lunes, 28 de marzo de 2016

Etiquetas

-Eres aburrida.

Ignora cualquier palabra de su boca. No le importa lo que un niñato creyese sobre ella. Solo veía lo que ella deseaba que viese. Era mucho más que una nerd cargada de libros y con unas notas buenas. Responsable y educada. Era más que una simple fachada y que la etiqueta que la sociedad había decidido ponerle.
-Siempre estás ahí, sola. Aburrida. Con un estúpido libro.

Cerró el libro con fuerza, pero aun así su rostro sereno y pacifico continuaba ahí, impasible ante sus palabras, ignorando lo que se suponía que era una crítica, un insulto. Se ajustó las gafas, colocándolas sobre el puente de su nariz y sonrió.

-Sí, estoy sola. Pero así estoy bien. No necesito gente que finge apreciarme solo porque soy popular, como tú. Se está mejor sola que mal acompañada, sabiendo que así no tienes que fingir ser algo que no eres para ser aceptado y ponerte a la altura de lo que esperan los demás de ti por tu posición “social”. Si, puede parecerte aburrida mi vida, que prefiera leer a salir. Pero es mejor ser una aburrida, asocial y amargada que convertirte en otro para ser aceptado.
Se levantó del banco de piedra, con aquel grueso libro en su mano, con la cabeza alta y una sonrisa bastante satisfecha por sus palabras.


-Al menos, yo no soy patética- terminó. –Adiós, voy a la biblioteca a seguir siendo aburrida. 

Espinas

Arrancar una espina de tu piel, es doloroso, incluso después de retirarla, duele mucho. Te escuece y te quejas incluso aunque ya está fuera de tu piel, incluso cuando ya no puede seguir haciendo daño porque ya está lejos... Duele.

                A mí me duele aún la espina que me clavaste.

Traicionaste mi confianza, la tiraste luego de romperla, incluso aunque ciegamente te daría mi vida, aunque daría todo por ti, porque eras en el que más confiaba, la persona a la cual le daba hasta mi energía, mi alma, por quien haría un pacto con el diablo si hiciese falta…

Pensé que te importaba, me equivocaba de manera inesperada.


Solo me diste mentiras. Dolor. Ansiedad y una sensación de soledad, me diste un motivo para arrancar todas las espinas futuras y actuales, porque no hay nadie en el que pueda confiar más. 

Poema estúpido.

Para mí,
Fuiste oro…
Un enorme y sencillo tesoro.

En mi mundo,
En mi universo de hielo,
Eras todo,
Mi única salida al exterior.

A veces,
Cuando pienso en que haría sin ti.
No podía dejar de tenerte presente en mi mente.
Permaneces ahí, conmigo, siempre.

Con tu ser grabado,
En mi mundo helado.
Tu sonrisa ardiente,
Te dije, te amo, derritiendo el hielo presente. 

¿Mujeres?

-       Somos raras. Admitámoslo.

Queremos un hombre que nos trate bien, que nos cuide y nos respete, un deseo normal y que, todas las personas merecen, bueno, un hombre, una mujer o una persona de todo tipo de géneros que nos haga felices y nos deje sentir miles de emociones. Queremos que no sea un cerdo, que nos limpie la casa, que nos entienda perfectamente, cuando eso es imposible, incluso entre nosotras no nos entendemos como para que nos entiendan ellos… Sin embargo, después de pedir los hombres perfectos, nos emocionamos con un hombre cínico, que se meta en problemas y esté más jodido que la mierda, que os pida algo y os trate como simples trofeos y luego, misteriosamente cambie y sea un cielo, celoso y posesivo, queremos y soñamos con uno así… al menos, la mayoría fangirlean con ese éxito de “50 sombras de Grey” u otros libros que no voy a nombrar, porque sería admitir que escucho y leo tus tonterías. Cuando leemos algo muy cliché, muchas decimos “buh, ¿qué mariconada es está? Cursi y demasiado visto”, rechazamos los libros que echan arcoíris por sus tapas, y exigimos un chico malo. ¿Por qué? Fantaseamos con cosas que no podemos tener y despreciamos lo que podemos tener…

>>>>Piensas demasiado, Sam.

