siento, mi cabeza comienza a estallar y me provoco moratones con golpes que ni soy consciente de que me he dado, llegando a tener en mi blanca piel, pequeñas manchas negras o rastros de uñas y arañazos. 

Entonces alguien que adoro se acerca a mí, una amiga o un amigo, alguien con quien en el fondo si me siento a gusto y aprecio hasta la médula, me abraza. Y mi ataque desaparece. Hasta que, me altero de nuevo, sintiendo que me mareo y que me estoy volviendo loca, las caras comienzan a distorsionarse, y, aunque ellos estén preocupados y hablándome asustados, yo solo puedo ver asco en sus ojos y cansancio en sus palabras. 
Aprieto la cabeza y cierro los ojos. 

Lloro y grito que me dejen sola, sin embargo, como me quieren permanecen allí, abrazándome y diciéndome que todo está bien, que pasará. 

Busco mi ambiente seguro, mi lugar tranquilo y estable que me trasmitirá serenidad, pero no hay forma de encontrarlo, porque se desconecta todo y mis sentidos no captan más que ilusiones y un mundo no real. 
Mis nervios se crispan y los ojos me escuecen, creo no poder llegar a más y mi corazón comienza a palpitar más rápido de lo normal. Taquicardias molestas que hacen que mi mundo caiga encima de mí sin saber como detenerlo. 

Quiero atención. Quiero soledad. Quiero amor. Quiero morirme. Quiero llorar. Quiero reír. Quiero y no quiero. Y no se que deseo. 

La boca se me seca hasta que creo que mi voz cambia por completa a una gutural y primitiva, dejo de hablar por vergüenza y empiezo a sudar frío, tiemblo y tengo calor, tiemblo y tengo frío, deseo que frenen, arrojarme lejos de todo, y quiero cercanía. 

Sufro miedo, pienso que me atacaran y el malestar debajo del pecho, comienza a pitar, pinchazos propagados por mi estómago, las ganas de vomitar, el mareo me invade y comienzo a pensar. ¿Tendré algún problema mental? 

Y cuando parece que me relajo, me paralizo y evito moverme, no hablo y empiezo a intentar salivar para que mi boca vuelva a su estado original, los temblores aumentan y el nerviosismo aumenta. 

No quiero comer, pero bebo para intentar volver a ser yo, me golpeo la cara como si estuviese soñando o en una pesadilla y me insulto por causar problemas, mi mente empieza a llorar y con ella, empiezo yo. 

Y entonces, para mí se acaba la luz, acabo cayendo hacia atrás. No sé que pasa, solo sé que estoy más relajada. 

Me he desmayado. 

sábado, 25 de junio de 2016

Haz de luz

Constantemente me he recordado a mí misma que no sirvo de mucho para la Sociedad. Por diversos motivos o por ninguno en concreto, solo sé que es así. Jamás me había sentido tan fuera de lugar como el momento que comencé el curso de 2016 y tan insulsa para ganarme un puesto importante en el mundo.

Otro año más en un lugar en el que no quería estar.

Resultará ridículo, quizás un cliché, pero odiaba profundamente el instituto. Me arrepentía de las asignaturas que había escogido, me arrepentía por no haber estudiado más el curso anterior, por no haberme arriesgado en otras cosas que me llamaban desde siempre y por dejarme avasallar por los criminales que intentaban mancillarme. Y lo más importante para mis sentimientos, me arrepentía de dar a quien no se lo merecía y recibir maldad cuando no la merecía.

Desde luego que no esperaba lo que se me venía encima…

Para mí, mi vida solo consiste en una serie de acontecimientos ridículos, cada cual,  más de telenovela que el otro, cada cual más doloroso. Os relataría un poco sobre lo que cambió, pero para ello debería remontarme al principio de una historia que ya quedo atrás.

Quería a mis amigas anteriormente, no puedo negar que las apreciaba hasta el punto de que eran como mi familia. Sin embargo, este año, cambiaron muchas cosas, me despegué de la mayoría, unas tóxicas y otras indiferentes, y me quede sola.

Si, estaba completamente sola.

Porque da igual cuanta gente me rodease, cuantos me hablasen, cuantos me hiciesen sentir querida, si no saben llegar a ti, si no saben conocerte, es imposible que te sientas rodeada de calidez, y te sentirás sola en este mundo devastado. Preguntándote que has hecho mal y porque nadie está a tu alrededor o te conoce cuando más lo necesitas…

A mediados de la primera evaluación, comencé a juntarme con un grupo conocido por “zorrxs”, ellos me enseñaron muchas cosas sobre mi misma que no conocía, como que, si me quedaba callada mucho rato, agobiaba a la gente porque mi voz era importante para ellos. El mundo que desde hace mucho me habían ocultado, era, para mí, como un haz de luz que brillaba donde antes había oscuridad. Ellos me apoyaron cuando nadie lo hacía y me demostraron todos los lados buenos que nunca había visto, con sus caracteres múltiples, apoyándome en mi ansiedad y preocupándose por mí. Siendo únicos y anónimos, revelándonos cosas que a nadie le revelamos completas.

