-Eh- me da
con la bolsa del almuerzo en la cabeza, mis mejillas se tiñen de rojo, aun no
estoy acostumbrada a esto…
-Uh… gracias-
acepto la comida y veo como Castiel se sienta a mi lado.
¿Cuándo ha
sido que hemos comenzado a salir? No recuerdo mucho exactamente, solo sé que,
cuando su ex regreso de improvisto, sentí que la rabia me consumía totalmente,
y entonces le besé, cuando Debra, la zor… digo la maja de su ex novia, se fue,
pude darme cuenta de que quería estar con Castiel, comer con él, besarle de
nuevo, tomar su mano otra vez, pasar mis momentos con él y conocer toda clase
de cosas de él. Puede que en ese entonces haya acabado “saliendo” con Castiel
sin haberme enterado… pero es que él es tan opuesto a mí… es callado, frío,
malhumorado, bromista, una persona demasiado difícil de leer… aun no lo
entiendo del todo, pero… quisiera llegar
a hacerlo.
-¿qué haces?-
la voz de él me llama, me giro a verlo a la cara tiene su semblante serio. ¡Oh,
no! ¿Acaso he hecho que se enfade? -¿Por qué no comes?- Siempre suena frío,
pero esta vez acabo de notar un pequeño deje de preocupación.
-Oh… nada,
pensaba en cuando fue, que empecé a ser tan cercana con Castiel…- hable como si
él no estuviese presente, lo hacía siempre que me resultaba incómodo.
-¿Qué quieres
decir?- me pregunto mirándome con la ceja izquierda alzada.
-Oh, bueno,
ya sabes… Cuando empezamos a irnos a casa juntos, cuando comenzaste a tomar mi
mano, cuando comenzamos a almorzar juntos… estaba preguntándome cuando empezó todo
esto.
Saco una
sonrisa divertida y eso me hizo preocuparme, ¿¡Castiel sonriendo!? ¿¡Es el fin
del mundo!?
-Cuando me
dijiste que estabas total e incondicionalmente enamorada de mí.
Me quede un
momento procesando esas palabras, hasta que finalmente mi mente las encajó del
todo, haciendo que mi rubor se extendiese hasta el cuello, ¡mierda! ¡Había
perdido ante él!
-Y-y-yyy-yo,
no he dicho nada de eso- intente calmarme, pero las palabras aun temblaban al
salir de mis labios.
-¿Ah, no?- se
acerco a mi hasta colocarse a la altura de mi cara, por supuesto que era más
alto que yo, incluso sentado, pero ese no es el caso, el caso es que está
demasiado cerca. –Yo creo que sí, que me confesaste que te gustaba un chico y
que él debía estar cabreado contigo- Oh, sí, claro que lo estabas, pensé –Y que
además, no podías parar de pensar en él, luego me llamaste idiota, pero lo
compensaré porque no besas tan mal como me esperaba.
-¡Idiota!- me
quejé totalmente ruborizada. –Podría devolverte la jugada, ¿sabes?-
-No lo harás-
me responde con una sonrisa pequeña, que aunque sea pequeña, me hace querer
atesorar cada minuto con Castiel, aunque se meta conmigo…
-¿En serio?
¿cómo estás tan…- Ni siquiera me dio tiempo a terminar la frase, los labios de
Castiel silenciaron mis palabras, y aunque quisiera seguir quejándome, no podía
evitar pensar en lo bien que se sentía tenerle a mi lado en momentos como este.
Tras
separarnos un poco, pude sentir mi corazón acelerarse más, las emociones se me descontrolaban
cuando Castiel estaba cerca.
-Cambiando de
tema- Castiel se alejó un poco. -¿Qué piensas tú sobre la obra de teatro?-
pregunto.
-Oh, es un
poco infantil para alumnos de instituto… “caperucita roja”… bueno, en fin, de
todos modos no sé porque no me sorprende, todos estaban conmocionados porque
los protagonistas de la otra obra tendrían que besarse…-
-¿No
te importaría hacer esa obra?-
-Se supone
que solo es actuar, además, sería un piquito de nada, se supone que si yo soy
la protagonista sería la bella durmiente, y estaría dormida, no correspondería
ese beso…
-No podría
aceptarlo- me respondió. –No dejaré que nadie bese algo que es mío.
-¡No me
trates como a un objeto, idiota!- Aunque diga eso, siento que, se preocupa por
mí más de lo que pienso, y que esa reacción solo son celos.
-Solo eres
mía. ¿Ok?-
No respondo y
doy un bocado a mi sándwich, a veces es mejor no decir nada cuando no tienes
nada que decir, mejor no malgastar pensamientos en algo que él mismo arreglará.
De nuevo siento sus labios, pero en mi frente.
-No sé qué me
deparará mañana en el escenario…- comienza él.
-Ni que te
fueras a morir…- respondo al ver su melodrama.
-Ya ves…
pero, por alguna razón, quiero comerte allí mismo…
-¡CÁLLATE,
PERVERTIDO IDIOTA!- Respondo absolutamente roja.
-Ya que soy
el lobo feroz y tu caperucita puedo aprovechar…- dice con una cara graciosa,
que aunque no lo creáis hasta a mí me hace reír.
-¡¿Delante de
todos?!
-¿Qué hay de
malo en ello?
-Simplemente
eres idiota-
-Mejor que
ser una tabla de planchar…
-¡Deja mis
pechos en paz! ¡Estoy en pleno desarrollo!-
Vuelve a
mirarme de arriba abajo y sonríe. –Ni de broma, no hay caso.
-¡Qué te den,
pervertido!- Aunque mis mejillas se tiñan de rojo, me moleste con él, le gire
la cara y él se meta conmigo, quiero a Castiel sobre todas las cosas… lo quiero
demasiado, hasta el punto de que, simplemente no puedo evitar el hecho de no
querer aferrarme a esto durante mucho tiempo, porque… cuando me mira, siento
que es el único que puede conseguir que mi corazón lata a esta velocidad.
Por eso,
espera y verás Castiel, haré que tu corazón lata aún más rápido que el mío.
Espera y prepárate… vas a ser totalmente mío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario