Arrancar una espina de tu
piel, es doloroso, incluso después de retirarla, duele mucho. Te escuece y te
quejas incluso aunque ya está fuera de tu piel, incluso cuando ya no puede
seguir haciendo daño porque ya está lejos... Duele.
A mí me duele aún la espina que me clavaste.
Traicionaste mi confianza,
la tiraste luego de romperla, incluso aunque ciegamente te daría mi vida,
aunque daría todo por ti, porque eras en el que más confiaba, la persona a la
cual le daba hasta mi energía, mi alma, por quien haría un pacto con el diablo
si hiciese falta…
Pensé
que te importaba, me equivocaba de manera inesperada.
Solo me diste mentiras.
Dolor. Ansiedad y una sensación de soledad, me diste un motivo para arrancar
todas las espinas futuras y actuales, porque no hay nadie en el que pueda
confiar más.
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