jueves, 11 de diciembre de 2014

Me mataron sin piedad

En ese momento mis ojos se derritieron cual agua viscosa que no fue purificada, mis labios se secaron y se agrietaron hasta romperse en mil pedazos, mis cabellos empezaron a caerse, de tal forma que ni siquiera quedo en mi cabeza un solo pelo negro.

Estaba pudriéndome.

Mientras mis rasgos se eliminaban, como polvo en muebles al ser limpiados, sus características y sus atributos desaparecieron, como si alguien estuviese limpiando mi polvo.

Fuera, vete, destruye.


Las nubes se abrieron hasta destruirme, aquellos que se aludieron me mataron sin piedad. Sin importar el por qué, ¿qué más dará? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario