Me
siento fuera de onda.
Como si no estuviese en este mundo. Es como un mareo constante que me hace sentir inalcanzable. Las cosas parecen ir más lento y aunque estoy cerca, me alejo.
Como si no estuviese en este mundo. Es como un mareo constante que me hace sentir inalcanzable. Las cosas parecen ir más lento y aunque estoy cerca, me alejo.
Estoy confusa, no sé qué debería decir, tampoco sé que se supone que tengo que sentir, que tengo que hacer, ni siquiera sé porque lo hago.
Tengo miedo, miedo constante a dejarles ver el desorden, el caos constante que me devora. Y sin embargo, de mí parece que sale, sonrisa y felicidad fingida me acogía.
Entonces me absorbe a su juego, bailando entre los compases de la falsedad, las notas van cuajando, parece que se respira felicidad, más en el fondo lo sabes, no puedo escapar de esa ansiedad que me brota.
Obsesionada con el todo, el miedo aflora por mis poros, me como la cabeza para no actuar como actúo, me muero por descubrir porqué soy así. Aquel fallo del sistema se empieza a palpar, parece que no doy a más.
El polvo se levanta, como pólvora detonada, el caos me amanta, ganas impulsivas de llorar que se esfuman en unos labios que gritan estar bien. Aquello que nadie escucha me explota, quema en mi garganta y vuela, vuela hasta el no, vuela hasta que nadie me logre atrapar.
En equilibrio sobre el hilo, mil ruidos, no sé ya que decir, no sé qué hacer, ya no sé cómo se supone que debería ser. Aislándome de lo que se supone que debe ser normal, mis piernas se mueven, pasos lentos que me hipnotizan, movimientos bruscos, ya me estoy cayendo.
Y ahí, donde mis ojos no ven nada, oscuridad latente que me asusta, me descontrola, me ahoga, me traga a su interior y me siento anonadada, sin mucho que decir, me inclino hacia atrás y me parte, me abruma, me arrasa.
Se vuelve pesado, casi tanto como cada trago, cada inspiración cansa, no quiero hacer nada, que entre aquellas brisas de viento, me consuma y me congele los huesos, que me haga sentirme real, solo un poco más, quiero sentirme real.
Ilusión fatal, oyes muy mal, distorsionante realidad que me abrumas, me hundes en nieblas de alma, donde pelean mi corazón y mi mente, para llevarme de una patada al culo al presente, que por miedo a ser lo que se supone que debo ser, me he destrozado para siempre.
Pitan mil cosas a mi alrededor, duele, ya casi no lo siento, aquí donde se supone que te hablo a ti, os hablo, sí. Ya no sé qué puedo decirte más, ¿por favor, puedes escuchar? Puede, me puede. Para.
Donde las vueltas aumentan en velocidad, donde ya no se ve nada a quilómetros a la redonda, allí, donde se marcan los pasos de mi mente, no para, no se entiende, no lo entiendes. Probablemente, no me entiendo.
Que me consume el hambre voraz, las ganas de gritar mucho más y muchísimo más, que sucumben mis hábiles marcas, que donde quema el sello se esfuma, en la bruma, desespero.
Y que nunca se escriba esto más, que nadie lea la verdad, cuando entras en mí, te vuelves caos, inestable, cuando entras en mí, eres inerte, me odias, me alejas, no me sientes. Una vez que yo te tocó, te destrozo.
Rompiéndose todo. Me desplomo, no quiero levantarme, me retengo, ¿para qué debería hacerlo? Realmente no me espera nada, realmente no importa.
Ya no importa.
No me importa, no te importa, y en el fondo, los pequeños sismos se a galopan, terremotos forman, pero qué más da, tu sigue girando, porque no te importa.
No importa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario