viernes, 11 de diciembre de 2015

Carta

Eres mi única forma de salir de esta oscuridad. Si tomo todo de ti, quizás pueda ser más fuerte, si utilizo todo lo que puedes ofrecerme, quizás y solo quizás pueda vencer y superar todo lo que me hizo…
                Si me quieres… Haré lo que sea para seguir adelante

Releyó una y otra vez su contenido, sin poder procesar bien las palabras. Un nudo de opresión se formaba en su pecho, ella realmente no podía imaginarse como de desesperado podía estar él si había escrito palabras tan dulces y honestas en una carta cuyo remitente era su inicial “A”.

Apretó la carta entre su mano, luego de leerla una vez más, con los ojos aguados en lágrimas de felicidad. Sonrió tontamente. Sus mejillas cálidamente sonrosadas, su corazón latiendo rápido y, justo en frente, él que escribió la carta mirándola ansioso por conocer el veredicto de su regalo.

-       ¿Y bien, chichinasi?

-           Es lo más dulce que he leído en mi vida.

El chico hizo un mohín de molestia, pero más bien tirando al gesto de un niño que se veía reacio a aceptar su parte dulce cuando se suponía que los hombres “tenían que ser rudos”, filosofía que su padre había enseñado en casa un día tras otro.

Entonces ni siquiera podía estar convencido de que fuera un buen regalo, sin embargo, su adorada chica, parecía más que entusiasmada por la carta que había escrito especialmente para ella, si no os lo creéis, queda demostrado en la parte donde ella ni siquiera le gritó por llamarla “chichinasi”, cosa que siempre le estaba diciendo que no le dijese pecho plano de esa forma y menos de ninguna otra.

-          Solo disfrútala bien. ¡Es la última! ¡Me niego a escribir más cosas!

Rió divertida y besó la punta de la nariz de aquel chico, bruto y tosco, que la cautivaba. Ella sería feliz incluso con  un simple beso por su parte. Ella era feliz con él.  

-       Entonces, la próxima vez, no dejes todo para última hora- achinó los ojos al sonreír más ampliamente que lo que había sonreído antes. –Así cuando se acerque mi cumpleaños no enloquecerás por no encontrar nada en el día propio.

El chico bufó molesto y la besó, susurrando un simple “cállate”, que se quedó silenciado por todos aquellos besos que compartieron. Porque si había algo que Ayato tenía claro era que, si Yui permanecía a su lado, sería más fuerte y más feliz, porque ella era su fuerza, su única y gran fuerza

No escuchada


“Pensé que valorarías mi opinión…

Cuando me contaste tus temores y me hablaste de tu problema con tanta honestidad y con tanto dolor, creí que escucharías lo que tenía que decirte. Palabras de aliento que animarían tu corazón, que lo auparían para que pudiese vencer. De verdad creía que me mirarías con ojos atentos y me dejarías acariciarte mientras lindas palabras salen de mis labios.  

                Pensé que me escucharías al consolarte...

Cuando terminaste tu relato, me miraste con esos ojos destacados, estallando con fuerza y destellando en colores que a mí siempre me fascinaron. Mi corazón bombeó la sangre más rápido. Me gustabas tanto que se me olvidaba que ya era demasiado tarde para mí.

Hablé, te dije dulces palabras que trataban de expresar cuanto valoraba yo todo lo que hacías, cuán importante era para mí tu existencia, lo mucho que necesitaba que estuvieras aquí, aun así, te alejaste ruborizado, parecías algo indignado, gritándome un “tú no lo entiendes”. Soltaste mis manos con caricias, te fuiste de allí, me dejaste parada en mi lugar.


                Yo sinceramente pensé que me escucharías”

Mujer Mentira I

Me había acostumbrado a vivir así.

                Tomando con mis manos los sentimientos de los hombres a los que gustaba y a los que no. Jugaba con ellos y los convertía en simples títeres que se dejaban arrastrar por mí siempre que mis ojos se enfocaban en su dicha figura.

A los hombres que no les gustaba, solo era cuestión de seducirlos, caían como moscas al quitarme la ropa, se dejaban arrastrar por sus impulsos primitivos y acababan como locos por mí. A los hombre que sí les gustaba, eso era otra historia, los pisoteaba tras tomar todo lo que juraban ofrecerme si les daba mi amor y atención. Los rompía en trozos muy pequeños antes de que ellos intentasen romperme a mí.

Aprisione estos sentimientos en mi corazón y los hice estallar como simples cristales rotos. Y sin embargo él se quedó a mi lado, el primero al que herí totalmente y con muchísima fuerza, permaneció allí mirándome, viendo como hombres y hombres desfilaban y se arrastraban por mi atención. Él observó en silencio y poco a poco fue rompiéndose.

Le juré amor eterno y sonrió. Sonrió tan tristemente que poco a poco su corazón se rompió. Se quedó allí aún, sufriendo con dichos actos, pero silencio albergo diciendo una y otra vez, yo no te dejaré. Tan puro y honesto era su amor que tristemente su ingenuidad lo aplastó.


Y cuando tomé sus manos entre mis finos y largos dedos, lo destruí de todo hasta que no pudiese recomponer su corazón. 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cliché

Dicen que las historias de amor comienzan como los clichés, nada que no esté escrito ha pasado. Quizás la trama de la relación cambie, pero todo comienza igual y quizás terminé igual a lo que se escribe, con sus diferentes finales hermosos y tristes.

                Quizás por eso es que estamos viviendo en un cliché.

Me enamoré de ti, idealizando tu imagen, enamorándome poco a poco de tu trato hacía mí, de tu voz sonando desde mi 
teléfono y tus mensajes estúpidos.


                Me enamoré de ti cuando te reías solo para mí.  

Impostor

Era mentira. 

Cuando miraba atrás y se acordaba  de su aspecto, recordaba a un chico con una estatura baja, de gafas, culo de botella, enormes con el cristal más gordo y grueso que jamás te podrías encontrar. Era dulce y tímido, todo un chico marginado que siempre a todos lados me acompañaba…

Y cuando lo miro ahora, no quedaba nada de ese chico.

Él decía ser mi amigo Damon, pero su aspecto contradecía sus palabras. Era alto, como si hubiese dado el estirón durante esos cuatro años, sin gafas y mostrando sus hermosos ojos verdes, no era Damon, no podía serlo.

Era un impostor.

Damon era hermoso por dentro, él no era bello, solo era un vil impostor, indignante que deshonraba su recuerdo puro. Ya no era ese niño dulzón, había madurado y… dolía profundamente en mi corazón. 

Drabble de los recuerdos


Escribí su nombre en un papel para no olvidarlo nunca jamás al despertar, apretado en mi mano lo deje para cuando despierte. Queriendo recordarle…

Abrió sus ojos para mirarme, lo sujete con fuerza con su mano enorme, me apoyaba a pesar de que estaba aquí… entonces le susurre con firmeza.


-       Puede que mañana no te recuerde…. Pero en mi corazón siempre estarás presente. 

On you


Entre tus espesos labios, 
Yo muero
Entre tus ansiosos besos
Yo desespero. 

Entre tú y yo
No hay distancia,
Entre tú y yo 
Apenas hay una estancia. 

Y me gustas,
Tus ojos mi ruina, mi locura. 
Y me gustas
Tu boca es mi aventura…

Tú…
Mi único mundo
Tú…
Desenfocado mis nudos.

Porque sí,
Eres mi todo
Porque sí,
Porque me encantas de este modo. 

Y cuando me miras,
Mi mundo se vuelve cálido
Y cuando me miras
Mi corazón palpita de alegría…

Y así…
Muriéndome de amor.
Y así… 
Soñé contigo, corazón.