viernes, 1 de agosto de 2014

Totalmente mío

-Eh- me da con la bolsa del almuerzo en la cabeza, mis mejillas se tiñen de rojo, aun no estoy acostumbrada a esto…
-Uh… gracias- acepto la comida y veo como Castiel se sienta a mi lado.
¿Cuándo ha sido que hemos comenzado a salir? No recuerdo mucho exactamente, solo sé que, cuando su ex regreso de improvisto, sentí que la rabia me consumía totalmente, y entonces le besé, cuando Debra, la zor… digo la maja de su ex novia, se fue, pude darme cuenta de que quería estar con Castiel, comer con él, besarle de nuevo, tomar su mano otra vez, pasar mis momentos con él y conocer toda clase de cosas de él. Puede que en ese entonces haya acabado “saliendo” con Castiel sin haberme enterado… pero es que él es tan opuesto a mí… es callado, frío, malhumorado, bromista, una persona demasiado difícil de leer… aun no lo entiendo del todo, pero…  quisiera llegar a hacerlo.
-¿qué haces?- la voz de él me llama, me giro a verlo a la cara tiene su semblante serio. ¡Oh, no! ¿Acaso he hecho que se enfade? -¿Por qué no comes?- Siempre suena frío, pero esta vez acabo de notar un pequeño deje de preocupación.
-Oh… nada, pensaba en cuando fue, que empecé a ser tan cercana con Castiel…- hable como si él no estuviese presente, lo hacía siempre que me resultaba incómodo.
-¿Qué quieres decir?- me pregunto mirándome con la ceja izquierda alzada.
-Oh, bueno, ya sabes… Cuando empezamos a irnos a casa juntos, cuando comenzaste a tomar mi mano, cuando comenzamos a almorzar juntos… estaba preguntándome cuando empezó todo esto.
Saco una sonrisa divertida y eso me hizo preocuparme, ¿¡Castiel sonriendo!? ¿¡Es el fin del mundo!?
-Cuando me dijiste que estabas total e incondicionalmente enamorada de mí.
Me quede un momento procesando esas palabras, hasta que finalmente mi mente las encajó del todo, haciendo que mi rubor se extendiese hasta el cuello, ¡mierda! ¡Había perdido ante él!
-Y-y-yyy-yo, no he dicho nada de eso- intente calmarme, pero las palabras aun temblaban al salir de mis labios.
-¿Ah, no?- se acerco a mi hasta colocarse a la altura de mi cara, por supuesto que era más alto que yo, incluso sentado, pero ese no es el caso, el caso es que está demasiado cerca. –Yo creo que sí, que me confesaste que te gustaba un chico y que él debía estar cabreado contigo- Oh, sí, claro que lo estabas, pensé –Y que además, no podías parar de pensar en él, luego me llamaste idiota, pero lo compensaré porque no besas tan mal como me esperaba.
-¡Idiota!- me quejé totalmente ruborizada. –Podría devolverte la jugada, ¿sabes?-
-No lo harás- me responde con una sonrisa pequeña, que aunque sea pequeña, me hace querer atesorar cada minuto con Castiel, aunque se meta conmigo…
-¿En serio? ¿cómo estás tan…- Ni siquiera me dio tiempo a terminar la frase, los labios de Castiel silenciaron mis palabras, y aunque quisiera seguir quejándome, no podía evitar pensar en lo bien que se sentía tenerle a mi lado en momentos como este.
Tras separarnos un poco, pude sentir mi corazón acelerarse más, las emociones se me descontrolaban cuando Castiel estaba cerca.
-Cambiando de tema- Castiel se alejó un poco. -¿Qué piensas tú sobre la obra de teatro?- pregunto.
-Oh, es un poco infantil para alumnos de instituto… “caperucita roja”… bueno, en fin, de todos modos no sé porque no me sorprende, todos estaban conmocionados porque los protagonistas de la otra obra tendrían que besarse…-
-¿No te importaría hacer esa obra?-                                                               
-Se supone que solo es actuar, además, sería un piquito de nada, se supone que si yo soy la protagonista sería la bella durmiente, y estaría dormida, no correspondería ese beso…
-No podría aceptarlo- me respondió. –No dejaré que nadie bese algo que es mío.
-¡No me trates como a un objeto, idiota!- Aunque diga eso, siento que, se preocupa por mí más de lo que pienso, y que esa reacción solo son celos.
-Solo eres mía. ¿Ok?-
No respondo y doy un bocado a mi sándwich, a veces es mejor no decir nada cuando no tienes nada que decir, mejor no malgastar pensamientos en algo que él mismo arreglará. De nuevo siento sus labios, pero en mi frente.
-No sé qué me deparará mañana en el escenario…- comienza él.
-Ni que te fueras a morir…- respondo al ver su melodrama.
-Ya ves… pero, por alguna razón, quiero comerte allí mismo…
-¡CÁLLATE, PERVERTIDO IDIOTA!- Respondo absolutamente roja.
-Ya que soy el lobo feroz y tu caperucita puedo aprovechar…- dice con una cara graciosa, que aunque no lo creáis hasta a mí me hace reír.
-¡¿Delante de todos?!
-¿Qué hay de malo en ello?
-Simplemente eres idiota-
-Mejor que ser una tabla de planchar…
-¡Deja mis pechos en paz! ¡Estoy en pleno desarrollo!-
Vuelve a mirarme de arriba abajo y sonríe. –Ni de broma, no hay caso.
-¡Qué te den, pervertido!- Aunque mis mejillas se tiñan de rojo, me moleste con él, le gire la cara y él se meta conmigo, quiero a Castiel sobre todas las cosas… lo quiero demasiado, hasta el punto de que, simplemente no puedo evitar el hecho de no querer aferrarme a esto durante mucho tiempo, porque… cuando me mira, siento que es el único que puede conseguir que mi corazón lata a esta velocidad.

Por eso, espera y verás Castiel, haré que tu corazón lata aún más rápido que el mío. Espera y prepárate… vas a ser totalmente mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario