viernes, 11 de diciembre de 2015

Mujer Mentira I

Me había acostumbrado a vivir así.

                Tomando con mis manos los sentimientos de los hombres a los que gustaba y a los que no. Jugaba con ellos y los convertía en simples títeres que se dejaban arrastrar por mí siempre que mis ojos se enfocaban en su dicha figura.

A los hombres que no les gustaba, solo era cuestión de seducirlos, caían como moscas al quitarme la ropa, se dejaban arrastrar por sus impulsos primitivos y acababan como locos por mí. A los hombre que sí les gustaba, eso era otra historia, los pisoteaba tras tomar todo lo que juraban ofrecerme si les daba mi amor y atención. Los rompía en trozos muy pequeños antes de que ellos intentasen romperme a mí.

Aprisione estos sentimientos en mi corazón y los hice estallar como simples cristales rotos. Y sin embargo él se quedó a mi lado, el primero al que herí totalmente y con muchísima fuerza, permaneció allí mirándome, viendo como hombres y hombres desfilaban y se arrastraban por mi atención. Él observó en silencio y poco a poco fue rompiéndose.

Le juré amor eterno y sonrió. Sonrió tan tristemente que poco a poco su corazón se rompió. Se quedó allí aún, sufriendo con dichos actos, pero silencio albergo diciendo una y otra vez, yo no te dejaré. Tan puro y honesto era su amor que tristemente su ingenuidad lo aplastó.


Y cuando tomé sus manos entre mis finos y largos dedos, lo destruí de todo hasta que no pudiese recomponer su corazón. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario