Como os odio.
Moríos.
Ojala fueseis
destruidos, así como mis venas lloran sangre que se derrama por mis muñecas.
Ojala vuestros pulmones se atasquen, que la tierra se abra, que borre vuestras
sonrisas y elimine vuestra asquerosa felicidad, que destruyan vuestra vida, así
como vosotros destruisteis la mía.
Moríos.
Eso es lo que
ansió, yo ansió vuestra perdida, nunca desee cosas como estas, pero ahora las
deseo. Ojala sufrierais lo que yo sufrí. Que sea tan lento y que cada parte que
os toque sea tortuosa, hasta la medula, que gritéis de agonía. Que os duela
todo, hasta la médula.
¡Sufrid!
¡Sufre!
Uno a uno,
quiero veros morir. Que vuestro sufrimiento sea lo que me alimente, ahora
sufrid, sufrid, llorad sin parar. Arrepentidos estaréis, cuando el juego de
matar termine.
Vuestro
juicio empieza ya, yo soy la que os juzgará, no os ofreceré algo justo, tal
como vosotros no lo hicisteis conmigo. ¡Quiero que os maten, que os torturen!
El terrible presagio que
os mostrará que se siente al llorar.
Y cuando estéis
a punto de morir y me pidáis ayuda para escapar. Sonreiré. Yo soy quien os
condeno, gracias a vuestro sacrificio, sobreviviré. Viviré.
Vuestra muerte me
salvará.
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