jueves, 11 de diciembre de 2014

Anorexia (Ana) Bulimia (Mia)

-Es un suplicio- comentó con un deje de desagrado y asco hacia ella.
-Lo sé- su voz era triste, infeliz y sin vida.
-¿No quieres cambiarlo?- pregunto como si fuera un demonio tentándola a la muerte.
-Sí…
-Dilo con ganas-
-¡SÍ!-
-Entonces deja de comer.
-Pero… yo podría enfermarme…
-Da igual, ese es un precio muy bajo.
-Y… ¿funcionará?-
-Claro, mírame a mí-
Estaba tan delgada, tenía todo aquello que añoraba, sus huesos se marcaban hermosos en su cuello, sus piernas estaban separadas, tenía marcas de huesos en las caderas y estaba hermosamente pálida, por no añadir sus finas piernas.
-Si no como… ¿moriré o no?-
-Si comes, como poco, las calorías, debes controlarlas. Contrólalas al detalle.
-Bien…
-Y si no, con dos dedos, vomita. Chica, todo tiene un precio, pero… serás delgada.
-Gracias… ¿Cómo te llamas?-
-Ana-

Le sonrió y ella también y dijo su nombre, pronunciado débilmente, para dirigirse al cuarto de baño a vomitar todo lo que se había comido hace un rato. Ana y Mía, quienes estaban juntas ese día, sonrieron desde el espejo, desapareciendo y dejando un rastro hasta su mente. Nunca más la abandonarían…

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