sábado, 29 de septiembre de 2018

Lluvia








Comenzó a llover;
Mojada, completamente empapada, siento las frías ropas contra mi cuerpo, me limpian por fuera motas pequeñas de agua que calma lo perturbable de mi ser y estoy congelada de agua. Los charcos que crecen a mi alrededor, que se turbian con mis pasos que se alejan de ti, que escapan de tus manos que tratan de alcanzarme desesperadamente se forman, y solo lluvia.
Lluvia quema;
Con ardor trazan líneas por mi piel, disfrutando de marcarme, me vuelvo masoquista del resultado de merecérmelo, me dejó arder en agua, prender con tierra, apagarme en aire, ... el tiempo que me quede, quiero quemarme en lluvia.
Lluvia muere;
El fondo por donde corro, lo refleja todo, combina conmigo y, de algún modo, la lluvia me mece contra la llamarada de aire congelado en este pequeño oasis infernal de oscuridad mojada. Con una lluvia ácida que nos aleja, que forma una barrera, el fondo se estresa y modifica, me ayuda a morir con agua, saltar con tierra, correr con fuego.
Lluvia que arrasa como aire;
Un huracán se forma en mi interior. Quiero gritar, tú te acercas, pero me voy más lejos, porque no necesito a nadie más, con cuidado de no tropezar con nuestros besos extintos me dejo marchar, con las cenizas de amor, que prenderán en innecesaria lluvia que escurrirá nuestro adiós.
Lluvia de agua;
Con un tsunami de emociones que me arroja, donde todo es metáfora en mi vida, el miedo y desolación crece como la bruma, me mata y me mancha de negro, contigo que gritas con el viento que me apaga este caos, quiero alejarme más, quiero quemarme en agua y empaparme en fuego.
Lluvia caótica;
La lluvia escuece lentamente, me siento en el suelo, el caos me consume y me entierra en viento, tus manos me encuentran, con ardor me marcan como agua de fuego, las cicatrices de mi piel se exponen segundos más tarde, las marcas de los rayos se estamparon, en mi cuerpo en mi mente y en ti, por suerte. Y aunque la vista me escuece, me quema el respirar, se atragante el tacto, duele un poco menos de lo que nos esperábamos.
Lluvia firme;
De esas que no dudan, con tus dedos que mecen mi cabello, detectas mi infierno, en esta intensa lluvia, entre tus brazos me tomas, mientras con firmeza se espanta la niebla sola. El contraste empieza, quema la lluvia, me enfría tu piel, siento que vivo y muerto, que por minuto he revivido más veces de las que piensas, y las nubes de algodón gris se van, con la lluvia se escapan lentamente.

Lluvia ardiente;
Cesaste con el tiempo, te ocultaste para darme la paz, enterrando en fuego el hacha, arropándome de frío que intensamente necesitaba, alternas con el sol la adversidad pasada, porque entre calada y calada, me besaste en el cielo la frente, ardiendo esa zona en agua, muriendo mi sonrisa en azul tierra.
Lluvia triste;
Montañas derrumbadas, piezas que no encajan, mis ojos se cierran, la lluvia escampa, no quema tanto, se siente débil. La tormenta para de bailar con el cielo, la guerra termina con el tiempo, y yo me calló en tus brazos, por segundos eternos.
Y es que, lluvia quema;
Se ha extinguido, con mi falsedad implantada en una felicidad inexistente...
Lluvia cesa.

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