Me sentí… viva.

Más tarde encontré a alguien que había estado en mi vida antes, de una forma poco profunda, una taekwondista que antes no me caía bien, pero tampoco me caía mal. Comenzamos a hablar en clase como algo habitual, solo por una canción y desde entonces, algo cambio para mí. Un nuevo grupo de amigas fiesteras…

Era diferente.

No es que antes me sintiese excluida de mis grupos pero era muy diferente el hecho de que me necesitasen y me llamasen, que me frecuentasen y me buscasen, era como… nuevo para mí, aunque no hubiese tema de conversación nos reíamos y nos aceptábamos, nos buscábamos cuando nadie más lo hacía.

Nos escuchábamos y nos respetábamos.

Nadie nos aplastaba y cuando había problemas, los hablábamos. No importaba cuanto tiempo pasase sin hablarnos, era completamente igual a lo que siempre había deseado. Unos amigos como ellos. Dulces, amigables, simpáticos, únicos e incapaces de quedarse callados.

Este año de mierda, tal y como había comenzado, me ahogaba de forma inimitable, me sentía perdida entre esas sombras tortuosas que me ataban, solo con mis escritos y mis juegos.
Gracias porque, por muy mierda que fuese este año, al final salió el sol.


Gracias por convertir, esta oscuridad, en un haz de luz. 

domingo, 12 de junio de 2016

Define belleza

Belleza sin sentido y sin igual. Hermosas caricias de piel y uñas de hermoso cristal, dientes perlados y cuerpo informal.

Belleza eres tú.

Con tu sinfonía y tu cara singular, cascadas de agua y cabello de ángel que caen en ti, hermosas gotas de dolor y felicidad. Todo combinado en un retrato sin final.

Belleza soy yo.

Una extraña mezcla de fealdad, con chispas electrizantes que me aturden, con rizos ardientes y un caparazón dolorido.

Somos belleza.

Todos, todos. Los mundanos, puro oro, somos distintos, inquisitivos, puramente instintivos. Recíprocamente embelleciéndonos, conociéndonos.

Define belleza.

Las buenas personas, sí, ellas son bellas.

Eras

Eras cielo, cuando tocábamos nuestras manos, enlazábamos el firmamento. Eras infierno, quemándome en discusiones, arropándome y extasiándome con ira, pero se pasa cuando tú me miras.

Eres aire, escapándote por mis sábanas, dejándome a caladas.

Eras todo y al mismo tiempo nada, una imagen en nuestra misma cama. Eras mis marcas de caricias congeladas. Mi única perdición en este mundo de fríos, corazón. Coordinamos canciones de besos, de nubes que invaden el cielo, éramos todo y al mismo tiempo la nada, una enorme y al mismo tiempo pequeña reminiscencia que inundaba mis recuerdos.

Eras agua, que se escapa por mi alma, que transpira mi cuerpo con cada roce de sus dedos.

En cualquier sitio, lloraba mi cuerpo, sudor de tus sueños, eróticamente hablando eras mi orgasmo. Eras fantasía e imaginación, una cabellera de pelo suave, sedoso entre nuestra eterna y helada era. Quería todo lo que eras, lo que ser y no ser somos, porque juntos éramos, el amor de nuestra época, porque juntos somos invenciblemente hermosos.

Eras fuego, que me quema por dentro, eres ardiente, un sol intrascendente.

Cosquilleos indebidos, suspiros escapándose de mi ardiente boca, tus labios me provocaban espasmos, paralizando hasta mis sentidos y mis llantos helados, mis firmes manos entrelazando con uñas y dientes tu espalda y cuello, eras todo, fusionado conmigo, en sobrecargas de electricidad, de enorme corriente transmitiéndose por mí, y así, donde se me escapa el aire, llegas a atarme.

Eras tierra, mi soporte innato, mi firmeza. Eras lo que me aguanta en terribles tormentas

Corazones que se unen y se hacen uno, en la cama ambos, desnudando nuestros temores. Eras dulce, tan sabrosamente bajo mis labios, tan azucaradamente bueno que mis dientes se ablandan. Eras mío, mío. Mi corazón y mi sol, lo único que necesito en estos momentos.

Éramos uno solo. Solo uno. Uno.

Eras aire, escapabas y allí yo sola me quedaba.