-Eres aburrida.
Ignora cualquier palabra de
su boca. No le importa lo que un niñato creyese sobre ella. Solo veía lo que
ella deseaba que viese. Era mucho más que una nerd cargada de libros y con unas
notas buenas. Responsable y educada. Era más que una simple fachada y que la
etiqueta que la sociedad había decidido ponerle.
-Siempre estás ahí, sola. Aburrida.
Con un estúpido libro.
Cerró el libro con fuerza,
pero aun así su rostro sereno y pacifico continuaba ahí, impasible ante sus
palabras, ignorando lo que se suponía que era una crítica, un insulto. Se
ajustó las gafas, colocándolas sobre el puente de su nariz y sonrió.
-Sí, estoy sola. Pero así
estoy bien. No necesito gente que finge apreciarme solo porque soy popular,
como tú. Se está mejor sola que mal acompañada, sabiendo que así no tienes que
fingir ser algo que no eres para ser aceptado y ponerte a la altura de lo que
esperan los demás de ti por tu posición “social”. Si, puede parecerte aburrida
mi vida, que prefiera leer a salir. Pero es mejor ser una aburrida, asocial y
amargada que convertirte en otro para ser aceptado.
Se levantó del banco de
piedra, con aquel grueso libro en su mano, con la cabeza alta y una sonrisa
bastante satisfecha por sus palabras.
-Al menos, yo no soy
patética- terminó. –Adiós, voy a la biblioteca a seguir siendo aburrida.
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