jueves, 11 de diciembre de 2014

Rencorosa.

Como os odio.

Moríos.


Ojala fueseis destruidos, así como mis venas lloran sangre que se derrama por mis muñecas. Ojala vuestros pulmones se atasquen, que la tierra se abra, que borre vuestras sonrisas y elimine vuestra asquerosa felicidad, que destruyan vuestra vida, así como vosotros destruisteis la mía.


Moríos.


Eso es lo que ansió, yo ansió vuestra perdida, nunca desee cosas como estas, pero ahora las deseo. Ojala sufrierais lo que yo sufrí. Que sea tan lento y que cada parte que os toque sea tortuosa, hasta la medula, que gritéis de agonía. Que os duela todo, hasta la médula.


¡Sufrid!

¡Sufre!


Uno a uno, quiero veros morir. Que vuestro sufrimiento sea lo que me alimente, ahora sufrid, sufrid, llorad sin parar. Arrepentidos estaréis, cuando el juego de matar termine.

Vuestro juicio empieza ya, yo soy la que os juzgará, no os ofreceré algo justo, tal como vosotros no lo hicisteis conmigo. ¡Quiero que os maten, que os torturen!


El terrible presagio que os mostrará que se siente al llorar.


Y cuando estéis a punto de morir y me pidáis ayuda para escapar. Sonreiré. Yo soy quien os condeno, gracias a vuestro sacrificio, sobreviviré. Viviré.



Vuestra muerte me salvará.

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