Era como estar en un mar tormentoso.
Estaba arrastrando mis penas
mientras las olas hacían lo mismo conmigo, era como dejarme morir y entre la
furia de la muerte sufrir. Mis penas fluían al compás de la tormenta y las olas
enfurecidas. Y sin embargo, permanezco pasiva, sintiéndome perdida y colapsada
por el dolor.
¿A dónde me llevan? ¿A dónde me
arrastran? ¿Por qué no quiero salir de aquí?
¿Por qué no me importa morir?
No estaba aterrada, porque
para mí, eso no era nada, no me importaba el dejar a esa gente que me dejó caer
en este mar tormentoso, sufriría ahí, en silencio y con los ojos permanentemente
cerrados, conservando la sensación de angustia y del dolor como si fuese
llevadero. Mi cuerpo, mi rostro pálido,
mi mente, mis fuerzas se mueren lentamente mientras todos me ven poner esta
sonrisa…
Ahogada y llena de dolor,
deseo la muerte inminente mientras el mar me sumerge en su corazón.
¿Y qué si no estoy bien?
Como si a vosotros os
hubiese importado algo.
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