‘No he dejado de quererte…’
Bien, no
puedo parar de oír esa frase en mi cabeza.
¿Qué se
supone que debo hacer? ¿Debo hacer como si nada ocurrió entre nosotros y
abrazarte como hipócrita diciendo que solo te necesito para ser feliz?,
¿Posiblemente quieras que te bese como antes? Dime, ¿cómo debo reaccionar?
¿Debo ser tan sencilla como todas las chicas que han pisado tu cama y lanzarme
a ella de nuevo solo porque has dicho esas palabras?
¡No lo
entiendes, capullo! ¡No entiendes lo que duele mi corazón cuando vuelves como
si nada! ¡No te haces una idea de cómo se apretuja y me hace casi sentir el
punzante dolor de una espada atravesándolo! ¡No sabes lo que siento cuando te
veo con otra chica! ¡Cada semana repites lo mismo! ¡Chica a chica, todos los
días desfila una de tu cama! ¡Y no sabes cómo se siente para mí! Mi cuerpo se
siente pesado y tengo ganas de llorar y cuando definitivamente me convenzo de
que no es de mi incumbencia, apareces frente a mí y sonríes y mis lágrimas
brotan mientras mi corazón se va rompiendo poco a poco… No sabes lo que se
siente cuando todo lo que tenías por tu forma de seguir va rompiéndose poco a
poco hasta que ya no quedan más que añicos diminutos que, aunque sean
recuerdos, duelen como si de nuevo te hubieras clavado espinas y la sangre
discurriese por tus dedos.
¿¡Por qué no
lo entiendes!? ¡NO SABES NADA! ¿Por qué no dejas que continúe? ¿Por qué te
aferras en aparecer cuando por fin te he olvidado? ¿Por qué te empeñas en
mostrarme este agrio sabor que hace que me estremezca de dolor?
Y sin
embargo, cuando me hablas mi corazón aun brinca como antes y aun así no puedo
evitarlo, me duele, joder, me duele, mi corazón se retuerce de dolor y ni
siquiera busco el encontrarte de nuevo…
¡Maldita sea!
¿¡POR QUÉ NO ENTIENDES MIS SENTIMIENTOS!? ¡Vete! ¡Aléjate! ¡DEJAME PARA
SIEMPRE! Sin embargo… ¡Quédate! ¡No te vayas! ¡Quiéreme! ¡Siente esto! ¡Maldita
sea, no lo entiendo! ¿Qué es lo que siento?
No hay comentarios:
Publicar un comentario