martes, 26 de agosto de 2014

Obsesivo~

Aclaración~

Considerado un tema psicológico en el que la protagonista tiene tendencias acosadoras y Yanderes.
Aunque no es para tanto, se dice que hay que avisar.
Si eres sensible abstente de leer .

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Pedro. Pedro. Pedro. Su sonrisa no se desvanece del rostro, está feliz, feliz por tenerle tan cerca, sonrió mientras se encaminaba hacia el instituto. Son novios, desde que ellos se vieron en la azotea, no pudo evitar enamorarse al conocerle un poco. Hasta llevar ese amor a la enfermedad.

Salto y se incorporó en la entrada del instituto, sabía su hora de llegada, su hora de ida, los lugares donde tenía que esperar para verle, sabía todo de él, cuando estaba su madre en casa, cuando estaba su padre, era demasiado para ella, una chica rica capaz de contratar a un detective privado solo para averiguar lo que ella no veía a simple vista siguiéndolo.

-Buenos días Lidia- sonrió al saludarla, se acerca tímidamente y le da un beso en la mejilla.

Eso es amor, eso es amor, él te ama tanto como a tu a él. Los pensamientos se repetían una y otra vez.

-Buenos días, Pedro- sonríe de vuelta, ama su timidez al darle besos -¿Cómo es que siempre llegas temprano? ¡Eres muy madrugador!

Tiene que hacer sus deberes en el consejo estudiantil. Piensa ella antes de que él responda. Aunque lo sabe, tiene que hacerse la tonta, llevan saliendo poco.

-Ya sabes, estoy en el consejo estudiantil y tengo mucho trabajo, tengo que hacer mis deberes como presidente-

Sonríe. -¿No es estresante?- dice para seguir la conversación.

Ya sé que te encanta, siempre sonríes con mucha alegría. Piensa de nuevo antes de que él responda. Lo conoce tanto, tanto… sabe hasta donde tiene un lunar, sabe cómo piensa, como responderá, se adelanta a las respuestas. Lo sabe todo de él.

-No creas, me gusta mucho-

-Eso es genial…- no tiene mucho más que decirle, y entonces sonríe con su dulzura, ella también es bastante popular, la conocen como chica dulce y popular, lista y deportiva… una ganga, pero Pedro nunca ha fijado sus ojos en ella. –¿Te molesta si te acompaño?

Se pone nervioso. Que mono es cuando está tímido. Es mío… cualquier perra que se acerque a él… Niega con la cabeza. Él nunca te sería infiel… nos casaremos… nos casaremos y tendremos un futuro… ya sabes que te ama… sí… te ama…

-Uh… bueno, s-si quieres-

-Claro, vamos-

Lidia le acompaña hasta la sala de delegados donde está el consejo estudiantil y se celebran las reuniones, allí dentro ya se encuentra una de las consejeras, una perra inútil que ama a Pedro. Sus ojos se fijan en ella y jura que puede llegar a matarla, hasta que la voz de su amado la despierta.

-Bueno, gracias por acompañarme… después si quieres… em… podemos volver juntos… ya sabes… a casa…-

Asiente sonriente –Sí, Pedro, es genial, te quiero- le besa de nuevo para recordarle a esa zorra que Pedro es SU novio y parte dejándolo algo embobado, este beso no es como el que le da él, es uno en los labios y bien dado.

Se va a su clase a esperar a sus amigas y reza porque las horas vayan pasando rápido, así 
con sus pensamientos centrados en Pedro, solo en Pedro, una y otra vez, Pedro, Pedro, Pedro, la suavidad de sus labios, el tacto de sus manos, ¡dios que locura! ¡Qué adictivo! Él es suyo. Solo suyo. Nadie tocará lo que es mío o morirán.

El recreo llega y ve a su novio esperándola para ir a tomar el bocadillo a la azotea, donde 

Pedro se le declaro y ella se hizo la tonta. Allí donde mil besos han compartido en tan solo treinta minutos, sonríe y entrelazan sus manos, está feliz.

Es mío. Solo mío. Él me pertenece, nadie. Todos dejad de mirarle. ¡ES MÍO!

De camino a su destino, Lidia recuerda lo que tiene que hacer primero, está en uno de esos días del mes, y tiene que ir al baño. Nada más entrar, encuentra a dos chicas en el baño, están hablando, no le toma mucha importancia.

