En ese mismo instante, pareció evaporarse el amor, el calor,
el dolor… totalmente extraño ante mis ojos, no parecía sentir emoción alguna.
Las nubes ya ni me tenían color, perdía la visión, estaba
totalmente sin sentimientos.
Mis fuerzas, se fueron, me dejaron, me abandonaron, no
sentía mucho más que mis labios agrietados, mis parpados pesaban y en ese
momento… descubrí que era una muñeca, una muñeca sin expresión y menos emoción.
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