Supongo que no estoy dando lo máximo de mí.
Me dejé aplastar por todo, por todos, por los
pensamientos y deseos humanos, carnales, no carnales… por mi mente enferma.
Caigo,
pero paso de levantarme, porque no quiero seguir.
No quiero moverme, no tengo motivación previa que me haga
esforzarme, no hay nadie que me apoye y me diga que puedo hacerlo. Que puedo continuar y que voy a conseguirlo. Ni siquiera veo la meta al final, mi camino continua, lleno de baches, espinas y escaleras, soy incapaz de caminar sin tropezar o hacerme daño.
Me conformo.
Posiblemente es por eso que fallo en todo, me da igual.
Yo ya siento que estoy destinada a perder, a perder la razón, mis pocas ganas
de vivir invadiendo, siendo incapaz de acabar porque soy una cobarde.
Cobarde, cobarde en tantos sentidos.
Ni capaz de morir soy.
Y ahí es cuando la chispa acaba, mi vida se para, estoy consciente de que no soy nada, no le importo a nadie, nadie me busca y nadie me quiere.
Estoy aquí, sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario