Aclaración~
Considerado
un tema psicológico en el que la protagonista tiene tendencias acosadoras y
Yanderes.
Aunque no es para tanto, se dice que hay que avisar.
Si
eres sensible abstente de leer .
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Pedro. Pedro. Pedro. Su sonrisa no se desvanece del
rostro, está feliz, feliz por tenerle tan cerca, sonrió mientras se encaminaba
hacia el instituto. Son novios, desde que ellos se vieron en la azotea, no pudo
evitar enamorarse al conocerle un poco. Hasta llevar ese amor a la enfermedad.
Salto y se
incorporó en la entrada del instituto, sabía su hora de llegada, su hora de
ida, los lugares donde tenía que esperar para verle, sabía todo de él, cuando
estaba su madre en casa, cuando estaba su padre, era demasiado para ella, una
chica rica capaz de contratar a un detective privado solo para averiguar lo que
ella no veía a simple vista siguiéndolo.
-Buenos días
Lidia- sonrió al saludarla, se acerca tímidamente y le da un beso en la
mejilla.
Eso es amor, eso es amor, él te ama
tanto como a tu a él.
Los pensamientos se repetían una y otra vez.
-Buenos días,
Pedro- sonríe de vuelta, ama su timidez al darle besos -¿Cómo es que siempre
llegas temprano? ¡Eres muy madrugador!
Tiene que hacer sus deberes en el
consejo estudiantil.
Piensa ella antes de que él responda. Aunque lo sabe, tiene que hacerse la
tonta, llevan saliendo poco.
-Ya sabes,
estoy en el consejo estudiantil y tengo mucho trabajo, tengo que hacer mis
deberes como presidente-
Sonríe. -¿No es
estresante?- dice para seguir la conversación.
Ya sé que te encanta, siempre sonríes
con mucha alegría.
Piensa de nuevo antes de que él responda. Lo conoce tanto, tanto… sabe hasta
donde tiene un lunar, sabe cómo piensa, como responderá, se adelanta a las
respuestas. Lo sabe todo de él.
-No creas, me
gusta mucho-
-Eso es
genial…- no tiene mucho más que decirle, y entonces sonríe con su dulzura, ella
también es bastante popular, la conocen como chica dulce y popular, lista y
deportiva… una ganga, pero Pedro nunca ha fijado sus ojos en ella. –¿Te molesta
si te acompaño?
Se pone
nervioso. Que mono es cuando está tímido.
Es mío… cualquier perra que se acerque a él… Niega con la cabeza. Él nunca te sería infiel… nos casaremos… nos
casaremos y tendremos un futuro… ya sabes que te ama… sí… te ama…
-Uh… bueno,
s-si quieres-
-Claro,
vamos-
Lidia le
acompaña hasta la sala de delegados donde está el consejo estudiantil y se
celebran las reuniones, allí dentro ya se encuentra una de las consejeras, una perra inútil que ama a Pedro. Sus
ojos se fijan en ella y jura que puede llegar a matarla, hasta que la voz de su
amado la despierta.
-Bueno,
gracias por acompañarme… después si quieres… em… podemos volver juntos… ya
sabes… a casa…-
Asiente
sonriente –Sí, Pedro, es genial, te quiero- le besa de nuevo para recordarle a
esa zorra que Pedro es SU novio y parte dejándolo algo embobado, este beso no
es como el que le da él, es uno en los labios y bien dado.
Se va a su
clase a esperar a sus amigas y reza porque las horas vayan pasando rápido, así
con sus pensamientos centrados en Pedro, solo en Pedro, una y otra vez, Pedro, Pedro, Pedro, la suavidad de sus
labios, el tacto de sus manos, ¡dios que locura! ¡Qué adictivo! Él es suyo.
Solo suyo. Nadie tocará lo que es mío o
morirán.
El recreo
llega y ve a su novio esperándola para ir a tomar el bocadillo a la azotea,
donde
Pedro se le declaro y ella se hizo la tonta. Allí donde mil besos han
compartido en tan solo treinta minutos, sonríe y entrelazan sus manos, está
feliz.
Es mío. Solo mío. Él me pertenece,
nadie. Todos dejad de mirarle. ¡ES MÍO!
De camino a
su destino, Lidia recuerda lo que tiene que hacer primero, está en uno de esos
días del mes, y tiene que ir al baño. Nada más entrar, encuentra a dos chicas
en el baño, están hablando, no le toma mucha importancia.
