Parada desde la ventana, me quedaba estática, el cielo se oscurecía como si se fuera hacer de noche en pleno día, las nubes se volvían negras, ya no eran blancas, parecían incluso malas, y desde la ventana podía observarlo, parecían querer soltar algo, siempre que veía llover acababa sacando diversas conclusiones.
Las nubes están tristes.
Las nubes quieren castigarnos con malos días por hacerle daño al planeta.
Las nubes querían liberar a los prisioneros que se habían colado en sus esponjosas formas.
O quizás... quizás era que lloraban del dolor, que estaban cansadas de todo.
Nunca me había podido plantear algo con tanta curiosidad como me preguntaba aquello, cada vez que las miraba, veía como lloraban, incluso a veces parecía que gritaban.
Iluminaban el cielo a veces con rayos de tormenta. Y el cielo encapotado lloraba, lloraba, y ni siquiera sé porque.
Siempre me lo preguntaba, pero nadie me contestaba. Parecía tan... alejado, estaba tan fuera de mi alcance.
Y como maldita pensadora que soy, no podía conformarme con una versión científica a pesar de ser una científica con mente de letras, quería lograr comprenderlo.
¿Qué significaba para las nubes el agua? ¿Y para la lluvia?
¿Era dolor?
¿Felicidad?
¿Sufrimiento?
O quizás, solo quizás... ¿Una forma de liberación?
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