-Pedro, el delegado principal, es guapísimo, ¿no crees?-

-Sí, yo me quiero declarar- responde la otra.

Lidia pierde los papeles al oír eso. ¡Pedro es suyo! ¡Solo suyo!

-¿Pero no es que tiene novia?-

-Si, algo he escuchado, pero por probar suerte…

-Tienes razón, que le den a su novia-

Ambas se ríen y Lidia también lo hace, pero de una forma más macabra y desquiciada.

-¿Qué le pasa a esa?- susurra la morena.

-No sé…

-Chicas… ¿nos vemos después de clases aquí? Yo… yo os diré algo sobre Pedro…

Las chicas se miran entre sí y asienten. Una respuesta satisfactoria… Y ambas salen del baño. Lidia apoya su mano en la pared y frunce su ceño mientras aprieta duramente sus manos, cerrándolas en puños. ¡La rabia le sube por el cuerpo!

Pedro. Pedro. Pedro. Tu me perteneces solo a mí, no dejaré que nadie se interponga entre nosotros… nadie…

Así es como, Lidia decide calmarse, Pedro no tiene la culpa de ser perfecto, Pedro no, las zorras si. Es de ella, solo de ella.

Camina hacia la salida, ni siquiera va al baño, Pedro la está esperando, Pedro. Su Pedro. Aunque quisiera ignorarle, nunca podría, nunca le dejará ir, así tengo que atarlo, él es suyo.

Ambos son novios, pareja, comen juntos, estudian juntos y salen juntos a citas, incluso comen juntos en el recreo, ambos se besan, se tocan, se aman, se desean. Es por eso que nadie debe irrumpir esa felicidad… Nadie.

Al final de clases~

-Oye Jaime- la voz de Lidia resuena. -¿Puedes decirle a Pedro que debo llevarle algo a Laura?

-Claro. Hasta mañana.

-Hasta mañana.

Manda un mensaje a Laura y le dice que espere frente a la clase B, en el ala oeste, lejos del baño.

Una cuartada, una cuartada.

Nada más entrar al baño, ve a ambas chicas y les sonríe, una sonrisa tan oscura que hace que ambas sientan un escalofrío. Da un paso.

-¿Q-qué pasa?- pregunta la morena alta.

-Jé…. Pedro es mío- su voz suena de forma psicópata. –Es solo mío. No voy a dejar que nadie le toque, para empezar… él, me pertenece. Y si alguien irrumpe…- sonríe –Lo mataré con mis propias manos.

Al alzar su mano, un grito discurre por los pasillos.

Pedro, Pedro, ¿no estás feliz? Ya nadie podrá acercarse a ti… solo seremos tu y yo… así todas las mujeres obscenas que te miren desaparezcan… tu eres mío…

A la mañana siguiente~

Las limpiadoras han informado de dos muchachas de quince años muertas en el baño de la planta principal del ala este, apuñaladas con un cuchillo de estos jamoneros enormes y empujadas con bestialidad hacia el cristal. Ambas tienen los ojos muy abiertos y están empapadas de sangre. Sea quien sea que lo haya echo las debía tener bien cruzadas.

-Es horrible… un asesino…- la voz de la hermana de Pedro habla. –Dios santo… ¿será del instituto?-

-La policía está buscando pistas…- dice Jaime nervioso. –Aunque hayan cancelado las clases, esto es inquietante…

-¿Tu qué opinas, Lidia?- Pregunta Pedro.

-¿Oh? Bueno, no sé, no he visto nada cuando le lleve las cosas a Laura… pero… seguro que esas chicas tenían algo que ver con quien haya echo eso…- dice con tono de miedo y a la vez tranquilo.

-Me preocupa que tu seas la siguiente- mira a su hermana –Dicen que va a por chicas… que posiblemente sean chicas, ya sabéis… mataron a Elia hace dos años… mi ex novia…- mira a Lidia –No quiero perder a nadie más…- aferra a la mano de su novia. –No quiero perderte.

-Oh, cielo… no lo harás…- su tono es tan obsesivo –Nadie nos separará…

Pedro, Pedro, Pedro, yo mataré a cualquiera… tu solo tienes que estar conmigo… quiéreme, quiéreme… quiéreme. Te quiero… Ni Elia ni ninguna otra chica te quieren como yo… nadie te merece, yo te protegeré… 

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