- No lo hago. Es la verdad, te dieron a elegir en ese juego entre el chico más inteligente, bueno y respetuoso y el malote que soluciona los problemas agolpes y te fuiste con el mujeriego.

 + Eso lo dices porque te gustaba el delegado.

Me calló por un segundo. Y mis mejillas se ruborizan hasta decir basta. Bueno, no me esperaba ese ataque tan gratuito. 

-       Solo cállate.


 + Ahora sí que lo digo yo, mujeres… que raras sois. 

 -     Tú también eres mujer.

Silenciosamente atada

 >>> De todo lo que pudo pasarme, pasó lo peor.


Arrojaron lejos de mi todo lo que yo quería, lo que deseaba desde el fondo de mi corazón, me quitaron lo que ansiaba. Como si estuviese retenida por cadenas y no pudiese moverme de mi lugar. Encerrada, enjaulada, incapaz de hacer nada.

Tiran delante de mí, mis deseos, quietos y esperándome, avanzo hacia ellos, pero me retienen, una fuerza mística me impide avanzar y los veo allí, ante mis ojos, incapaz de llegar a ellos y cogerlos entre mis manos, incapaz de disfrutarlos, no pudiendo hacer nada más que mirarlos.

No puedo alcanzarlos.

No podía moverme, es imposible. Siguen ahí, viendo como siguen sin moverse, la gente los ve y los deja para mí ahí, sin embargo yo no puedo hacer más que quedarme allí, atada y silenciosamente amordazada, donde nadie me alcanza tampoco y nadie me ayuda.



 Y entonces, el dolor me consumiría hasta el final de mis días.<<<<<<

Conformista depresiva

Supongo que no estoy dando lo máximo de mí.

Me dejé aplastar por todo, por todos, por los pensamientos y deseos humanos, carnales, no carnales… por mi mente enferma.

Caigo, pero paso de levantarme, porque no quiero seguir.

No quiero moverme, no tengo motivación previa que me haga esforzarme, no hay nadie que me apoye y me diga que puedo hacerlo. Que puedo continuar y que voy a conseguirlo. Ni siquiera veo la meta al final, mi camino continua, lleno de baches, espinas y escaleras, soy incapaz de caminar sin tropezar o hacerme daño. 

Me conformo.

Posiblemente es por eso que fallo en todo, me da igual. Yo ya siento que estoy destinada a perder, a perder la razón, mis pocas ganas de vivir invadiendo, siendo incapaz de acabar porque soy una cobarde.

Cobarde, cobarde en tantos sentidos.

Ni capaz de morir soy.


Y ahí es cuando la chispa acaba, mi vida se para, estoy consciente de que no soy nada, no le importo a nadie, nadie me busca y nadie me quiere.

Estoy aquí, sola.  

viernes, 18 de marzo de 2016

Vita Mors Est

Se dice que no empiezas a vivir hasta que mueres, porque cuando mueres, toda tu vida pasa por delante de tus ojos, completa y sin excepciones, incluso lo más vergonzoso y que bloqueaste en tus recuerdos. Ves toda tu vida. Recapacitas sobre ella y te aceptas por fin como eres porque no quieres dejar de vivir, porque no quieres abandonar a nadie y porque quieres seguir viviendo y luchando.

Nunca había pensado acerca de la vida, nunca me había planteado cuanto deseaba vivir hasta que la muerte me abordo dos veces en la misma semana. Hasta que vi su cara con mi especie de último suspiro. Su terror, sus facciones contraídas, su voz resonando y apagándose en mi pabellón auricular, dejándome extasiada por su suavidad, haciéndome sentir viva por primera vez en todo lo que llevaba en este mundo.

Ahí es cuando supe que quería vivir.