El rayo de luz que lo iluminaba todo; tu nombre y tu voz tenían. Siendo tu como eres, ¿brillaran de amor tus ojos?
Eres tan frío y helado como el viento congelado. Eres tan, tan frío, que el mundo parecía quedarse a tu tacto totalmente gélido.
Eres como una flor de cristal, se empañan tus dulces flores, que nacen al lado de ti, absorbiendo tu fina destreza.
Siendo tú el polo, siendo yo el desierto, siendo nosotros separados, siendo nosotros juntos, cuando vamos por el mundo.
Como ímanes opuestos que se atraen, ímanes diferentes, imánes iguales. Dos esferas que se conectan. Los días pasando, los poderes despertando, nuestras almas conectándose.
Eres como un copo de nieve, tan pálido, tan fugaz, tan frío, eres tan misteriosamente etéreo.
Soy como un verano, como un desierto, tan caluroso de día, tan oscuro, helado y tormentoso de noche. Somos tan iguales, a la vez tan distintos.
Tu eres mi cura, mi enfermedad, mi locura. Cuando estás conmigo, enfermo totalmente, me curo al instante de tenerte.
Un roce de ti, es como un helado invierno, cálido para muchos, helado para otros. ¿Somos opuestos polos? ¿Tan diferentes somos?
Una brisa llega a nosotros, eres como mi todo. Mi frío invierno, que hiela mi cuerpo. Eres el todo que completa mi vacío, eres un copo que cae sobre mis manos rotas.
Eres como el invierno, helado, tan helado, que mi desierto se enfría por las noches por el roce de nuestros cuerpos. Estás tan hipnotizado por mis encantos, que el choque de calor y frío frena, estoy atrapada entre tu fría piel y tu existencia etérea.
Eres como el invierno, frío, muy frío, lejano a mí, que soy como el verano, siendo tú tan helado, ¿cómo nos enamoramos?
Somos diferentes. Tu eres un invierno helado, lleno de frío y nieve. Yo soy el verano, llenó de sol, lleno de calor, un abrasador color.
Somos tan iguales. Tan inestables. Somos tú y yo, enamorados, conectados.
Eres como mi invierno, mi poder de deseo. Una época para quedarme atrapada entre las cobijas de casa, eres mi invierno indeseable, creando ventiscas en mi corazón.
Soy tu verano, el paraíso al que acudir cuando la vida ya está lo suficientemente fría. Soy tu verano, la persona que te hace recuperar el color.
Soy tu verano, tu escondite secreto. Ese que calentará tu cuerpo cuando todo se hiele.
Soy tu verano. Un ser imperfecto, lleno de fuego en su interior. Soy el verano que derretirá tu nieve. Soy yo. La única que jamás te abandonará.
Tú eres como un témpano de hielo, yo soy el fuego. Tan distintos y tan atraídos. Tú y yo siempre estaremos unidos.