miércoles, 18 de junio de 2014

Solitaria.



Caminaba, sola, por la sombra.
Sabía que no había en este mundo, nada.
Ni bondad, ni alegría, ni buenas almas.

Tomándome intranquila una taza amarga
De pequeñas ramas, sabiéndome exquisitamente mala.
Y pensando en concreto, no tenía yo nada…
Porque no existen las buenas almas…
Que algo me dieran, en las buenas o en las malas.

Caminaba por caminos, como alma en pena,
Vagaba por las noches, cargando con mis cadenas.
Y todos me veían, huían, se alejaban…
Porque esto confirma lo que digo, no existen las buenas almas.

Y entre la penuria de la noche y la sombra…
Mi alma descolocada se asoma,
Es simple, me siento sola.

Las personas ajenas me resultan hasta raras…
Puzzles de piezas ordenadas
Y yo en cambio, soy un puzzle con más piezas y desordenada
Y sí, no tengo nada…

Todos en el mundo no me consideran alguien
Era extrañamente un ser que no quería ver nadie.
Vagando en círculos, estoy perdida en la oscura bahía,
En un sitio sola, diferente y sombría.

No hay nadie que me oiga…
Ojala alguien lo diga.
Que me saque de esta sombra sombría
Mientras congela mi vida, 
esta nueva noche fría. 

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