Creó murallas a su alrededor
para defenderse de los demás, de sus comentarios, de sus miradas y de sus
mentiras. De todo lo que pudiese causarle dolor a la larga, de su amor o sus
amistades…. Cada muralla tenía un refugio y trampas que alejaban a cualquiera
que intentase cruzar hacia su corazón. Era imposible de penetrar, una defensa férrea
con un millón de capas que eran bien cerradas.
El muro crecía cuando
alguien se acercaba cada vez más y más hasta su núcleo. Entonces ella se
convertía en una gran fortaleza y ahuyentaba al personaje que casi lo
conseguía.
Nadie podía pasar.
La gente poco a poco comenzó
a escarmentar, al darse tantos golpes contra el muro, comenzaron a alejarse,
rendirse y perder la fe en poder ayudarla, en conseguir que ella se abriese de
nuevo a ellos, que mostrase su hermosa sonrisa de nuevo.
Por ello se quedó en las
tinieblas, sollozando porque estaba sola y desamparada, que la había
traicionado cuando le había dado todo lo que quería, el caos invadió su mente,
y unos días después, apareció su cuerpo inerte. Nadie pasó sus muros y poco a poco terminó el trabajo que aquel idiota dejó a medias.
Se mató.
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