A veces tengo
miedo, tanto miedo que, no cojo el sueño.
Pensamos
muchas veces que todo puede acabar en cualquier momento, tras doblar la
esquina, en un accidente de coche, ardiendo en un incendió, acuchillada por tu
novio, bajo una enfermedad, quizás por un terremoto, o ahogada.
Ahogarse, se
define como el fenómeno de no poder respirar, que el agua entre en tus pulmones
y te sea imposible respirar, además podemos añadir que, eso también está
presente en varias expresiones utilizadas como: “me ahogo” cuando alguien te abraza,
cuando tienes un fuerte ataque de ansiedad.
¿Cuantas
veces he soñado yo que me ahogaba en un mar tormentoso? Muchas, sobre todo
cuando siento en mí una desesperación increíble, quiero morirme ahogándome, viendo
como todos respiran y saberlo, mientras tu cada vez sientes más opresión. Duele
pensar en la muerte, y sin embargo yo lo hago constantemente, pienso en morir,
pienso en ahogarme, sueño con mi muerte, una y otra vez. Sueño con un dolor
sofocante, que extingue mi corazón.
Cuando yo
muera, solo pido una cosa, y esa es que llueva, me encantaría pensar que el
mundo está llorando por mí, que mis seres queridos piensen, “las nubes lloran
por ella”.
Si muero,
será cuando yo me dé cuenta de que he estado viva, porque nadie empieza a vivir
hasta que muere. Cuando parezca que ya no aguantaré más, que estoy a punto de
morir, las puertas de la muerte se abrirán para mí, mostrándome su hermosa luz
e invitándome a venir hacia ellas.
Aunque no es
fácil de aceptar que alguien te deje, sea animal o persona, aunque sea fácil
que te dejen, no es fácil aceptarlo, asumir que nunca más estará, porque, por
extraño que parezca. Mentiría si no pensará en que la liberación es mejor,
antes que sufrir, antes que llorar de dolor.
Nadie sabe lo
que hay tras las puertas del Edén, ¿qué nos esperará una vez cruzadas?
¿Cómo moriré?
No hay comentarios:
Publicar un comentario