Caminaba, sola, por
la sombra.
Sabía que no había en
este mundo, nada.
Ni bondad, ni alegría,
ni buenas almas.
Tomándome intranquila
una taza amarga
De pequeñas ramas, sabiéndome
exquisitamente mala.
Y pensando en
concreto, no tenía yo nada…
Porque no existen las
buenas almas…
Que algo me dieran,
en las buenas o en las malas.
Caminaba por caminos,
como alma en pena,
Vagaba por las noches,
cargando con mis cadenas.
Y todos me veían,
huían, se alejaban…
Porque esto confirma
lo que digo, no existen las buenas almas.
Y entre la penuria de
la noche y la sombra…
Mi alma descolocada
se asoma,
Es simple, me siento
sola.
Las personas ajenas
me resultan hasta raras…
Puzzles de piezas
ordenadas
Y yo en cambio, soy
un puzzle con más piezas y desordenada
Y sí, no tengo nada…
Todos en el mundo no
me consideran alguien
Era extrañamente un
ser que no quería ver nadie.
Vagando en círculos,
estoy perdida en la oscura bahía,
En un sitio sola, diferente y sombría.
No hay nadie que me
oiga…
Ojala alguien lo
diga.
Que me saque de esta
sombra sombría
Mientras congela mi
vida,
esta nueva noche fría.

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