-Pedro, el
delegado principal, es guapísimo, ¿no crees?-
-Sí, yo me
quiero declarar- responde la otra.
Lidia pierde
los papeles al oír eso. ¡Pedro es suyo! ¡Solo suyo!
-¿Pero no es
que tiene novia?-
-Si, algo he
escuchado, pero por probar suerte…
-Tienes
razón, que le den a su novia-
Ambas se ríen
y Lidia también lo hace, pero de una forma más macabra y desquiciada.
-¿Qué le pasa
a esa?- susurra la morena.
-No sé…
-Chicas… ¿nos
vemos después de clases aquí? Yo… yo os diré algo sobre Pedro…
Las chicas se
miran entre sí y asienten. Una respuesta satisfactoria… Y ambas salen del baño.
Lidia apoya su mano en la pared y frunce su ceño mientras aprieta duramente sus
manos, cerrándolas en puños. ¡La rabia le sube por el cuerpo!
Pedro. Pedro. Pedro. Tu me perteneces
solo a mí, no dejaré que nadie se interponga entre nosotros… nadie…
Así es como,
Lidia decide calmarse, Pedro no tiene la culpa de ser perfecto, Pedro no, las
zorras si. Es de ella, solo de ella.
Camina hacia
la salida, ni siquiera va al baño, Pedro la está esperando, Pedro. Su Pedro. Aunque quisiera
ignorarle, nunca podría, nunca le dejará ir, así tengo que atarlo, él es suyo.
Ambos son
novios, pareja, comen juntos, estudian juntos y salen juntos a citas, incluso
comen juntos en el recreo, ambos se besan, se tocan, se aman, se desean. Es por
eso que nadie debe irrumpir esa felicidad… Nadie.
Al final de clases~
-Oye Jaime-
la voz de Lidia resuena. -¿Puedes decirle a Pedro que debo llevarle algo a
Laura?
-Claro. Hasta
mañana.
-Hasta
mañana.
Manda un
mensaje a Laura y le dice que espere frente a la clase B, en el ala oeste,
lejos del baño.
Una cuartada, una cuartada.
Nada más
entrar al baño, ve a ambas chicas y les sonríe, una sonrisa tan oscura que hace
que ambas sientan un escalofrío. Da un paso.
-¿Q-qué
pasa?- pregunta la morena alta.
-Jé…. Pedro
es mío- su voz suena de forma psicópata. –Es solo mío. No voy a dejar que nadie
le toque, para empezar… él, me pertenece. Y si alguien irrumpe…- sonríe –Lo mataré
con mis propias manos.
Al alzar su
mano, un grito discurre por los pasillos.
Pedro, Pedro, ¿no estás feliz? Ya
nadie podrá acercarse a ti… solo seremos tu y yo… así todas las mujeres
obscenas que te miren desaparezcan… tu eres mío…
A la mañana siguiente~
Las
limpiadoras han informado de dos muchachas de quince años muertas en el baño de
la planta principal del ala este, apuñaladas con un cuchillo de estos jamoneros
enormes y empujadas con bestialidad hacia el cristal. Ambas tienen los ojos muy
abiertos y están empapadas de sangre. Sea quien sea que lo haya echo las debía
tener bien cruzadas.
-Es horrible…
un asesino…- la voz de la hermana de Pedro habla. –Dios santo… ¿será del
instituto?-
-La policía está
buscando pistas…- dice Jaime nervioso. –Aunque hayan cancelado las clases, esto
es inquietante…
-¿Tu qué
opinas, Lidia?- Pregunta Pedro.
-¿Oh? Bueno,
no sé, no he visto nada cuando le lleve las cosas a Laura… pero… seguro que
esas chicas tenían algo que ver con quien haya echo eso…- dice con tono de
miedo y a la vez tranquilo.
-Me preocupa
que tu seas la siguiente- mira a su hermana –Dicen que va a por chicas… que
posiblemente sean chicas, ya sabéis… mataron a Elia hace dos años… mi ex novia…-
mira a Lidia –No quiero perder a nadie más…- aferra a la mano de su novia. –No quiero
perderte.
-Oh, cielo…
no lo harás…- su tono es tan obsesivo –Nadie nos separará…
Pedro, Pedro, Pedro, yo mataré a
cualquiera… tu solo tienes que estar conmigo… quiéreme, quiéreme… quiéreme. Te
quiero… Ni Elia ni ninguna otra chica te quieren como yo… nadie te merece, yo
te protegeré…